De Osorio a Herrera

Alemania venía mostrando carencias en los meses previos al Mundial. Lentitud, problemas en la transición defensiva y ciertas dudas en piezas relevantes del entramado de Joachim Löw. Y México las ha descubierto todas y cada una de ellas. El partido planteado por el cafetero Juan Carlos Osorio se cumplió a rajatabla, fruto de lo metódico y estudioso del técnico de la tri. México fue lo que Alemania temía. Un espejo en el que se vieron unas costuras ya desgastadas.

La primera mitad fue una de esas pequeñas obras futbolísticas que nos brindan los mundiales. El plantel de Osorio desnaturalizó y empequeñeció a la selección alemana desde la verticalidad, la inteligencia y un Herrera superlativo. Si bien fue Hirving Lozano el que picó y puso el miedo en el cuerpo, el mediocentro del Porto ahogó a Kroos y lanzó a su equipo, precipitando los contragolpes. Alemania atacaba con muchos jugadores, pero antes de asentar su ofensiva y madurarla, perdían la pelota. Y era ahí cuando los hombres de Osorio saltaban al cuello. Desde Herrera y Guardado pasando por la sabiduría y conducciones de Vela y la velocidad de Lozano. Boateng y Hummels bordaron lo esperpéntico en el inicio de su andadura en esta Copa del Mundo. Lejos de su nivel ideal, y confirmando los malísimos presagios que precedieron el debut, debilitaron una estructura demasiado alargada y partida. Si ellos tenían que ser los héroes no habría suerte. Y no la hubo.

Kimmich ha crecido mucho como lateral en el Bayern de Múnich.

Joshua Kimmich y Thomas Müller se juntaban muy arriba, intentado atacar como hacen en el club bávaro. Es decir, cargando el área, con Khedira asomando y Kroos aguardando en la frontal. Pero las pérdidas se sucedían y México limpiaba la zona central gracias a la clarividencia de sus mediocentros y la ductilidad de Lozano. Es de mencionar también el partido del Chicharito Hernández, que leyó siempre lo que exigía cada jugada y dejó en evidencia a la pareja de centrales, sacándoles constantemente de posición, como en el gol de Hirving Lozano. El público vibraba incrédulo. Con la sensación que con un punto más de finura, el resultado habría sido más abultado.

Guardado y Herrera fueron siempre un paso por delante de Alemania.

Tras el descanso Löw lo apostó todo a Toni Kroos. La brújula del Real Madrid realizó un ejercicio emocionante, siendo el jugador que más corrió del partido, buscando la pelota y jugando siempre con sentido. La entrada de Marco Reus, su debut en un Mundial, dinamizó y dio más sensibilidad a los ataques alemanes. Con Mesut Özil más cerca de Kroos, los de Joachim Löw lograron poner cerco sobre la portería del “Memo” Ochoa. Hasta siete hombres acumulaba la Mannschaft dentro del área rival con continuidad. México supo aguantar, haciendo bueno su gol y explotando los contragolpes con un Layún muy agresivo al espacio en una posición novedosa para el lateral del Sevilla. La selección de Osorio aguantó los envites de la vigente campeona, sin perder la compostura. Con el titánico Rafa Márquez aguantando el aluvión mientras saboreaba su quinto Mundial. Un gigante en un partido igualmente emocionante.

Un comentario Agrega el tuyo

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *