Toda Suecia quiere al VAR

El VAR (Video Assistant Referee) está siendo una pieza clave y resolutiva en estos primeros partidos del Mundial de Rusia 2018. Este sistema trata de ayudar a los colegiados a través de un sistema de cámaras para que, en caso de duda, un equipo de árbitros avise al principal en el campo. Este, ante el aviso de sus compañeros desde una sala de control y un pinganillo, tiene la potestad de parar el encuentro y de ir a comprobar a una repetición a ras de césped, qué es lo que ha sucedido en la jugada polémica.

Un sistema sin duda de gran ayuda al colectivo arbitral, que en ningún caso quita la emoción y sí hace justicia a acciones puntuales. ¿Qué hubiese pasado si Al-Ghandour hubiese sido avisado de sus múltiples fallos graves en el Mundial de Corea y Japón 2002? Pues que quizás Morientes habría celebrado justamente el gol de la victoria para una talentosa selección española, predecesora de la etapa más brillante del fútbol nacional.

Además, es un sistema que ha madurado enormemente y en poco tiempo. Si en un principio se criticaba su lentitud, ahora se entiende que si se quiere impartir justicia, esta es la mejor opción. Pero siempre bajo el criterio del árbitro principal, ya que es quien debe tomar la última decisión.

El VAR está sirviendo para corregir errores importantes en Rusia. La mejora en su funcionamiento va convenciendo a todos.

Suecia y Corea del Sur se presentaban en Rusia un lunes y eso nunca es fácil. En el pre partido se podían adivinar las intenciones de cada equipo. Los suecos, un conjunto defensivo y correoso, no se suelen sentir cómodos con el balón en los pies. Ellos prefieren la fuerza, el físico y la defensa replegada para dar algún susto a la contra. Su segunda opción son los balones largos y el juego aéreo. La gran envergadura de sus jugadores hace de casi todos sus hombres armas muy poderosas por arriba. De ahí que un córner o una falta lateral implique saber que puede aparecer uno de los protagonistas amarillos.

El capitán de los suecos, el central del Helsinsborg Andreas Granqvist, encuentra en sus 1’91 m. un complemento perfecto a su competitivo carácter. Además, pese a su gran corpulencia, no cuenta con un mal juego de balón con los pies y a la hora de defender balones aéreos se convierte en un auténtico fortín, una muralla sueca. Además de este nombre, otros comos los de Jansson, Ekdal, Toivonen o Berg, hacen de Suecia un auténtico peligro por alto. A esto debemos sumarle el buen pie de los Forsberg o Larsson, poniendo criterio en las posesiones propias y creando peligro a partir del toque, aunque esto no abunde en la selección entrenada por Andersson.

Por otro lado y en contradicción con los europeos, Corea del Sur prefiere aguantar con líneas muy juntas y salir a la contra con la velocidad de su jugador más peligroso, el extremo del Tottenham, Son. Otro de los nombres importantes y a tener en cuenta es el del otro extremo de la selección asiática, Hwang Hee-Chan, jugador procedente del Red Bull Salzburg de la liga austríaca. Su nombre ha comenzado a sonar fuerte en Europa por su gran temporada, culminando la misma con 13 goles y 4 asistencias.

La tónica del partido se podría resumir como un partido plano por parte de los dos conjuntos y muy defensivo, que al final se acabó llevando el equipo que más insistió. En contra de su idea típica de fútbol, el equipo sueco llevó la iniciativa en la posesión durante gran parte del encuentro, con pocas ocasiones pero bastante claras. Corea prefería mantenerse en una alerta continua y constante. Muy encerrados atrás, en ocasiones hasta el extremo, se plantaron con una defensa aguerrida y contundente que pretendía salir con rápidas contras en las transiciones ofensivas, casi siempre por la banda que capitaneaba Son. El extremo del Tottenham no pudo disfrutar apenas de oportunidades, puesto que las ocasiones en las que sus compatriotas le ofrecían buenos balones eran escasas o mínimas.

Corea se mostró como una selección ordenada pero falta de creatividad. De hecho, fueron numerosas las ocasiones en las que el toque con excesiva calma desbarataban cualquier intento de atacar. Lo importante para los coreanos era despejar cualquier tipo de peligro, centrarse en defender y haciendo caso omiso a la frase de que la mejor defensa es un buen ataque.

Corea representó el gran problema de los países asiáticos en el fútbol. La falta de creatividad hace de su juego algo muy previsible.

Mientras, Suecia tocaba pero sin ninguna genialidad. Pese a ello, le bastaba para llegar con peligro a la portería de Hyun-Woo Cho. De hecho el meta, que al comienzo del Mundial no partía como el favorito para defender la portería coreana, realizó una gran parada a disparo de Berg, que contaba con el gol antes de tocarla y eso siempre se paga.

La primera parte ponía su fin y la segunda transcurrió con el mismo papel para ambos equipos. Sin embargo, un protagonista surgiría casi de la nada. Ante la falta de protagonismo de los Forsberg, Son y compañía, el VAR se convirtió en el decisor del partido. Tras un rechace del meta coreano, Claesson corrió en paralelo con Kim Min-Woo. El sueco tiró de potencia y de descaro mientras que el defensa coreano pecó de inexperto y mientras se tiraba con fuerza al verde, su contundencia provocó el claro derribo a Claesson, que sin embargo no fue señalado en un principio por el árbitro salvadoreño Joel Aguilar.

Unos segundos más tarde era avisado por sus compañeros para que pudiese observar a través de la pantalla su fallo garrafal, pudiéndolo corregir, cortando además la que parecia una peligrosa contra a favor de los coreanos. Penalti a favor de Suecia que convirtió el capitán del conjunto europeo, Granqvist. El poderoso central era el encargado de poner en ventaja a los suyos, con sutilidad y engaño.

A partir de ahí, Corea se volcó más hacia el ataque. Sin embargo, no existieron claras ocasiones que pusieran en peligro al portero sueco y el partido estuvo protagonizado por una mayor dureza y pérdidas de tiempo, a tono con la temática del propio encuentro.

Los primeros tres puntos fueron para los suecos, que comparten liderato con México, poniendo a Alemania en un más que apretado apuro y obligándoles a ganar en su segundo partido ante los escandinavos si no se quieren despedir de manera pronta del presente Mundial. Las sorpresas están garantizadas y una de ellas está siendo el VAR, encargado de impartir justicia casi divina ante los fallos o dudas de algunos colegiados. El perfecto compañero aceptado finalmente por todos. Porque una decisión puede cambiar un partido entero y sino que le pregunten al bueno de Joaquín si salió el balón. No es rencor señor Al-Ghandour, simplemente reconocimiento a que cualquier ayuda es útil.

 

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