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En busca del término medio

La dependencia del Barcelona, como conjunto, sobre Leo Messi se ha convertido en un problema crónico. En las pocas ocasiones en las que el conjunto de Ernesto Valverde no tiene al argentino sobre el terreno de juego, el equipo sigue escribiendo la misma respuesta a una pregunta totalmente diferente. En Balaídos, sin las piezas habituales, el Barça se planteó dos interrogantes: cómo fluir en la salida de balón, sobre todo sin Sergio Busquets, y cómo atacar posicionalmente en campo contrario, a falta del ‘comodín Messi’ omnipresente en cada una de las acciones. Sin embargo, Valverde sabe que el cambio de hombre por hombre, de comodín por comodín, repercutiría negativamente en el equipo. Nadie es capaz de realizar su función. A partir del conjunto, el Txingurri traza diferentes opciones para acabar trabajando como bloque.

Coutinho pierde capacidades en banda derecha.

Dejando a un lado las dificultades para asentarse en campo rival, el equipo le pide a Coutinho parecerse a Messi. Que se atribuya el rol de todocampista. A día de hoy, el brasileño ha sido un recurso empleado en distintas posiciones, con las respectivas variaciones tácticas que esto implica. Con un 4-4-2 prácticamente inamovible, Coutinho queda relegado a la banda derecha cuando Andrés Iniesta está presente. La ubicación en banda derecha ha sido la más controvertida del Barça a lo largo de todo el curso. Con un marcado acento en la contribución defensiva, el ex del Liverpool no puede mostrarse en plenitud a causa del rol y del perfil que ocupa. La calidad no disminuye, pero sí la capacidad de explotarla.

Partiendo desde la izquierda, Coutinho es el más parecido a la versión más avanzada que dejó ver en Anfield. El próximo nivel, el que determinará si será capaz de seguir creciendo e inmiscuirse en la órbita de futbolistas diferenciales, vendrá a partir del abandono progresivo del jugador de momentos, de destellos, para convertirse en parte del discurso del Barça. Del Barça de Messi. Hasta el momento, Valverde ha ganado una pieza técnicamente muy rica, pero necesita un periodo de aclimatación a la pizarra. En el perfil izquierdo, es desde donde puede ofrecer mayores facilidades a sus compañeros. Con una relación todavía a medio camino con Jordi Alba, falta concretar qué se piden y se ofrecen mutuamente en el pico del área.

Aún tiene preguntas que responder de forma individual.

Como en Inglaterra, Coutinho explora un camino que recorre Messi en el perfil opuesto. Retrasa su posición, con dos líneas defensivas delante, para dar fluidez a las posesiones y, a la misma vez, sentirse partícipe. Atrae a jugadores rivales, así como la atención del balance defensivo, factor que le dota a Paulinho del tiempo suficiente para adentrarse por el carril central y desarrollar su punto fuerte; las llegadas desde atrás. Entre la banda y el centro, Philippe desgrana la posibilidad de adentrarse en la zona de influencia del ’10’ sin repercutir negativamente en sus movimientos. Está capacitado para jugar apartado de la banda y desenvolverse por el carril central, pese a que sabe que Valverde prioriza el orden táctico y el repliegue posicional. Aún lejos de rendir al potencial que muchos le auguran -y que no solo es el de su mejor momento de forma en Liverpool- Coutinho sigue en busca del término medio que le permita seguir creciendo, tanto como futbolista como jugador de equipo.

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