¿Favorito o sorpresa?

Seguramente el Mundial que está teniendo lugar en Rusia durante este verano de 2018 sea una de las citas más sorpresivas a nivel futbolístico de los últimos tiempos. Estamos ya en la ronda de semifinales, pero muchas de las selecciones teóricamente favoritas han ido cayendo ya. Quizá la sorpresa más significativa en este sentido fue la última posición de grupo ocupada por la vigente campeona del mundo. Alemania no pudo conseguir más que tres puntos en un grupo que a priori se le presentaba asequible. Su primera derrota llegó ya en la primera fecha, en el encuentro ante México, donde los aztecas se impusieron con un gol de Lozano. Después la victoria ante Suecia no maquilló su mal papel, ratificado con su derrota ante una Corea del Sur ya eliminada.

A continuación, se fueron sucediendo las sorpresas: España en octavos de final ante Rusia, Argentina también en octavos ante Francia, Brasil en cuartos ante Bélgica… todas ellas fueron cayendo como si de fichas de dominó se tratasen, a un ritmo endiablado. Precisamente, dos de las selecciones que han apartado a favoritas al título del camino de tocar la copa son las protagonistas de estas líneas.

Franceses y belgas han sido, en cuanto a sensaciones, los dominadores en este campeonato. Su regularidad se podría definir como extraña ante tantos altos y bajos producidos. Las similitudes entre ambos conjuntos van más allá de lo idiomático. Su juego ofrece una táctica muy parecida pero con variantes interesantes, producidas por los jugadores que forman sus equipos.

Didier Deschamps, entrenador del equipo francés, opta por un once tipo que ofrece muy pocas variantes. Las dudas se producían al comienzo de la cita mundialista y lo hacían en dos posiciones. La primera de ellas tenía que ver con el acompañante en el medio del campo de Kanté y Pogba. En el 1-4-3-3 impuesto por el técnico galo durante todos los encuentros disputados, han sido dos los jugadores que se han manejado en esa posición dudosa del medio del campo: Matuidi y Tolisso. Un lugar en el medio del campo que ofrece mayor libertad de subida al ataque ya que es la posición menos rígida. Si Kanté ejerce como pivote defensivo recuperador e intimidante por su potencia física y anticipación, Pogba aporta además de un físico dominante, el criterio técnico de los grandes. El jugador del Manchester United está sabiendo interpretar a la perfección su papel como jugador diferencial y líder en el centro del campo. Sus características físicas hacen parecer niños a los futbolistas que tiene al lado, otorgándole una superioridad sobresaliente en los duelos directos.

Por otro lado, y quizás la gran duda inicial del técnico francés, fue la elección de los tres atacantes. ¿Apostar por atacantes rápidos que se intercambiasen las posiciones de manera continua o añadir a los fijos, Griezmann y Mbappé, una figura referencia del juego directo? Pues la respuesta la obtuvo en la segunda de las opciones y su nombre está, a día de hoy, muy claro: Olivier Giroud.

Deschamps ha ido perfilando todos los puestos clave de su equipo donde llegaba con dudas a Rusia. Su idea ha llevado a los bleus a estar con merecimiento en estas semifinales.

Sin mucho ruido pero con trabajo y esfuerzo, el delantero del Chelsea no es un referente goleador. Pero su trabajo en beneficio de los hombres más rápidos es intachable. Líder de ese segundo fútbol que no se aprecia a primera vista, Giroud provoca lo que más necesitan dos velocistas como Griezmann y Mbappé: espacio para la carrera. El futbolista del Atlético de Madrid, quizás por costumbre, se mueve mejor que el del PSG en estático. Sus movimientos a la hora de calmar los partidos y su calidad le permiten asociarse con facilidad, pudiendo actuar como un mediapunta / segundo punta o como delantero centro. En cambio, el atacante del PSG se caracteriza por su potencia y su definición y el juego en estático frena todo su posible buen momento. Así se vio ante Uruguay.

Los charrúas propusieron un ritmo lento, parado y físico, conocedores de que ese estilo de juego podía perjudicar a los atacantes galos. Pero los sudamericanos pudieron comprobar que el aspecto físico es una de las especialidades de los europeos. Hasta el momento es el tercer equipo que más entradas ganadas ha obtenido con 53 y el tercer conjunto que más faltas ha cometido con 73. Indicios claros de su poderío físico.

Precisamente y pese a lo que pueda parecer por los nombres de su plantilla, esta selección no se caracteriza por las posesiones o la calidad técnica de su juego. Sus puntos fuertes se encuentran en la verticalidad, las transiciones rápidas defensa-ataque, los robos continuos a través de la presión en bloque medio y el juego directo. Los roles están muy claros y diferenciados en cada una de las líneas. La defensa es contundente y trata de sacar el balón pero sin complicaciones, el medio del campo es físico puro y duro y el ataque aporta velocidad, magia y desborde.

