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Mundial Rusia 2018

No siempre gana Alemania

«El fútbol es un deporte que inventaron los ingleses, juegan once contra once y siempre gana Alemania». Es la lapidaria frase de Gary Lineker que pasó a la historia. Obviamente, de forma literal, no es del todo cierta, pues en ese caso se perdería ese factor que hace tan bonito este deporte: la imprevisibilidad. Aun así no deja de aproximarse a una realidad: Alemania ha demostrado históricamente ser la selección más regular del mundo. Y hay noches, como la de la victoria en el último suspiro frente a Suecia, que invitan a pensar en la eternidad de esa afirmación. Nada más lejos de la realidad. Esta vez, tras el enfrentamiento ante Corea del Sur, Alemania perdió. La Mannschaft ha quedado eliminada en fase de grupos por primera vez en la historia, siendo la eliminación en primera fase en Francia 1938 en un formato completamente diferente, saliendo derrotado en la única eliminatoria que disputó.

Ahora surgen muchas dudas en el entorno de la selección alemana, una situación por la que España pasó ya tras los últimos fiascos en Mundial y Eurocopa. Llegará un momento de transición que Löw tendrá que gestionar, pero eso ya nos tocará analizarlo en futuro. La principal cuestión que se nos genera ahora es: ¿mereció Alemania pasar de ronda?. En palabras del propio seleccionador, no. Algo en lo que todo análisis que leas coincidirá, pues Alemania dejó patentes todas las carencias que podíamos prever antes del Mundial; un mal estado de forma de sus centrales, bastante lentos y con una inseguridad inusual acentuada en un Neuer completamente inédito, problemas en la circulación de balón especialmente en tres cuartos, con Kroos como comandante y prácticamente como el único capaz de mantener viva la llama germana y una falta de pegada arriba que contrasta con aquel Klose que en cada Mundial maravillaba.

Joachim Löw: «No nos hemos merecido estar en octavos de final».

Sin embargo, este debate de merecer o no es algo muy subjetivo. Es cierto que el descalabro es de proporciones bíblicas y ver eliminada a una Alemania que lleva consigo el estigma de ser un bloque sólido, muy regular y prácticamente impenetrable -como expresa en  el fondo la afirmación del propio Lineker- será algo difícil de olvidar a lo largo de nuestra vida. Parecía que tras conseguir remontar ante el desafiante planteamiento sueco Alemania lo podría tener de cara para lograr el pase ante una eliminada Corea del Sur que quizás se jugaba más en el factor «militar» que en el propiamente deportivo.

Fue ese partido ante Suecia el que marcaba mucho el famoso «merecimiento» alemán. Sí merecieron vencer en ese encuentro pero no pasar de ronda. Y la pregunta que surge es: ¿por qué?. ¿Acaso el dominio es lo único que marca el merecimiento o no de una victoria? Alemania tenía sobre su área a Suecia y controlaba el balón con facilidad, pero en una posesión totalmente estéril, pues era lo que buscaba precisamente el conjunto de Janne Andersson, que acababa atesorando más peligro en algunas jugadas con un par de pases plantándose mano a mano con Neuer que Alemania tras eternas combinaciones en el entorno del área escandinava. Por ello uno se puede preguntar, ¿es mejor atacar más o atacar mejor?. En la segunda parte la selección teutona eligió atacar mejor y cambió su fórmula, siguió atacando por los costados pues era a lo que les obligaba el repliegue sueco, pero comenzó a hacerles daño a través del centro raso impidiendo que siguiera siendo manifiesta la superioridad aérea de los amarillos. Aun así costó, hasta la última jugada, pero Alemania logró una victoria importante que a la postre terminó por ser totalmente irrelevante.

¿Qué es ser mejor? ¿Hay un fútbol bueno y otro malo? Todo es muy subjetivo. Todavía hay muchas cosas que entender para no caer en un análisis plano, y una de ellas es valorar el trabajo defensivo de un equipo.

A veces se cae en el error de no analizar el juego desde lo global, obviando una faceta muy importante como es la defensa. Muchas veces se tienen en cuenta datos que por sí mismos no tienen por qué indicar nada. Tener más posesión, disparar más o tener posiciones más adelantadas que el rival no implica que estés siendo mejor o desarrollando el plan que tenías trazado para superar a tu rival. Defender también es parte del juego. Plantear un partido como lo hizo Suecia o como lo hizo Irán ante España, en el repliegue más férreo quizás de todo el Mundial, también es un planteamiento totalmente válido. Y eso no les exime de haber hecho un partido donde rozaron la perfección defensiva que solo pequeños matices resolvieron en favor de sus rivales. Se suele decir que quien lo consigue es porque lo merece. No sé si en la práctica siempre es así, y mucho menos en lo deportivo, donde todo es tan subjetivo. Lo que sí sé es que ya no siempre gana Alemania.

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