La carta de presentación de Serbia

El Mundial de Rusia nos está dejando una sensación de igualdad enorme entre las diferentes selecciones a los que hemos visto enfrentarse hasta ahora. Algo que habla sobre cómo la globalización del fútbol ha conseguido que hasta los más modestos puedan conocer el juego y manejar la táctica al nivel más alto, tanto como para plantar cara a los principales favoritos para levantar la copa el próximo 15 de julio. Y si, además, el equipo en cuestión cuenta con jugadores con un nivel neto por encima de la media, nos encontraremos ante verdaderas amenazas para las candidatas más renombradas. Serbia demostró ante Costa Rica que puede competir muy bien en este torneo.

El combinado dirigido por Mladen Krstajic cuenta con una serie de recursos amplia e interesante para plantear su idea de juego. Pero es que, además, la plantilla se distribuye de forma muy equilibrada entre veteranos con un recorrido contrastado en las principales ligas europeas (Kolarov, Ivanovic, Matic) y otras piezas con menor experiencia pero que ya muestran capacidad y competitividad como para llevar a Serbia a un escalón superior (Milenkovic o Milinkovic-Savic). Contra Costa Rica dominaron el encuentro en toda su extensión, demostrando ser capaz de hacerlo desde diferentes planes.

Krstajic ha juntado calidad complementada con jerarquía y frescura a partes iguales.

Todo se ejecuta desde una defensa del área de altísimo nivel y, por delante de ella, un trío que le da la estabilidad y la versatilidad, una columna vertebral formada por Matic, Milinkovic-Savic y Mitrovic. En el partido inaugural alternaron momentos de ataque posicional con posesiones largas y elaboradas con otros de repliegue y salida al contrataque, siendo quizá el planteamiento que más lejos puede llevar a Serbia durante la Copa del Mundo, especialmente contra conjuntos teóricamente superiores. Para llevarla a cabo, el mediocentro del United se coloca de ancla frente a los centrales, siendo escoba y cobertura para la circulación en campo contrario. Circulación que, cuando pueden, es afilada y vertical. Y si interviene su estrella, será también determinante. Porque cuando Milinkovic-Savic participa, la jugada mejora y la transición se torna más difícil de parar para la defensa rival. Utiliza su 1,91m de estatura con maestría para manejar al contrincante y endulza al balón con una técnica depurada y eficaz. Los compañeros lo saben y lo buscan, y él disfruta apareciendo y facilitando la tarea por todas partes. En la primera parte comenzó más cerca de su delantero que de su pivote, y eso le restó espacio para influir. En la segunda, más liberado, potenció el plan de Krstajic, apareciendo en un espacio vertical más extenso, siendo Keylor Navas el único responsable de que no luciera más su actuación.

Milinkovic-Savic pudo disfrutar en la segunda parte, en parte gracias al trabajo de Tadic y Mitrovic.

Pero, a decir verdad, el de la Lazio tuvo la ayuda necesaria para desplegar su repertorio, tanto por fuera como por dentro. En banda derecha, la zurda de Dusan Tadic lograba mantener la posesión del balón cuando este pasaba la línea divisoria, permitiendo a su equipo ganar metros y variando la atención de la medular tica. En punta, Mitrovic actuó como faro para sus compañeros. Peleó con todo rival para cazar cualquier pelota y tuvo la resistencia y la calidad como para descargar una y otra vez las jugadas para que los demás pudieran jugar de cara. Los dos serbios daban, cada uno a su manera, terreno para que Sergej enseñara al mundo el fantástico centrocampista que se está gestando en el Calcio. Aunque Costa Rica buscó la jugada del empate con el toque de Bolaños y Bryan Ruiz o el regate de Campbell, siempre sintieron la certeza de que no conseguirían ni tirar el muro defensivo serbio ni frenar su transición ofensiva.

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