Aire fresco para viajar por Europa

Era una tarde soleada en Sevilla. Los aficionados verdiblancos se sentaban en las butacas de su estadio, el Benito Villamarín, con la ilusión de conseguir la victoria, como cada fin de semana. En el banquillo bético Quique Setién, un entrenador que no entiende de roles y que en el fútbol debe jugar el que lo hace mejor, el que se lo merece. Visitaba el estadio bético el Villareal. El ‘submarino amarillo’ bien posicionado en la tabla y en posiciones europeas, quería conseguir 3 puntos que resultarían de oro en su lucha para clasificarse para la siguiente edición de la UEFA Europa League. Sin embargo, su objetivo al visitar Sevilla se vería truncado, especialmente por un factor sorpresa.

A Quique Setién no le tiemblan los dedos de la mano a la hora de elegir jugadores que formen el once inicial y lo demostró en ese encuentro. Conocidas son ya por Sevilla las rotaciones del técnico cántabro y las variaciones en los esquemas empleados, adaptándose a los rivales pero siempre con una filosofía clara de juego en la que se apuesta por controlar el esférico hasta límites muy arriesgados.

Entonces surgió una figura desconocida para muchos pero con números envidiables en las categorías inferiores. Su nombre es Loren Morón y su idilio con el Benito Villamarín, su casa, iba a comenzar muy pronto, tanto que parecía que Cupido había preparado un arsenal de flechas directas a sus botas. La primera parte estaba a punto de acabar, podríamos decir que por milésimas no dio comienzo el cuento que el marbellí está viviendo con el Betis. Minuto 47, el balón llega a las botas de Loren tras un rechace que controla el canterano. Morón no se lo piensa. Parece que va a disparar. Lo hace. Disparo seco y golazo ante el que nada puede hacer Sergio Asenjo. El Villamarín enloquece y Loren abre los brazos en señal de un sueño cumplido. Su primer gol en su debut. Es el comienzo de una bonita historia.

Una historia por capítulos semanales que no se detuvo ese día. Por si fuese poco anotar en su primer partido, desviaría con la cabeza un disparo de un compañero para batir por segunda vez a Asenjo y enamorar a los aficionados béticos. Doblete en el debut con el primer equipo, algo al alcance de muy pocos.

Desde entonces sus números se resumen en 7 goles conseguidos a lo largo de 14 partidos con el conjunto verdiblanco en La Liga Santander. Unas cifras que se amplían si echamos un ojo al filial con el que, hasta el momento de dar el salto al primer equipo, había conseguido 17 goles en 23 partidos. Un total de 24 goles en su temporada regular para el jugador nacido en Marbella.

Delantero espigado pero a la vez ágil, potente y rápido. La sensación cuando recoge el balón es de peligro para el rival. Sus 7 goles en 14 partidos lo demuestran.

Pese a su estatura (1,85 m.) y su apariencia de delantero espigado y algo lento, todo se queda en el refrán que nos indica que ‘las apariencias engañan’. El delantero marbellí ofrece un registro amplio de movimientos ofensivos unidos a una gran entrega defensiva, propia de un canterano que busca asentarse en la oportunidad de su vida.
Llama la atención su tardío despertar y es que antes de pasar por el filial bético tuvo forjarse en las categorías quizás más duras del fútbol, en las que nadie te regala nada. De ahí que tras sus primeros pasos en el Marbella siguiesen el CD Estepona y el Vélez, antes de volver al equipo de su tierra en el que el equipo sevillano le echó definitivamente el ojo para incorporarlo a su filial en el 2015.

Son 7 sus goles en 24 remates hechos a portería, lo que nos habla de una gran efectividad de cara a puerta y de una correcta toma de decisiones sin caer en la precipitación y en fórmulas erróneas. Tirar más no significa marcar más goles, en cambio escoger bien una posición de disparo asegura aumentar las opciones de ver portería. Una madurez propia de un jugador veterano y es que a sus 24 años, el atacante bético parece haber llegado para quedarse.

