Un zurdo más para Valverde

El FC Barcelona de Ernesto Valverde ya no podía esperar más. Tras un año de asentamiento, el club tuvo que convivir con la marcha del que había sido el titular en Can Barça los últimos 7 años. Sin Mascherano y con la permanente incógnita sobre el estado físico de Thomas Vermaelen, el club apostó por el joven Yerry Mina. A su potencial y sus virtudes se le unía una capacidad de hacer del error un arte, de cada fallo un gesto. Ernesto Valverde necesitaba seguridad, presente y futuro. Y la llegada de Clément Lenglet lo representa a la perfección. El francés es un valor competitivo de gran nivel, dispuesto a llegar para rendir y competir desde el primer minuto.

Su temporada en el conjunto hispalense ha sido tan buena como sorprendente. No deja de llamar la atención que un jugador tan joven (23 años) juegue con la solvencia de un veterano. Quizás en nuestra Liga ya nos hemos acostumbrado a las salvajadas de sus compatriotas, Raphaël Varane y Samuel Umtiti, pero sigue pareciendo algo reseñable. El joven central de Beauvais se ha convertido en sinónimo de solvencia y liderazgo, curtiéndose en un clima ultra competitivo y en escenarios complejos, como demostró con su brutal actuación en Old Trafford. Si algo exige la zaga barcelonista es personalidad, algo que se lleva de serie y que Lenglet posee. Un carácter de líder, que casa bien con la siempre exigente opinión pública de la ciudad condal.

El gran nivel del francés en la capital hispalense y su perfil hacen que encaje a la perfección con las necesidades de un Barcelona falto de centrales de su categoría.

Clément Lenglet es una certeza, tanto a nivel deportivo como a nivel competitivo. En una época en la que el conjunto de Valverde se ha visto inmerso en dudas sobre su política de fichajes y el rumbo que debe tomar el club, Lenglet es algo a lo que agarrarse. Es un jugador, por encima de todo, solvente, que tiende poco al error. Su lectura de juego es muy buena y suple su falta de velocidad con un gran posicionamiento defensivo. No es un corrector como lo fuera Javier Mascherano, pero sí es un jugador capacitado para jugar con muchos metros por detrás suyo. Su inteligencia en fase defensiva le permite perfilarse y leer lo que demanda cada acción.

Una de sus mejores cualidades, de la que ha hecho alarde en Sevilla, es su gran salida de balón, una de las principales premisas para que un central -y cualquier jugador- sea aceptado en el FC Barcelona moderno. A esto se le añade un juego aéreo envidiable, fruto de su lectura y su colocación, perimitiéndole ser un coloso en la defensa del área pequeña. El Barça añade a un jugador perfectamente permeable al juego propositivo y valiente que quiere Ernesto Valverde, pero suma otro perfil de central zurdo a los ya existentes en la plantilla (Vermaelen, Umtiti y Lenglet.). Quizás es la única duda que suscita el fichaje del ex sevillista, dado que los partidos en los que el FC Barcelona ha apostado por una pareja de centrales zurdos, el equipo ha sufrido a la hora de sacar la pelota jugada y en determinadas situaciones defensivas. El francés llega en un momento de necesidad, aportando justo lo que el Txingurri ansiaba. Un perfil que ya no podía esperar y que, por fin, está en la plantilla azulgrana.

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