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Reencontrarse con uno mismo

Una pequeña parte de la actual generación de oro del fútbol serbio ha arribado en Getafe. El Coliseum Alfonso Pérez será la nueva casa de Nemanja Maksimovic, centrocampista serbio y parte de la gran generación de futbolistas patrios que ya es una realidad. Nemanja se vestirá de azulón después de una temporada a las orillas de Turia bastante complicada. Con Marcelino no tuvo apenas oportunidades, y la buenísima marcha del conjunto del murciélago le puso las cosas muy complicadas. Ahora con José Bordalás tiene la oportunidad de volver a sentirse importante dentro de un esquema de juego que casa muy bien con las características del balcánico.

Milinkovic-Savic, Mitrovic, Zivkovic o el propio Maksimovic son algunos de los integrantes de la generación de oro serbia. Estos jugadores, junto con los demás componentes de la plantilla, llevaron a su país a ser el epicentro futbolístico en cuanto a categorías inferiores se refiere en los años 2013 y 2015. Desde la consecución de la Copa de Europa de 1991 conseguida por el Estrella Roja, el fútbol del país balcánico había adolecido la falta de éxito a nivel internacional. Sin embargo, este llegó de la mano de unos chicos que alzaron el campeonato de Europa sub-19 de 2013 y el campeonato del mundo sub-20 de 2015, venciendo en la final a potencias como Francia y Brasil respectivamente. Precisamente uno de los héroes del mayor logro del fútbol serbio, como es el Mundial sub-20 de Nueva Zelanda, fue el flamante nuevo fichaje getafense. Maksimovic dio el título a los suyos con un gol en los minutos finales de la prórroga en la final, evitando llegar a la tanda de penaltis.

Su capacidad física le permite abarcar mucho terreno de juego y descolgarse en ocasiones para hacer daño en ataque llegando desde segunda línea.

Sin embargo, todo este reconocimiento por su participación en la formación y desarrollo de la mejor generación de futbolistas serbios que se recuerda no le garantiza un puesto en el once titular de José Bordalás. El conjunto azulón cuenta con varios nombres para ocupar dos puestos en la medular, lo que incrementa la competitividad por ganarse uno de los dos puestos en esa zona del campo. Markel Bergara es el pivote que más confianza del técnico aglutinó la pasada temporada, con un rendimiento, sobre todo en el aspecto goleador, muy por encima de sus últimas campañas, pero las lesiones le mantuvieron más tiempo fuera de los terrenos de juego de lo que su entrenador hubiese deseado. Así, partiendo de la base de que Bergara sería el hipotético titular, Maksimovic, Shibasaki, Arambarri y Fajr se disputarán un puesto en el once titular. Esta competencia, lejos de ser negativa para el conjunto madrileño, deberá acarrear la mejor versión de los involucrados si quieren ganarse un puesto en el once tipo de Bordalás.

Resetear. Ese es el gran deseo del centrocampista balcánico en Getafe. De recuperar confianza y, con ella, su mejor versión sobre el campo, podemos estar hablando de una de las sorpresas más agradables de la liga. En Valencia nunca encontró su sitio la temporada pasada. Parejo y Kondogbia fueron inamovibles en el doble pivote y, paulatinamente, la confianza en su juego decreció. Solo tuvo 15 apariciones en la competición doméstica, donde acumuló un total de 549 minutos. En la competición copera tuvo algo más de protagonisto, ya que en seis encuentros disputó 454 minutos, solo 100 menos que en liga. Su aportación goleadora se redujo a un solo gol en Copa del Rey en toda la temporada.

Precisamente, uno de los héroes del mayor logro del fútbol serbio, como es el mundial sub-20 de Nueva Zelanda, fue el flamante nuevo fichaje getafense.

Sin embargo, el apartado goleador no es una de sus virtudes. Maksimovic destaca por su inteligencia táctica pese a su juventud y en una posición donde la toma de decisiones se torna muy importante para el rendimiento del equipo. Su capacidad física le permite abarcar mucho terreno de juego y descolgarse en ocasiones para hacer daño en ataque llegando desde la segunda línea. A pesar de todo, posee calidad para enlazar entre la defensa y ataque y un buen golpeo desde media distancia. Nemanja Maksimovic espera reencontrarse a sí mismo en un equipo que el año pasado mostró un sorpresivo rendimiento que le permitió luchar hasta las últimas por entrar en Europa. El serbio quiere ser partícipe de la lucha del Getafe de Bordalás por cambiar su estatus de sorpresa agradable a realidad perceptible.

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