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Pogba et jouer

Hay jugadores que a partir de su talento son capaces de desequilibrar un encuentro por sí mismos, haciendo que parezca fácil. Sin embargo esta capacidad se suele aparejar de una irregularidad incipiente. Muchas veces por momentos de forma del propio jugador y otras porque el contexto que le pueda plantear su equipo o su rival les impide aparecer tanto como requieren. Uno de esos jugadores con chispa, ese intangible tan especial que les permita desequilibrar un partido, es Paul Pogba. El mediocampista del Manchester United posee una exhuberancia tanto física como técnica muy por encima de la media, sin embargo se le suele atribuir una irregularidad que queda manifiesta en muchos encuentros.

Pero esto muchas veces ocurre al interpretar de manera errónea el papel de Pogba dentro de un partido. El centrocampista galo no es un jugador al que otorgar la organización del juego de un equipo. Tiene calidad y visión como para mover el balón con fluidez, pero es un jugador más cómodo en la conducción y en crear juego en posiciones más adelantadas que en la propia línea de generación, como ya demostró en sus mejores temporadas en la Juventus. Su físico le permite realizar un despliegue que favorece sobre todo la presión alta y también la superioridad en el cuerpo a cuerpo tanto en el juego aéreo como al choque. Un centrocampista polivalente pero mucho más determinante cuanto más se acerca a la parcela ofensiva, porque es ahí donde consigue brillar y hacer jugar al equipo.

Pogba puede brillar cuando su papel se aleje más de la creación inicial y le acerque a ser el nexo con los jugadores de ataque.

En clave selección francesa, Deschamps parecía tener las cosas claras justo hasta el momento en que comenzó el Mundial. Sin embargo, en los momentos previos al debut, las dudas asaltaban a los bleus a partir del equilibrio de su equipo. El ramillete de nombres importantes disponibles para ocupar las posiciones de ataque planteaban la incógnita de cómo resguardarlos justo una línea por detrás. Kanté y Pogba eran los dos nombres fijos en esa medular, pero un doble pivote formado por dos jugadores con cierta tendencia anárquica en lo defensivo quizás no sea la apuesta más estable. Anárquicos en el sentido en que son dos jugadores que defienden saltando sobre su marca, no desde lo posicional, aprovechando más su físico que su colocación. Algo que Kanté disimula muy bien, pues su resistencia y potencia le permiten ocupar múltiples espacios en cada jugada. Posiblemente sea el mejor centrocampista del mundo saliendo de su sitio para defender.

Por eso con los Griezmann, Giroud, Lemar, Dembélé y Mbappé -además del talento en banquillo- Deschamps debía tomar una decisión. No todos podían jugar, y juntar a cuatro de ellos podía descompensar mucho al equipo. Fue ya desde su partido debut frente a Australia cuando el técnico galo apostó por acompañar a Kanté y Pogba con un centrocampista más. La elección fue Tolisso, algo que cambió frente a Perú al alinear a Matuidi. La presencia del juventino por su perfil, más físico que su compatriota del Bayern, liberó en cierta manera a un Pogba que se había mostrado muy cohibido ante los aussies, y eso lo echó en falta la selección francesa. Ante Perú Pogba adelantó unos metros su posición, pudiendo ejecutar una presión alta mucho más eficiente y estar presente de forma directa en la conexión con el trío atacante. Además de estar mejor acompañado en una clara disposición francesa en 4-4-2 en fase defensiva, con Matuidi más echado a la banda izquierda, escoltando al bueno de Paul.

Matuidi liberó a un Pogba que arrancó en ataque desde posiciones más adelantadas, permitiendo ser más determinante en fase ofensiva.

En un estilo de juego como el de Francia, que busca explotar al máximo sus transiciones ofensivas, con Giroud como faro en la punta de ataque, tener a Pogba como primera recepción de cara a portería es un plus enorme. Así el del United puede buscar al espacio a dos jugadores que lo atacan con brillantez como Griezmann y Mbappé. Él tuvo el protagonismo en el único gol que dio el triunfo a los suyos frente a Perú, recuperando el balón en la salida peruana en zona de tres cuartos y encontrando a Giroud entre xentrales en un gran desmarque. Solo eso fue necesario para que Pogba apareciese y fuese resolutivo. Cuando tiene el contexto y el rol adecuados y está decidido a ser determinante, Pogba lo será. Paul no debe generar el juego de su equipo desde el inicio, es su equipo el que tiene que hacer jugar a Paul. Pogba et joeur.

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