Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Mundial Rusia 2018

Un gigante sorpresivo

Los prejuicios en la vida no son buenos. Son muchas las ocasiones en las que hacemos valoraciones de alguien sin apenas conocerlo o sabiendo un par de detalles acerca del físico o del comportamiento. Si alguien es alto de pequeño ya apunta maneras como jugador/a de baloncesto o si alguien es rápido, tardamos poco en definirlo como atleta. Pero por suerte, la vida no es siempre así.

Si hablamos de un jugador de fútbol cuya estatura es de casi dos metros (1’96 m. para ser exactos) y cuyo peso es de 90 kilos seguramente le pondremos, en un principio, tres etiquetas: portero intimidante, defensa contundente o delantero tanque.

Y en esta ocasión, el caso del que vamos a hablar es alguien que cumple en cierta manera una de esas tres posiciones en el terreno de juego, pero debemos recalcar ese “en cierta manera”. La selección rusa llegaba a su Mundial con muchas dudas y sin las ideas excesivamente claras, sin embargo una gran primera puesta en escena frente a la Arabia Saudí de Pizzi, provocó que los jugadores dirigidos por Cherchésov saliesen con la confianza en sí mismos totalmente reforzada. Entre otras cosas por apariciones sorpresivas como las de Artem Dzyuba.

Jugador referente, Dzyuba no solo aporta juego directo. Es una marca fija para uno de los centrales rivales.

El delantero propiedad del Zenit de San Petesburgo, cedido esta última temporada en el Arsenal Tula, partía en un principio como el tercer delantero de los convocados para la disputa mundialista. El primero de los nombres parecía claro, y es que Smolov, delantero de gran definición y técnica, era el favorito y uno de los nombres que debían liderar a la selección rusa junto a otros nombres como el de Golovin, el talentoso mediapunta.

Artem partía como una alternativa interesante ante partidos cerrados en los que el juego aéreo fuese una opción seria. Pero es que el poderoso delantero de 29 años no solo aporta eso. De ahí que la definición de delantero tanque acorte el gran juego que está demostrando.

Dos goles y una asistencia en los tres partidos del presente Mundial lo ratifican como una de las figuras rusas en lo que va de campeonato. Rusia ha encontrado un juego algo fluido gracias a Dzyuba y no al revés, como suele acontecer por norma general. Él es el soldado que lucha sin nadie al lado en la guerra, el buzo que se tira al fondo sin bombona y en el que la gente confía que vuelva a la superficie sin dañarse apenas los pulmones.

Ante la falta de fluidez de la posesión en el medio del campo ruso, Artem implica una salida directa del balón. Figura referente en ataque, su cuerpo le permite luchar con los centrales saliendo victorioso en la mayoría de los duelos. Por mucho que traten de adelantarse a él o ganarle en la posición corporal, los intentos son inútiles en la mayor parte de ocasiones puesto que está dotado de la técnica justa impropia de futbolistas tan grandes.

No nos engañemos, no estamos hablando de Ronaldo Nazário, pero las características hay que ponerlas en un contexto. Su velocidad no es endiablada pero no es mala relacionada con su cuerpo. Su buen manejo dentro del área llama la atención de sus rivales, pero también fuera de ella. Ante los balones en largo de los defensores, su primera intención es prolongar la segunda jugada, bien sea con un primer toque que sirva para romper líneas de ataque o aguantando el balón y descubriendo al compañero mejor colocado para habilitarlo. Debemos pensar en la desesperación que provoca su marcaje.

Como mínimo, siempre va a contar con un central rival muy encima, lo que origina una posición que se libera para el ataque ruso. Como consecuencia, esto produce espacios libres que aprovechan los hombres más rápidos como Cheryshev o Golovin. Pero lejos de acabar su jugada ahí, siempre la acompaña y su cabeza solo piensa en llegar al área. Más parecido a Carew que a Zigic, para entendernos.

La selección española deberá tener muy en cuenta al delantero ruso. Por arriba es una seria amenaza y la comunicación del triángulo Piqué, Ramos y Busquets es clave.