Aunque estos roles tan marcados pueden llegar a jugarle malas pasadas. Si sus líneas están muy separadas y el rival ofrece un juego pausado e intenso en el que los espacios se eliminen constantemente, entonces Francia puede sufrir. También si el rival opta por posesiones largas que provocan un juego lento y menos revolucionado, los de Deschamps pueden verse en dificultades para cambiar ese ritmo en su propio beneficio.

Su táctica ante estas recetas que le puedan imponer sus contrincantes están claras. Sus laterales están siendo una de las sorpresas positivas del campeonato. Por la izquierda, el lateral del Atlético de Madrid, Lucas Hernández, aporta seriedad, rigor, potencia y carácter. Pese a ser su primer gran cita de selecciones, el miedo o el nerviosismo no se aprecian en su juego. El ‘ADN Simeone’ se ha instaurado en su sangre. Además, pese a que la defensa es su fuerte, no se arruga en las subidas al ataque, por lo que, de manera sorpresiva, puede llevar mucho peligro con centros e internadasEl lado derecho es ‘territorio Pavard’. El futbolista del Stuttgart alemán es sin duda una de las revelaciones del campeonato. Con un gol anotado, aporta calidad y seguridad con el balón. Ante la duda, el pase de seguridad hacia posiciones atrasadas no es un problema para él y sus incorporaciones al ataque no son constantes sino inteligentes.

Sin embargo, en el bando contrario, el conjunto belga no se queda atrás. La verticalidad y el excelente posicionamiento táctico son las claves del equipo entrenado por el español Roberto Martínez. El ex entrenador entre otros de Swansea City o Everton ha asumido su primer gran torneo internacional junto a una generación de futbolistas envidiable. Courtois, Kompany, Verthonguen, Hazard, De Bruyne, Lukaku, Mertens, Carrasco… los apellidos de sus jugadores no envidian a los de ninguna selección puntera y precisamente por eso, el adjetivo ‘sorpresivo’ es algo dudoso. Sus futbolistas, asentados en la élite europea del mejor fútbol, han sabido por fin actuar como un equipo lejos de las individualidades.

Prueba de ello fue el papel de Lukaku ante Brasil. Por características físicas, Romelu es un depredador de área. Un atacante que no perdona en los metros finales y que emerge como figura dominante en el cuerpo a cuerpo al que sumado a su velocidad, lo define como un delantero intimidante para los defensores. ¿Qué buscaba el entrenador belga con este cambio? Evitar las subidas continuas de Marcelo por la banda izquierda brasileña, teniendo que estar muy atento a las contras y a Lukaku.

Las similitudes con los franceses son evidentes. La línea que menos calidad atesora es la del medio del campo. Con un doble pivote formado en el último encuentro por Fellaini y Witsel, observan cómo por delante de ellos asoma uno de los ataques más temidos del campeonato: Hazard, De Bruyne y Lukaku. Las líneas también se encuentran muy separadas: mientras la defensa se encuentra muy replegada formando con 5 jugadores más los 2 centrocampistas, los 3 atacantes cuentan con mayor libertad para tomarse descanso en defensa. Pese a ello su esfuerzo y sacrificio marcan el buen camino de Bélgica hasta el momento.

La diferencia con los galos recae sobre su sistema defensivo. Como ya dijimos, su línea más atrasada se forma con 5 en las transiciones defensivas y con 3 en las ofensivas, puesto que sus bandas están formadas por carrileros, profundos y directos. Una ventaja y una contra, puesto que es un riesgo demasiado alto dejar la defensa tan aireada a las contras. Sus subidas pueden provocar que hombres demasiado lentos como sus centrales, no aporten la velocidad suficiente para neutralizar los espacios.

Deberá tener cuidado Francia con el potencial goleador de los pupilos de Roberto Martínez. Los belgas son el equipo con más goles anotados en la competición (14), gracias entre otras cosas, a sus contragolpes vertginosos y su paciencia con la posesión ante equipos excesivamente encerrados.

Y, por si fuese poco, el duelo en la portería promete ser de altos vuelos. Courtois y su gigante partido ante Brasil, con parada salvadora en el último momento ante Neymar, provoca que los franceses tengan que buscar los huecos más próximos a las escuadras para batirlo. Su poderío por alto y su contundencia bajo los palos se hacen indispensables ante los ataques por banda franceses y ante un peligroso Giroud. En la portería contraria encontramos a Hugo Lloris. El guardameta galo ofrece rapidez y agilidad, a la par que experiencia. Sus dotes están tremendamente demostradas en este campeonato con paradas salvadoras.

Un duelo entre una de las favoritas y una de las auténticas sorpresas del Mundial de Rusia 2018 que sin duda promete emoción y juego directo. Por estilo y en la teoría, asistiremos a un duelo tipo Premier League, pero como la teoría no lo es todo, esperemos que la práctica nos permita presenciar un partido disputado y vertical. Nunca quisimos que ese Brasil – Bélgica terminase. Ojalá nos ocurra lo mismo este martes.

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