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El Sevilla se aprovecha del Madrid de la Liga

Está claro que esta Liga no es un terreno cómodo ni agradable para el Real Madrid. Otro partido que no gana (ya van 15) y otros tres goles encajados (para un total de 42) para quedarse a 18 puntos del líder, el invicto FC Barcelona.

El Sevilla puso la intención, la motivación y la intensidad necesaria para llevarse el envite. El once inicial de Joaquín Caparrós no invitaba a un choque vistoso y dinámico, sino que podíamos intuir a un conjunto aguerrido y cerrado, con la orden clara de colapsar la circulación blanca por dentro para minimizar al máximo el impacto ofensivo de los de Zidane. A cambio, eso sí, probablemente, de una menor jerarquía en la posesión de pelota, al ver sobre el verde a Layún, Pizarro o Muriel en lugar de Mesa, Banega o Correa. Sin embargo, emergió la figura de Wissam Ben Yedder para dar sentido a todo. El Sevilla no sufría para defender al Madrid, y comenzó a buscar al delantero francés que, con sus movimientos y descargas, fue dando aire a su equipo en ataque. Tanto que, a partir del juego de su ariete y de la debilidad mostrada por Vallejo, el Sevilla logró anotar dos goles en la recta final de la primera parte que le pusieron el partido muy de cara en su objetivo por alcanzar la victoria que le acercara a la clasificación europea para el año que viene.

Al Madrid le costó mucho competir en el Sánchez Pizjuán.

El Madrid, por su parte, apenas compareció. Zizou sacó un once en apariencia versátil, con opciones para dominar por dentro (Casemiro, Ceballos, Asensio) y volar por fuera (Lucas, Theo). Consiguió manejar la posesión del balón en buena fase del encuentro, pero sin capacidad de desborde ni desequilibrio en los últimos metros, bien protegidos por Pizarro, N´Zonzi y la línea defensiva. La falta de ritmo en la circulación y un déficit palpable de energía impidió a los blancos girar a la zaga sevillista. Solo al final, ya con 3-0, con Asensio y Benzema en la mediapunta y Borja Mayoral y Sergio Ramos atacando el área, consiguió el Madrid inquietar a David Soria. Pero no fue suficiente ni para sacar un punto ni para demostrar que la mente de todos los madridistas no está ya camino de Kiev.

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