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Más vale tarde

La salida de Xavi Hernández del Barcelona cerraba uno de los capítulos más laureados de la historia del club, pero los títulos no fueron el único motivo por el que se recordará. Pep Guardiola no negociaba con el estilo de juego, era el principio. El modelo justificaba el fin. Tras la marcha de Xavi, y con un tangible cambio de perspectiva por parte de la directiva azulgrana, el Barça nunca llegó a apostar por un perfil similar. Los catalanes vuelven a mirar el continente sudamericano, pero las dudas culturales, en este fichaje, se evaporan con las características de Arthur Melo

El lugar de procedencia de un jugador siempre es relevante. Y más si se trata de un jugador joven. Diferentes formas de hacer, de pensar y de enviar mensajes a los jóvenes durante sus primeros pasos como futbolistas. Arthur siempre se ha mirado en el espejo de Xavi y Andrés Iniesta. Y aunque las comparaciones no le harían ningún bien, comparte ciertas peculiaridades con los centrocampistas españoles. Los últimos jugadores en cruzar el charco en dirección Barcelona presentaban dudas sobre la adaptación al molde clásico que ha representado el club. Paulinho, pese a que llegó desde oriente, se presentaba como un jugador de rasgos distintos. Yerry Mina, aun pudiendo tener condiciones y siendo joven, ha sufrido un choque cultural en relación al trato de balón y a las exigencias de la élite europea. Neymar fue un caso a parte. Sin embargo, Arthur ha coqueteado con las altas esferas del fútbol sudamericano y el perfil despeja dudas, pero el ritmo europeo -y el del Barça- es superior al brasileño.

Arthur encaja en el estilo Barça en mayor medida de los últimos compatriotas suyos en vestir la camiseta blaugrana, aunque también acepta matices.

En Gremio el fin era el mismo, pero el discurso era plenamente cambiante al del Barça más tradicional. Los brasileños son un equipo vertical, que no siempre se ve obligado a mantener posesiones de balón largas ni a marcar y llevar el ritmo de los encuentros. Luan es la estrella, que se mueve con libertad por la mediapunta, y también era el enfoque de Arthur y su alrededor. Hacer llegar el balón en una posición cómoda a un hombre que constantemente busca situaciones favorables. Arthur siempre ha estado enfocado a la base de la jugada. Cerca de los centrales en la fase de construcción, pero también lejos de los atacantes en campo rival. El pase y la lectura del juego le inmiscuyen en una burbuja que le aleja de cualquier tipo de inseguridad. El brasileño es uno de los puntos clave hasta llegar con el balón a campo contrario, pero una vez allí, es más efervescente de lo realmente útil que puede llegar a ser. Tiende a la horizontalidad y es poco decisivo de cara a la finalización. En relación a los tipos de pases, la filtración vertical e interior de balones se augura clave para mantener a Leo Messi en una altura superior a la del laboratorio de las jugadas.

En clave Barça, Arthur puede adaptarse tanto al 4-3-3, como al 4-4-2 asimétrico que Ernesto Valverde usó durante la temporada pasada. Como un interior o cerca de Sergio Busquets. Siempre se ofrece y la mayoría de sus pases son en corto. En campo rival, su rol es más parecido al de Busquets que al de Rakitic. Resguarda posicional y estructuralmente al sistema ofensivo del equipo, que en el Barcelona conforman todos los jugadores menos los centrales y el propio Sergio. Evidentemente, este hecho le impide visitar con asiduidad el balcón del área y ser partícipe en el último recorrido del balón antes de la finalización. En situaciones desfavorables, Arthur rompe en aceleración para despojarse de la marca, pero a veces la conducción es demasiado larga. Aunque, normalmente, interpreta bien el momento de entrega del balón tras atraer a la marca. Destaca por proteger corporalmente muy bien el esférico, es difícil que pierda el esférico mientras lo posee.

Arthur puede hacer las labores de organizador, siendo un complemento perfecto para Sergio Busquets en este Barcelona de Valverde.

Tres años después de la marcha de Xavi, el Barça recupera el perfil de un organizador. Arthur cumple con las características necesarias para incorporarse al exigente centro del campo catalán. Tiene condiciones para adaptarse a los principios que en su día Johan Cruyff forjó para establecer las bases del Barça ganador y dominador. Culturalmente, Arthur puede verse menos afectado que sus antecesores, aunque el salto es imponente. Y el escenario, mayúsculo.

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