Un contexto que deberá tener muy en cuenta el próximo rival de Rusia, España. La marca de Busquets, Piqué y Ramos deberá complementarse a la perfección para lo que será clave la comunicación entre ellos. Esa desesperación de la que hablábamos no puede aparecer si la selección dirigida por Hierro no quiere pasar sustos, como los que ya está padeciendo.

Si dos de esos tres jugadores van al mismo tiempo a cubrir a Dzyuba y el imponente delantero consigue prolongar la jugada, los problemas originados pueden ser muy serios. De ahí la importancia de más físico en el medio del campo español, en el que Koke o Saúl pueden ser claves en la ayuda a Busquets. La inclusión de alguno de los jugadores colchoneros en el once titular implicaría una preocupación menos para el catalán, desbordado ante los fallos defensivos de la selección dirigida por Fernando Hierro en este Mundial.

Su buena coordinación con los pies y su calidad para aportar el penúltimo pase de gol hace de él un futbolista sorpresivo. A todo esto, debemos añadirle su claro poderío aéreo dentro del área. La falta de contundencia de De Gea en los balones laterales o cercanos al área pequeña pueden ampliar los peligros si Dzyuba anda cerca. Es un buen cabeceador a tener en cuenta en las jugadas ofensivas a balón parado. En las defensivas es un potente arma para la defensa rusa. Un recurso de garantías por alto.

Y los dos goles anotados frente a Arabia Saudí y Egipto lo definen a la perfección. Ante los primeros, un cabezazo que resume su superioridad física sirvió a Rusia para encauzar una victoria contundente, mientras que contra la selección de Egipto, eclipsó el debut de Salah con un gol en el que controló un balón alto con el pecho, se giró llevándose a un defensor y definiendo con calidad.

Si encuentra a un compañero que entienda su juego, entonces es letal. Esto le pasó con Hulk o Danny en el Zenit y puede ocurrir con Cheryshev o Golovin en el Mundial. Tiene el ‘don’ de saber estar en el área, de aparecer donde el defensa no se lo espera y de fintar perfectamente con su poderoso cuerpo para engañar hasta al portero.

Su peligro está presente desde la atracción a los rivales, que deben estar pendientes de él constantemente por sus características físicas.

Es un ejemplo claro de la importancia de la atracción de rivales. Ante tácticas férreas, duras y especialmente preparadas, los jugadores que atraen por sus características a más de un defensor están creando huecos libres sin apenas haber tocado el balón. Esto le pasa a Dzyuba, ante el que toda la defensa de España deberá tener vigilado durante todo el partido ya que cualquier despiste puede salir muy caro.

Su peligro, como comentamos antes, no se resume solo en el gol. A los 8 tantos conseguidos esta temporada debemos sumarle 4 asistencias, dato que resume su importancia para el equipo. Otra de sus características es la protección sobre el balón, algo muy a tener en cuenta cuando sus equipos se adelantan en el marcador. Poderoso en el choque, Dzyuba puede aguantar las embestidas rivales con relativa facilidad.

Su frialdad con el balón en los pies contrasta con el carácter que muestra en la disputa de los partidos. Este se nota desde sus celebraciones (destacada una ante el Zenit este año, equipo de su propiedad) hasta a las ayudas defensivas tras pérdida, siendo un compañero comprometido y aplicando la norma del fútbol base que dice que el primero en perderla es el primero en luchar.

Su juego en balones rasos hace ver su calidad. No tiene problemas en pisar el balón y llevarlo controlado, quizá no durante demasiados metros, pero sí son distancias beneficiosas para su equipo puesto que son cercanas al área. De hecho, muchos de sus goles vienen de definiciones por raso.

Un jugador que, ante la falta de consistencia rusa en la posesión del balón, se muestra como un futbolista definitorio, alguien que ofrece algo diferente e inesperado. Valuarte de ese juego directo que hoy en día está casi extinto pero que le da tanto a sus equipos, es una amenaza constante, algo que España deberá tener muy en cuenta. Los prejuicios no valen con Artem, pero lo que sí es seguro es que aunque Rusia juegue mal tendrá ocasiones, generadas y creadas por él mismo. Copyright Dzyuba.

 

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