Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Mundial Rusia 2018

Una Inglaterra de autor

En toda disciplina que podamos pensar existen diferentes corrientes de opinión, tesis contrapuestas que abren el abanico para que cada cual decida cuál va más acorde a su pensamiento, cuál se adapta mejor a lo que más le conviene. En el fútbol esto no iba a ser menos. Hay muchos estilos de juego diferentes, todos ellos totalmente válidos. Todos tienen su primer artífice, su ‘loco’ innovador y los discípulos que lo imitan, lo pulen y le dan su sello propio. Jugar a dominar desde la posesión no es mejor que jugar a la contra, ni viceversa, pero sí puede ser más efectivo según la capacidad de tus piezas para adaptarse a ese engranaje. Pero eso es solo uno de los muchos otros factores que influyen en cualquier resultado deportivo, como si de una larga ecuación se tratase, aunque en este caso la matemática nunca se impone.

Durante el presente Mundial hemos asistido a un debate sobre las influencias en el juego de la selección inglesa. Nosotros no somos nadie para emitir una sentencia definitiva, pero sí hay cosas que se deben analizar para entender el por qué de estas comparaciones. Como ya es sabido, Gareth Southgate se reunió en alguna ocasión con el entrenador del Manchester City, Pep Guardiola, con el fin de compartir conocimientos y formas de ver el fútbol. Esas ricas charlas tácticas entre entrenadores a las que pagaríamos una millonada por asistir. Para el técnico inglés, al igual que para muchos otros, el de Santpedor es una referencia por su forma de ver el fútbol y desarrollar un juego de posición muy evolucionado desde sus inicios. Y es que Guardiola no inventó el fútbol de posición, pero sí lo llevó a un escalón más dándole, como decíamos antes, su propio sello.

Las influencias en este deporte siempre han estado ahí. El éxito genera tendencia e influencia, de ahí se adapta, se edita y se evoluciona. El caso de Southgate es uno más.

Al final el fútbol, como todo, es un juego de influencias. Algo que en Inglaterra han aprovechado bien especialmente durante estos últimos años. El fútbol de las islas británicas siempre ha tenido un carácter muy marcado, siendo más influencia que influenciado. Muchas veces hablamos del fútbol holandés o escandinavo en general como un estilo muy influenciado por el desarrollado en la Gran Bretaña, una especie de escuela británica de pensamiento, pero no nos paramos tanto en cómo ha influido el resto del continente sobre los ingleses. La prueba más reciente y fehaciente ha sido ver cómo en la Premier League se ha ido contagiando la apuesta por un esquema de tres centrales atrás. Algo que Conte implantó en su Chelsea arrollador y campeón de liga la pasada temporada. Desde entonces Mauricio Pochettino, que parecía muy establecido a utilizar su propio esquema, acabó por formar con tres centrales la última campaña. Algo que el propio Guardiola, que ya había tanteado en más de una ocasión con dicho esquema, terminó poniéndolo en práctica también en su Manchester City. Una influencia que corrió como la pólvora en el fútbol inglés dado su impacto inmediato y que al final ha llegado también hasta la selección.

El equipo de Southgate que hemos visto durante este Mundial no responde a una única influencia, sino que es un equipo de autor. Sí, el intento por sacar el balón jugado, efectuado de forma más frecuente de lo habitual en Inglaterra sin ser tampoco una obligación, ha sido uno de los aspectos que más asemejan su estilo al de Pep, con constantes intentos por salir sobre todo a partir de la amplitud de sus carrileros y buscando el juego exterior, pero, lejos de ello, la influencia de Guardiola va perdiendo peso. El juego directo más característico inglés también ha estado muy presente en Rusia. Según el contexto de partido, hubo equipos que le cedieron protagonismo, y los de Southgate pudieron proponer un partido más abierto, orientado al fútbol ofensivo y a la posesión, pero ante rivales que trataron de arrebatarles el balón como Bélgica, Colombia o Croacia, el discurso fue otro. Inglaterra no estuvo tan cómoda saliendo desde atrás, y con la capacidad de Henderson para el balón largo, la profundidad de sus carrileros, especialmente Trippier por derecha, y la mera presencia de Harry Kane en punta, simplificaron mucho el plan inglés, volviendo a un origen mucho más conocido para el aficionado británico.

«Guardiola es un innovador y su influencia en el fútbol inglés es manifiesta. Ahora los niños en campos embarrados intentan sacar el balón jugado de todas formas.» Gareth Southgate.

Es imposible decir que la Inglaterra de Southgate sea un calco del Tottenham de Pochettino, el City de Guardiola o con la misma disposición que el Chelsea de Conte. Gareth ha tomado influencias de todos ellos, pero sin dejar de ser los Three Lions. Muchas cosas han cambiado en Inglaterra, su trabajo y apuesta por el largo plazo se ve desde el éxito que están teniendo en las categorías inferiores. Ahora pasan tandas de penaltis, generan la gran parte de sus goles a raíz del balón parado, que era uno de los déficits de la selección inglesa en los últimos años, y la portería ahora parece bien cubierta. El estilo maracado inglés ha sido matizado por influencias externas que han dotado al equipo de nuevos recursos, pero al final la Inglaterra de Sotuhgate es un equipo con sello propio.

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