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Antonio ‘el Turco más celeste’ Mohamed

Dicen que cuando se cierra una puerta siempre habrá una ventana que te ofrezca una bocanada de aire fresco con la que respirar, aportándote una nueva salida en tu vida diaria. Una sensación de renovación personal en la que tu visión sobre la vida da un giro y cambia, unas veces para bien y otras veces para mal.

La temporada pasada para el Real Club Celta de Vigo se puede equiparar a esa casa con una puerta cerrada. Juan Carlos Unzué llegaba a Vigo con grandes expectativas puestas en su proyecto.

Su pasado personal y el pasado colectivo del vestuario celeste auguraba grandes tardes y noches que vivir durante la temporada. Unzué llegaba de ser el segundo entrenador de Luis Enrique en el F.C. Barcelona en una época realmente buena de fútbol y resultados.

Por otra parte, el Celta venía de vivir un sueño en el mejor teatro posible. Las semifinales de la Europa League llevaron a los pupilos del por entonces entrenador céltico, Eduardo Berizzo, a Manchester para enfrentarse a los poderosos diablos rojos entrenados por José Mourinho.

Pero la temporada de Unzué fue decepcionante cuanto menos. Los resultados no llegaron y tampoco el buen juego. Pese a que en las primeras jornadas hubo indicios que clamaban injusticias en relación al buen juego realizado, esto no fue suficiente, y finalmente el equipo acabó situado en la zona ‘sin sal’ de la tabla, la que no te aporta nada y elimina cualquier tipo de emoción final.

Y acabó de cerrarse esa puerta de una casa ya vacía de ideas, de ilusión, de carácter y de ganas, y llegó un nuevo inquilino. Antonio Mohamed, conocido como ‘el Turco’ por el origen árabe de su apellido, es el nuevo comandante de una nave que promete dar mucho juego desde el principio. Precisamente, su apodo ya es síntoma de las casualidades. En la rivalidad que mantiene el Real Club Celta de Vigo con el Deportivo de la Coruña, unos y otros se nombran con sus particulares denominaciones. Mientras que a los vigueses se les llama ‘portugueses’ a los coruñeses se les apoda con el mote de ‘turcos’. Cosas que siempre deben quedar en una sana rivalidad, de ahí el título de estas líneas, siempre con el cariño de un gallego. Palabra de que es así.

Un estilo de juego vertical. Sin un esquema fijo y dándole una gran importancia a las características de sus jugadores.

Su estilo es arriesgado y emocionante. Su principal característica es que no tiene un esquema fijo de juego antes de llegar a sus equipos. Es un técnico que apuesta por sus jugadores y en base a sus perfiles y habilidades, elabora las alineaciones: “No me caso con un dibujo porque para mí son más importantes los futbolistas”, admitió el argentino en una de sus muchas entrevistas, convirtiéndose esto en una ley que sigue a rajatabla.

Como entrenador su carrera profesional le ha llevado a entrenar únicamente en Sudamérica, concretamente en México y en Argentina. En el país azteca, Antonio entrenó a equipos como Morelia, Club Tijuana, América o Monterrey, entre otros, mientras que en su país natal su trayectoria es menos extensa. Huracán, Independiente y Colón son los equipos en los que ha llevado las riendas.

Son cuatro los títulos que ha conseguido hasta el momento: una liga con Tijuana y otra con América, una copa con Monterrey y otro título con Huracán, correspondiente a la Primera B Nacional. Mientras que en su trayectoria como futbolista vistió como delantero los colores de Boca Juniors, Huracán, Independiente, América, Monterrey o Atlante, entre otros muchos.

