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El director de orquesta de Butarque

Tras una última temporada histórica del Leganés en Primera División, no por posición pues volvieron a finalizar decimoséptimos como ya hicieran la campaña anterior, sino por puntuación, habiendo sumado 43 puntos, su máximo histórico en la división de oro de nuestro fútbol, el club pepinero encara un año de nuevo llenos de ilusión queriendo repetir unos resultados que este año contarán con un protagonista diferente en el banquillo tras la fructífera etapa de Asier Garitano al frente del equipo durante cinco temporadas en las que consiguió llevar al conjunto pepinero de la Segunda División ‘B’ a Primera.

Este año será Mauricio Pellegrino el encargado de intentar superar los números del técnico vasco en el banquillo en su tercera oportunidad en La Liga tras dirigir al Valencia en su primera experiencia como entrenador en la 2012/2013 y más recientemente, hace un par de temporadas, como entrenador del Alavés, donde firmó una gran campaña finalizando en novena posición en Liga y alcanzando la final de la Copa del Rey que terminaría perdiendo ante el Barcelona. Quizás esta última experiencia, además de ser la más positiva, sirva como mejor molde para entender lo que puede ser Pellegrino en este Leganés. Por similitudes en ciertos aspectos con el club, así como por los objetivos marcados. Su última aventura dirigiendo al Southampton no salió como el argentino hubiese deseado, siendo despedido a ocho jornadas del final con los Saints bordeando los puestos de descenso de la Premier League.

Por lo visto hasta la fecha en los amistosos pepineros, el técnico argentino está apostando firmemente por un 4-2-3-1, en sintonía con su predecesor, pero todavía es pronto para averiguar cuál será el estilo de juego esta temporada en Butarque. La propuesta de Pellegrino en el Alavés era más arriesgada que la del Leganés reciente, con un bloque ligeramente más alto y una propuesta por el juego exterior y combinativo más acentuado de lo que el club madrileño venía apostando. Es posible que algunos de estos rasgos los veamos matizados en el nuevo Lega post-Garitano, cuya apuesta por un centro del campo de calidad parece firme.

Por lo visto hasta ahora, el guion sobre el papel parece el mismo entre Garitano y Pellegrino, pero está por ver si en el estilo y planteamiento difieren o se asemejan más.

A la gran temporada de Rubén Pérez el año pasado, un jugador omnipresente con una gran capacidad de trabajo y que daba sentido a todas las acciones del Leganés tanto en ataque como en defensa, se suma ahora la calidad exquisita de la zurda de Mikel Vesga. El centrocampista vitoriano vuelve a tener la oportunidad de contar con minutos y regularidad en una nueva cesión que le permita seguir adaptándose al fútbol de Primera División y de continuar con su progresión en una de las fuertes apuestas de futuro en el feudo del Athletic.

La pasada campaña con el club bilbaíno apenas sumó poco más de 800 minutos en Liga, disputando 11 partidos como titular en una temporada que arrancó con un protagonismo que poco a poco se fue disipando, sin apenas contar para Ziganda en la segunda vuelta del campeonato. A pesar de no haber encontrado su hueco en el primer equipo aún, Mikel ya demostró sus capacidades en la primera categoría de nuestro fútbol en su cesión anterior al Sporting de Gijón. En el club asturiano se repartió las funciones en la medular con Sergio Álvarez, reciente fichaje de la SD Eibar, siendo el principal organizador del juego sportinguista. Escoltado por el avilesino, Vesga era el encargado de hacer fluir las posesiones del equipo por aquel entonces dirigido por Rubi con continuos cambios de juego y pases de ruptura según lo que el contexto de partido demandase, siempre con un criterio excepcional para mantener el cuero en su posesión. Además la cobertura incesante de Sergio le permitía también descolgarse en ciertas acciones y acercarse al balcón del área donde se mostraba con una gran capacidad para dar un último pase y sobre todo un penúltimo que diese origen al peligro en el área rival. Algo que se pudo ver en su mejor partido como rojiblanco en la derrota ante el Real Madrid en El Molinón por 2-3, donde anotó un gol y dio una asistencia, aunque las portadas se las llevase la gran exhibición de Isco aquel día.

En el Sporting demostró sus capacidades para liderar la creación de juego en un equipo de Primera División. El contexto que encontrará en el Lega ayudará a poder ver esta versión del vitoriano.

Ahora con un compañero de un perfil semejante y un sistema aparentemente similar, Mikel Vesga tratará de ser el encargado de hacer fluir el juego pepinero en el centro del campo de Butarque. Escoltado por un Rubén Pérez con mayor capacidad asociativa que Sergio Álvarez, pero igualmente sacrificado y trabajador, el vitoriano tendrá la libertad para hacer jugar al equipo así como de incorporarse, cuando la situación de juego se lo permita, a posiciones cercanas al área para activar a la línea de mediapuntas lo más cerca de la portería rival posible. En términos defensivos será una cobertura importante para su compañero, sintiéndose más cómodo defendiendo en un bloque bajo que en transición, pero cuya principal virtud en este aspecto será su brillante colocación. Con todo ello, será un aliciente ver cómo se desarrolla una nueva e ilusionante temporada en Butarque con Pellegrino dirigiendo la orquesta desde el banquillo y Vesga sobre el césped.

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