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Coutinho sin debate

El Barcelona ha cerrado la pretemporada, antes de inmiscuirse en los ajetreados calendarios de competición oficial, con mejores sensaciones que resultados. Que, al fin y al cabo, es lo verdaderamente importante del periodo veraniego. Los Teresa Herrera, Ramón de Carranza o Joan Gàmper ya no son el principal aliciente para calmar la sed de partidos. Hace unos años surgió la International Champions Cup, donde los equipos más carismáticos de Europa expanden su marca jugando entre ellos en países donde el fútbol no es la prioridad deportiva a ojos del espectador. Entre unos encuentros marcados por un tinte yankee, en los que no existen los empates, las sinergias positivas desprendidas por Riqui Puig han encendido la mecha de un debate presente cada verano en Can Barça. El club no quiso renovar al joven centrocampista por falta de físico hace un año, pero su rendimiento les obligó a hacerlo para que el talento no cambiara de aires.

Coutinho suplirá el vacío futbolístico de Iniesta.

Philippe Coutinho llegó a Barcelona con la necesidad de ofrecer un rendimiento inmediato. Pero también para suplir una futura baja de Andrés Iniesta. No por perfil, sino por relevancia futbolística dentro del terreno de juego. El brasileño ha vivido ajeno a los nombres barajados entre la encrucijada del modelo. Y es que difícilmente pueda cumplir con el juego de posición en tan poco tiempo de adaptación. No obstante, Ernesto Valverde no predica con el estilo, sino que la falta de recursos le dirigió a un cambio de esquema en busca de priorizar otras claves. Sea como fuere, Coutinho será uno de los nombres importantes durante la próxima temporada.

Su fichaje no modificó el 4-4-2 del Txingurri. Con una banda izquierda en la que se imponía la tiranía de Jordi Alba, Coutinho partió desde banda derecha. Como también lo hacía con Brasil, a raíz del estructurado sistema de Tite. El vistoso estilo de juego del atacante carioca se apreció desde los primeros contactos con el balón, aun jugando a pierna natural. Solo la ausencia de Iniesta le permitía cambiar de banda, donde es capaz de explotar todas sus cualidades. Con la verdeamarelha, el contexto fue similar hasta la lesión de Dani Alves, que obligó al seleccionador a cambiar de fórmula. La creación estaba expuesta a los laterales, compuestos por el mismo Alves y el multidimensional Marcelo. El centro del campo, formado por Casemiro, Renato Augusto y Paulinho, exigía un rol menos importante con balón. La altura se ganaba por fuera. Y no fue la Brasil de Neymar, sino la de Coutinho. Capaz de dirigir todos los ataques, de ser el organizador de la base de la jugada, llevar el balón al escalón superior del terreno de juego y de la finalización. Un Coutinho en su máxima expresión, liberado.

Analizamos durante el Mundial la Brasil de Coutinho en pos de Neymar.

Sin embargo, el ritmo nunca iba a menos, cada acción que pasaba por los pies del atacante del Barcelona se aceleraba. Jugar en la misma banda que Neymar permitía al delantero del PSG mantenerse más cerca del área. Con Coutinho de director de orquestra, la conducción para romper la primera marca -la aceleración marca de la casa- permitía realizar la primera fisura en la defensa rival.

Coutinho ofrece el cambio de ritmo y velocidades como interior y la finalización como extremo.

El mercado de fichajes del Barça esclarece cómo se desarrollará el juego del equipo grosso modo. Malcom es un jugador con una jugada similar a la de Coutinho, pero en el lado opuesto. Recorte hacia dentro y finalización. Destaca por un buen disparo lejano, así como Vidal. Un registro poco explotado históricamente por el Barça. La posición del brasileño dilucidará la velocidad de los ataques del conjunto de Valverde. Antes de ser plenamente autosuficientes, el tridente del Liverpool formado por Salah, Firmino y Mané estaba servido por el Coutinho interior. La repercusión, dentro del 4-3-3, era que Henderson como pivote y Wijnaldum en la derecha anclaban su posición para otorgar al brasileño una libertad de creación absoluta, abarcando desde la base de la jugada hasta la media punta. Tampoco le restaba la aportación goleadora. El sistema del Barça sin embargo es posicionalmente más estable. Sin pistas sobre su posición, cuanto más arriba, más determinante será de cara a la finalización. Y más facilidades tendrá para realizar su jugada.

Con el vacío de Iniesta, Coutinho difícilmente suplirá el rol de cualquiera de las últimas versiones del manchego. El brasileño no forma parte del debate sobre el estilo de juego -y de gestión del club- porque en apenas medio año ya ha demostrado ser uno de los principales activos del equipo. Como extremo o interior, Coutinho podrá ser principio o fin, pero siempre una amenaza. Dentro del ecosistema azulgrana, aún tiene que pulir algunas conexiones y relaciones espaciales. Pero la calidad no la borrará ninguna losa táctica, Coutinho no admitirá preguntas.

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