Su filosofía se identifica con un estilo de juego arriesgado a pesar de no casarse con un esquema. La presión muy arriba y los robos en zonas altas son sus señas de identidad, obligando a los rivales a perder rápido el esférico y ser protagonistas a través de la intimidación presionante, que genera más espacios propios en ataque: «Queremos un equipo valiente, que pueda presionar pero también sea inteligente para replegar”. Lo que destaca en sus primeras declaraciones como técnico celeste son sus ganas de ganar, transmitiendo una ilusión característica. Ese ya tan famoso e instaurado en la mente de todos los aficionados, jugadores y entrenadores, ‘partido a partido’.

Uno de sus mentores fue Basile, con el que debutó en la selección argentina como jugador, con la que logró una Copa América, la de 1991. De él destaca que aprendió la manera en la que tratar con los jugadores y manejar un vestuario. De fuerte carácter, Antonio no rinde cuentas ante nadie. Como así hizo en América cuando entrenando a ‘Los Rayados’ de Monterrey apartó del equipo a sus figura principal, Edwin Cardona. Una clara declaración de intenciones para quien piensa que va a jugar por decreto.

Opta por un juego arriesgado, una presión muy alta que aporte el robo muy arriba para evitar que el rival piense. La condición física óptima será obligatoria.

En su idea prima el esfuerzo físico, intentando mantener frescos a sus jugadores durante los 90 minutos de partido. Destaca en propia persona a su proyecto para los vigueses como “ambicioso”, dejando claro que la disputa de la competición europea es el objetivo. Su objetivo en el juego es mostrar en todo momento predisposición hacia el ataque, ofreciendo transiciones ofensivas rápidas gracias al robo de los jugadores atacantes.

Su debut con el color celeste dejó ya algunas de esas pinceladas características. Apostando por una especie de 1-4-2-3-1, enseñó a los aficionados vigueses que una de las claves en su juego va a ser la profundidad por banda. Esta, además de por los extremos, va a ser aportada por los laterales, como se pudo comprobar ante el Córdoba. La presión alta durante todo el encuentro también fue otro de los apuntes a destacar por el cuadro vigués, que sigue viendo cómo la defensa sigue siendo el punto más débil.

Habla ‘el Turco’ de presionar muy arriba y hacer un repliegue rápido y efectivo de todo el grupo, aunque esta segunda faceta no se pudo comprobar en el pasado partido, quizás también como síntoma del gran cansancio físico de la pretemporada. Las facilidades defensivas permitidas ante el Córdoba deben ser un punto importante a corregir por el cuerpo técnico.

El mantenimiento de las figuras clave arriba está siendo un objetivo determinante para el Celta este verano, unido a los buenos nombres que están llegando. Las únicas bajas significativas fueron las de Wass, Hernández y Jonny.

Un Celta que se está moviendo muy bien en este mercado veraniego. Con la hasta ahora retención de muchos jugadores clave como Aspas, Maxi, Sisto, Lobotka o Emre Mor, se les han unido buenos peloteros como el central internacional mexicano Néstor Araujo, el centrocampista defensivo turco Okay Yokuslu, el lateral ex jugador del Eibar David Juncá y el internacional marroquí Boufal, cedido por una temporada del Southampton inglés.

El nuevo entrenador argentino del Celta también cuenta con experiencia de superación personal en la vida por la trágica pérdida de su hijo en un accidente de coche, cuando salían de ver un partido del Mundial de Alemania 2006.

Ilusión, ambición, carácter, intensidad, versatilidad… y sobre todo el triunfo del grupo por encima de lo individual. Esas son las claves que quiere demostrar el nuevo entrenador del Celta. Un estratega en toda regla, que se sabe adaptar bien a las diferentes situaciones producidas durante un partido y para el que el juego directo no es un problema en ciertos puntos de un partido.

Parece que este año la parroquia celeste puede gritar bien alto ese ‘hai motivos’, lema principal de su campaña de abonados. Los resultados llegarán o no, pero Mohamed promete un equipo comprometido y que genere diversión al verlo. Un estilo personal no solo basado en el toque sino también en la intensidad. Este es Antonio Mohamed, el nuevo capitán del navío vigués.

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