Toni Kroos para desactivar al Liverpool

La jerarquía, experiencia y el nivel demostrado durante las últimas temporadas son bazas claramente a favor del Real Madrid para la final de Kiev, puntos clave para empezar a construir una superioridad sobre su rival. Sin embargo, hay una ventaja que sí tiene el Liverpool sobre el equipo blanco, tras una temporada irregular en la que no ha conseguido pulir su sistema: el conocimiento y el convencimiento de su plan. Los reds han entrado en simbiosis absoluta con su entrenador y saben los pasos a dar, el camino que recorrer y las instrucciones a seguir. Entre otros preceptos, Klopp ha inculcado en los suyos la intensidad como virtud innegociable.

El Liverpool lo quiere hacer todo a la máxima velocidad posible.

Y esa intensidad la aplica en cualquier fase del juego. Pero, especialmente, está orientada a la presión. Generalmente, salvo en determinados momentos del choque, los ingleses no acudirán a presionar la salida merengue por norma. Sin embargo, sí que se activarán totalmente en el momento de la pérdida de balón para recuperar la posesión y darle continuidad al ataque ante un rival en salida. Porque, ante la falta de creatividad tanto en salida de balón como en circulación de sus centrocampistas, no tienen otra vía mejor para crear peligro. Aunque en general no poseen un talento defensivo top para el quite, la intensidad física de James Milner, Georginio Wijnaldum o Jordan Henderson sí que puede agobiar al poseedor del balón y forzar la pérdida para entregar el balón a los verticales Salah y Mané. Ahí es donde Kroos puede asestar el primer golpe a su compatriota. Su temple y calma, la calidad de su primer paso y la precisión y timing de su pase puede desactivar el plan de Jürgen y dar una salida limpia al Madrid que le permita contraatacar dejando de entrada a los centrocampistas reds atrás y dando de su propia medicina al rival.

Toni Kroos puede hacer saltar por los aires el plan de Jürgen Klopp.

Otra altura a la que la intensidad del Liverpool aumentará será en la franja más avanzada de su campo. Una vez que el Real pueda pasar la línea divisoria tras salida desde su área, ante la vigilancia del tridente ofensivo rival, una vez más serán los volantes y el mediocentro los que se activarán para comenzar a trabar las triangulaciones blancas. Milner y Wijnaldum se cerrarán con el capitán para cegar los espacios y evitar que los atacantes madridistas desgarren su defensa. Toni, una vez más, debe ser la llave maestra de Zidane para abrir la puerta. La repetición de pases, el mantenimiento de un ritmo de circulación estresante y la búsqueda de ese gesto técnico especial que marque la diferencia están al alcance del alemán. Con ello, el Madrid podrá subir líneas y perder el balón muy arriba, algo que tendrá un efecto directo a la vez para elevar el ánimo blanco y para golpear la mandíbula red. El conjunto inglés tendrá mucha más dificultad para construir su contragolpe requiriendo que sus verticales delanteros tengan que hacer verdaderas hazañas para cambiar el paso a los defensas blancos. Y, a la par, facilitará la presión alta tras pérdida del Real, con Kroos a la cabeza, ante una medular red sin virtudes para una aseada salida de pelota, aumentando la frecuencia y la probabilidad de terminar poniendo de cara, frente a Karius, a Cristiano Ronaldo. Arropar al portugués daría a Zizou la mayor ventaja posible para conseguir otra Copa de Europa.

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