Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Mundial Rusia 2018

Croacia ante el bloque francés

Zlatko Dalic ha encontrado el equilibro en base a dos preceptos: la calidad en su medular comandada por Ivan Rakitic y Luka Modric y la punta de velocidad, siempre amenazante al espacio, de Ivan Perisic y Ante Rebic. Estos dos jugadores, con sus movimientos agresivos y su generosidad en el desmarque, han dibujado escenarios en los que Croacia se ha visto favorecida, creando contextos favorables y abriendo nuevos caminos para que la calidad en el pase y la contemporización de sus dos interiores salga a relucir.

Pero el Mundial de ambos jugadores no se entiende sin la figura omniprsente de un delantero que el tiempo nos dirá lo bueno que era y lo poco que lo decíamos: Mario Mandzukic. El jugador juventino está cuajando una soberbia Copa del Mundo. Su capacidad de intimidación dentro del área está siendo un alivio para Rebic y Perisic, que siempre amenazan con el uno para uno, sabiendo que dentro del área se faja Mario con los centrales. Y es que Ivan Perisic estaba cuajando un Mundial discreto, hasta que explotó en la segunda mitad de las semifinales frente a Inglaterra. Puede que sirva como punto de inflexión, principalmente en lo anímico, de cara a la gran final. Ante Rebic por su parte ha sido la grata sorpresa de los de Dalic en el frente de ataque. Su velocidad, la capacidad para gestionar las acciones de ataque con su físico y su atrevimiento han sido capitales para entender el paso hacia una final que parecía un imposible. Fue Rebic y fue Perisic a la misma vez.

Mario Manduzkic ha marcado o asistido en todos los partidos de su equipo desde octavos de final.

Así pues, Croacia tiene a tres elementos que pueden ser muy dañinos para Francia de cara a la final. Los de Didier Deschamps se han encontrado muy cómodos cuando han replegado en un bloque medio/bajo. Su capacidad de robo y el potencial de piezas individuales como las de Kanté, Varane o Umtiti potencian el colectivo de forma exponencial. No obstante, Francia ha sufrido cuando le han atacado por los costados. Mbappé es, obviamente, el eslabón defensivo más débil. Su costado quedará siempre más cojo que el zurdo, custodiado por la dominante pareja Lucas Hernández  y Blaise Matuidi. Ahí Croacia puede forzar el uno para uno de Perisic, atrayendo marcas para luego intentar cambiar el juego hacia el otro costado, con un Vrsaljko que está crecidísimo en ataque. Croacia necesita agitar. Mover a Francia de su zona de confort e intentar violentar las bandas para, así, hacer llegar todo lo siguiente.

Raphäel Varane y Samuel Umtiti están siendo una de las parejas de esta Copa del Mundo. El del FC Barcelona ha tenido lagunas en algunos partidos pero, a pesar de esto, es uno de los centrales de este Mundial. El reto que les va a presentar Mario Mandzukic va a ser apasionante. Su pelea constante será necesaria para tejer ese fútbol menos vistoso, subterráneo, en el que el croata se mueve tan bien.  Ante dos centrales acostumbrados a defender con muchos espacios, Mandzu probará a arremeter contra ellos, acercarles a la portería y forzar el error. Lo hizo con Stones y lo volverá a probar. Croacia partirá de Modric y Rakitic, pero más que nunca necesitará ser lo que puedan ser sus tres atacantes. Contra Francia no vale insinuar, sino golpear. Croacia sabe que está ante su gran oportunidad.

 

 

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