El delantero marbellí encuentra su posición más cómoda entre los dos centrales del equipo rival. Esto le permite al Betis tener a los defensores controlados y evitar que ejerzan una presión adelantada, al tener que estar constantemente pendiente del delantero. Y es que, una de sus principales características es su paciencia y su convivencia con el fuera de juego.

Los equipos de Quique Setién pretenden que los defensas y delanteros estén en un continuo contacto con el balón y que este no se escape nunca de la visión de juego. En cambio, los delanteros pueden llegar a verse algo frustrados ante algunas situaciones en las que la pelota no le acaba de llegar. Por eso el perfil psicológico es tan importante en el fútbol y la paciencia para entender ciertas situaciones se determina como algo clave. Y eso es algo que Loren entiende a la perfección. Sus acciones abandonando el espacio entre los dos centrales se entienden como un pivote de balonmano: viene a recibir, la devuelve fácil y entra a rematar, sin complicaciones.

Su rápida adaptación indica una gran inteligencia en el juego. No es fácil acomodarse tan pronto a un equipo con un estilo tan característico como el de Quique Setién.

Esto le permite al Betis respirar y avanzar líneas tras posesiones largas y desesperantes para sus rivales. Por otro lado está su convivencia con el fuera de juego, algo muy complicado sobre todo para delanteros corpulentos como él. David Villa era un ejemplo en estos terrenos, pero su menor estatura le hacía más factible ser un jugador móvil en la parcela atacante. Sin embargo, Loren cuenta con una arrancada y velocidad suficientes para romper las espaldas de los defensores y cuenta con el instinto de estar posicionado en línea con el último de sus adversarios, permitiendo así la profundidad necesaria a un equipo de toque.

Sus desmarques no son excesivamente largos puesto que siempre se encuentra en posiciones adelantadas pero son enérgicos como para dejar atrás a los defensas. Además cuenta con algo esencial en el fútbol, la perseverancia. Ningún balón da por perdido Morón en sus intentos de recuperación. Algo básico en la presión ejercida por los jugadores béticos, deseosos de recuperar en posiciones muy adelantadas el esférico.
Llama la atención también su buena técnica y velocidad con el balón controlado, a diferencia de otros delanteros con sus mismas características. Se escapa totalmente del tópico que engloba a los delanteros corpulentos como ‘torpes’ siendo de gran ayuda en la circulación del balón.

El disparo es otro de los puntos fuertes de Loren. Hemos podido observar como la mayor parte de sus goles con el primer equipo del Betis son disparos muy secos y potentes ante los que nada pueden hacer los porteros o que por lo menos, siempre van a situarlos ante dificultades en el rechace. De esos 6 goles anotados 5 han sido con su pierna favorable, la derecha, mientras que otro se produjo de cabeza. Goles que dejan también ver una buena condición técnica como el anotado frente al Girona. Tras un desmarque sobresaliente y unido a la visión de lince de Joaquín, Loren se plantaba ante el meta del Girona para adelantar al conjunto verdiblanco con una sutil picada de balón. Algo a la altura de pocos y que demuestra una sangre fría propia de grandes.

La llegada al primer equipo de Loren, al igual que la de los laterales Francis y Junior, o la consagración en el once ‘tipo’ de Fabián, han sido determinantes para darle al Betis el aire fresco que necesitaba. Jugadores que llegan desde abajo y que sienten el escudo y las ganas de querer hacerlo todo bien desde la lucha, el sacrificio y la entrega. Un oxígeno que ha servido para aupar al conjunto del Benito Villamarín a los puestos de Europa League, hasta tal punto de confirmar su presencia en la próxima edición.

Apostar es cosa de valientes y el Setién ha demostrado que no tiene problemas en tirarse al precipicio sin saber que había agua y que una vez realizado el salto lo que se encontraría sería un champán con las burbujas más finas y elegantes jamás imaginadas.

La historia de este delantero, hijo de un jugador sevillista, nos indica que nunca es tarde para soñar y que pese a la lentitud con la que se presentan las oportunidades, cuando aparecen no podemos desaprovecharlas. Como diría Melado: con el 16, Loren Morón goles llenos de pura ambición.

 

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