Perú, la ilusión que nos conquistó a todos

El dieciséis de junio de este 2018 será un día muy difícil de olvidar para muchos peruanos. El país sudamericano regresó a un Campeonato del Mundo tras casi cuarenta años de ostracismo en los que todos sus intentos por clasificarse a las ocho ediciones precedentes resultaron totalmente en vano. No obstante, ‘la bicolor’ ya estaba en suelo ruso y no era el momento indicado para lamentarse.

Tal era la ilusión desprendida por parte de los peruanos que el carpe diem invadió sus mentes, tanto de los miembros de la selección como de los casi cuarenta y cinco mil incondicionales que siguieron a su equipo desde su país hasta la lejana Rusia. Todos querían disfrutar del momento, querían que fuese eterno, pero la eternidad en el fútbol dura únicamente noventa minutos.

El rival en su primer partido del Mundial sería la siempre sorprendente Dinamarca, conocida por todos por la presencia de jugadores de talla mundial como Christian Eriksen, Kasper Dolberg, Nicolai Jørgensen, Simon Kjær o Kasper Schmeichel, entre otros.

La calidad de Dinamarca se enfrentaría a la pasión y a la ilusión peruana, un choque de trenes que fue prácticamente imposible de parar.

El choque entre estas dos escuadras fue frenético de principio a fin. Los peruanos, sin su estrella Paolo Guerrero entre los once titulares, salieron al verde con las ideas muy claras. Presionaron arriba, demostraron una solidez que rozó la excelencia y podemos decir que, todos y cada uno de los jugadores sudamericanos sobre el césped, cumplieron su función a un alto nivel.

Christian Cueva movía el balón inteligentemente y oxigenaba al equipo, Advíncula mezclaba sus incorporaciones ofensivas desde la banda derecha con una excelente defensa que evitó numerosos contraataques, Yotún era la brújula del equipo y liberaba a Cueva en labores defensivas y Carrillo y Farfán dejaron todo su físico en el terreno de juego intentando desestabilizar a la defensa danesa. Perú jugaba con mucha personalidad, sabía en todo momento lo que hacía, tanto en ataque como en defensa. Las ocasiones se sucedían y Kasper Schmeichel comenzaba a erigirse como la principal figura del combinado escandinavo, estaba volviendo loco a un país entero con sus brillantes intervenciones.

Poco antes de acabar el primer tiempo y tras una de las muchas combinaciones peruanas, Yussuf Poulsen derribó a Cueva en el área y tras la petición del VAR por parte del colegiado, este, cobró la pena máxima. El encargado sería el propio Cueva quien, contra todo pronóstico y tras haber cuajado una primera parte excepcional, mandó el esférico a las nubes de Saransk.

Perú tuvo numerosas ocasiones para adelantarse en el marcador e incluso falló un penalti. La falta de puntería y las grandes intervenciones del meta danés les condenaron.

La segunda mitad continuó con la tónica general de la primera parte. Perú combinaba y no cesaba a la hora de producir fútbol ofensivo, mientras que Dinamarca se centraba en replegarse e intentar salir al contraataque o forzar una acción a balón parado con el objetivo de que Eriksen sacara el guante que tiene en la bota a pasear.

Corría el minuto 59, cuando la defensa peruana flaqueó por primera vez en todo el encuentro y permitió que Eriksen siriviera en bandeja el gol a Poulsen. Visto lo visto durante la hora que por aquel entonces llevábamos de partido, el resultado no era para nada el esperado y con el objetivo de revertir la situación, el argentino Ricardo Gareca mandó al campo al máximo goleador histórico de la selección, entraba a escena Paolo Guerrero. La entrada del actual jugador del Flamengo fue una gran dosis de moral para todos los peruanos, quienes seguían soñando con el gol que pusiera las tablas en el marcador. Las acciones continuaban lloviendo sobre la portería danesa e incluso el propio Guerrero pudo anotar al rematar de tacón un rechace que para su mala suerte, salió ligeramente desviado. Además, la zaga escandinava salvó bajo palos un gol cantado de Carrillo y un peligroso remate de Flores se marchó rozando el palo.

Intentaron todo y más para que la fiesta peruana tuviese un desenlace positivo pero no pudo ser así, siendo los daneses los que se llevaron los tres puntos a su casillero.

Perú no pudo llevarse los tres puntos en su primer partido, pero consiguió cautivar a todos los espectadores que tuvieron el placer de disfrutar de su maravilloso fútbol.

No hubo final feliz para el pueblo peruano, quien perdió la condición de invicto tras un año y medio y quince partidos sin conocer la derrota, pero no cabe duda alguna que consiguieron conquistar el corazón de todos los espectadores. Su fútbol alegre y ofensivo nos permitió disfrutar del, por ahora, partido con mayor ritmo de juego de lo que llevamos de Mundial.

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