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Arturo Vidal ante su último reto

El FC Barcelona arremete cada verano un debate intenso entre sus aficionados y seguidores sobre el estilo, el denominado ADN Barça que tanto ha dado al club los últimos años. En esta dialéctica, cada fichaje, cada nombre que sale a la prensa es minuciosamente analizado y valorado, en una ponderación en la que Xavi Hernández y Andrés Iniesta ejercen de únicos valores sólidos. Y claro, así es -casi- imposible encontrar a alguien del agrado del aficionado culé. La sombra de los dos directores de orquesta es alargada y demasiado densa como para salir victorioso en una comparación con ambos jugadores. El último en sumarse a esta larga e injusta lista es Arturo Vidal.

Arturo Vidal se une a Arthur, Lenglet y Malcom en la lista de fichajes estivales del conjunto catalán. El chileno llega tras la salida de Paulinho Bezerra, al que el «Txingurri» le dio un rol importante el pasado curso. La llegada de Vidal es, a priori, un cambio de cromos, con el mismo fondo, pero con distinta forma. Porque Vidal se ha consolidado en los últimos años en Baviera como un jugador capaz de sumar mucho, y muy bien, en la base de la jugada. Su desplazamiento en largo fue un arma muy usada tanto por Pep Guardiola como por Carlo Ancelotti. El chileno es esa clase de jugador muy permeable a las ideas y pretensiones de cada técnico, capaz de adaptarse y sumar en distintos escenarios.  Pero siempre siendo importante. El técnico de Santpedor fue el que acogió a Arturo Vidal tras su paso por la Juventus de Allegri, un técnico que le usó en la mediapunta, aprovechando la llegada y la capacidad goleadora de Vidal. Pero, como siempre, Guardiola le tenía reservado otro futuro, uno que lo relacionaba mucho más con el cuero y con la medular. Pep vio en él a un búfalo, un animal competitivo y físico capaz de dotar a su esquema de fuerza, punch y llegada. En 2016 se vio al mejor Arturo Vidal, el que campeonó con Chile ante Argentina en la Copa América siendo el mejor jugador de la final. Con Guardiola llegó a otro estadio futbolístico.  Con la salida de Guardiola y la llegada de Ancelotti, Vidal siguió aportando mucho desde la base, junto a Xabi Alonso. Él era el que estiraba la presión, el correkilómetros de aquel equipo. Le daba a Xabi lo que este ya no podía ofrecer. Lo mismo que hizo en Turín, protegiendo a Pirlo junto a Paul Pogba.

«Arturo es muy bueno apareciendo, no estando. Necesitamos su llegada, porque entre líneas no es un jugador que se sienta cómodo». Pep Guardiola (2016)

Su llegada a este FC Barcelona debe ponerse en contexto. El equipo de Leo Messi demanda, cada día más, jugadores capacitados de juntar el equipo, de no separarlo. Bien sea por medio de la pelota (la llegada de Arthur va encaminada en este sentido) o por medio de un pressing intenso, con capacidad de mandar el equipo muy arriba. Y ahí sí encaja Arturo Vidal. Con la incógnita de su estado físico tras una lesión que lo apartó de las semifinales de Champions contra el Real Madrid, Arturo es un portento en lo táctico. El plan de Valverde el pasado curso fue el de plantear una presión muy intensa tras pérdida, consciente de que para que Messi brille, cuanto más cerca de la portería esté el argentino y el equipo, mejor. Rakitic creció mucho y Busquets pudo aparecer en zonas más avanzadas para conectar con Leo, otra premisa esencial para medir el éxito de esta nueva receta. Con Vidal el equipo gana un jugador que es cum laude en lo que Valverde pide a un mediocentro. Presión adelantada, capacidad de sacrificio y llegada. Mejora considerablemente a Paulinho y sus registros con balón ofrecen nuevas alternativas. Su rol en el campo puede variar y adaptarse a diferentes planteamientos del rival. Ante un equipo que se encierre, el chileno suma mucho apareciendo dentro del área, cargándola para crear desajustes. Aparecer, y no estar. No es un jugador con sensibilidad entre líneas, y ahí sufre. Si el planteamiento rival es muy agresivo, Arturo es una opción a tener en cuenta para ganar segundas jugadas e intimidar cerca del área. Su polivalencia le convierten en un jugador multifuncional que ha estado bajo las órdenes de Conte, Allegri, Guardiola o Ancelotti. Casi nada.

El mercado veraniego del FC Barcelona va en la línea de sumar alternativas en cada línea. Diferentes tesituras. Reforzar la idea de un equipo que estuvo falto de cambio de ritmo (llega Malcom), clarividencia y velocidad en la medular (llega Arthur) y un jugador dotado táctica y físicamente que proteja a Busquets y acerque al FC Barcelona al área. Los románticos desearían que el equipo se juntase por medio de la pelota, que hilara jugadas verticales y rápidas como antaño, aunque no estén Xavi e Iniesta. Querer ser los mejores sin tener a los mejores. Valverde quizás hoy sea atizado por su obsesión con perfiles que se alejan del ADN Barça -a priori-, pero en unos años podrá ser recordado como el único que entendió lo que pedían sus jugadores, lo que necesitaba el equipo. Acercar a Leo Messi al área y brindarle soluciones constantes parece la única preocupación real de Valverde a día de hoy. Sabe qué necesita para encontrar el éxito. Arturo Vidal en tierras de Xavi e Iniesta siempre será menos Arturo Vidal que en Baviera, pero el Txingurri lo necesita.

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