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El IR Tanger, un campeón sin precedentes

En los últimos días el Estadio de Tánger ha acaparado todas las planas porque será el escenario que acoja la próxima Supercopa de España, pero su encanto se refleja por albergar este tipo de eventos. Esta última temporada el Stade Ibn Battouta -otra denominación para el Estadio de Tánger- ha sido testigo de uno de los momentos más señalados en la historia del fútbol marroquí. Esos instantes que rara vez se repiten pero que escapan de la órbita global del fútbol. Y es que el Ittihad Tanger -club cuya sede es el Estadio de Tánger- ganó por primera vez en su historia la Botola Pro, la máxima categoría del fútbol marroquí. Una entidad distinta que arrastra una gran masa social a sus espaldas.

¿Cómo funciona la Botola Pro? 

Marruecos comenzó a forjar su tradición futbolística a raíz de la ocupación francesa en el norte de África. En 1916, la Federación Francesa de Fútbol implantó la Liga de Marruecos, la cual junto a las Ligas de Argel, Liga de Orán y Liga de Constantina en Argelia, y la Liga de Túnez, conformaban la Unión de Ligas de Fútbol del norte de África que estaban agrupadas en categorías inferiores del fútbol francés. 

Cuando Marruecos logró independizarse de España y Francia en 1956, este torneo dejó de llevarse a cabo para dar lugar a uno nuevo con el formato que hoy recoge la Botola Pro -o Botola Maroc Telecom por motivos de patrocinio- y organizado por la Real Federación Marroquí de Fútbol, fundada un año antes. También se le conoce como GNF (Groupement National de Football) -Campeonato Nacional de Fútbol de Marruecos-, aunque no es la expresión más extendida. 

El formato consiste en una agrupación de 16 equipos con partidos de ida y vuelta donde los dos primeros se clasifican para la Liga de Campeones de la CAF -equivalente a la Champions League-, mientras que el tercero más el campeón de la Copa del Trono acceden a la Copa Confederación de la CAF -similar a la Europa League-. Por su parte, los dos últimos clasificados descienden al final de la temporada a la Segunda División.

Repaso a su historia 

El IRT -siglas de Ittihad Riadi Tanger- nació tas la fusión de varios clubes marroquíes de la ciudad de Tánger y sus alrededores. Estos conjuntos militaban entre categorías profesionales y amateurs hasta que en 1983 decidieron aunar fuerzas para fundar un mismo club bajo el nombre de IR Tanger y con los colores blanco y azul como seña de identidad. La sede de dicha nueva entidad fue el Stade de Marchan, un antiguo estadio construido en 1939 y cuya capacidad era solo para 10.000 personas. Una cifra insuficiente para la gran masa social que arrastraría después la entidad tangerina. Lo que dio lugar a la construcción del Estadio de Tánger en 2011, capaz de dar asiento a 45.000 espectadores.

Surgió como un equipo humilde que vivió su mejor época deportiva a finales de la década de los ochenta, donde consiguió ser subcampeón de la Primera División marroquí. Desde entonces, nunca consiguió dar el salto necesario para postrarse como uno de los clubes punteros en Marruecos. 

Hubo una época en la que al IR Tanger le costó ser un fijo en la Botola Pro. Varios años que estuvo entre Primera y Segunda sin fijar rumbo alguno. Tras pasar la década de los noventa sin pena ni gloria, tuvo que acabar el siglo XX en Segunda División. No obstante, consiguió ascender en la temporada 00/01 a Primera División. Pero se vio obligado a repetir la historia. En la campaña 14/15 volvió a ser campeón de la Segunda División marroquí, lo que le permitió regresar a la Botola Pro después de 8 años en Segunda. La estabilidad aún no se había asentado en Tánger.

En su vuelta a la Botola Pro, empezó a gestarse la posibilidad de hacer historia en el balompié marroquí.

Aunque cuando regresó a la máxima categoría del fútbol marroquí lo hizo para quedarse y con vehemencia. Sorprendió al panorama africano cuando en su primer año de vuelta a la Botola Pro acabó el curso tercero, a seis puntos de la Liga de Campeones de la CAF y clasificándose para la Copa Confederación de la CAF. Al término del segundo curso tras el ascenso a Primera, las cosas fueron algo peor, pero el año sirvió para implantar orden y acabar la temporada como quinto clasificado. Despacito y con buena letra.

El momento de tocar la gloria 

El curso 17/18 comenzó como una temporada más, buscando estabilidad a un proyecto a largo plazo, sin muchas aspiraciones más que intentar acabar la temporada lo más cercano al tercer puesto. Y la temporada no comenzó con demasiada ilusión. Porque tras acabar las ocho primeras jornadas de Liga, el IR Tanger tan solo sumaba una victoria. Fue por ello que Zaki Badou fue destituido como técnico del equipo tangerino dejando al club tocado anímicamente. 

El balance de Badou fue de una victoria, cinco empates y dos derrotas.

El elegido para tomar el cargo de nuevo entrenador fue Driss El Mrabet, un hombre de la casa que conocía la filosofía del club con la difícil tarea de reconducir la temporada. No fue fácil, pero consiguieron el mejor final posible. En su intento por salvar la temporada, consiguió unos números que le hicieron luchar por el liderato hasta el final: 12 victorias, 5 empates y 3 derrotas. Estos datos dejaron al IR Tanger como el tercer mejor equipo como local, un puesto que quedó empañado por el mal inicio de temporada que firmó. La mano de Driss El Mrabet no quedó ahí y logró mantener al club tangerino invicto durante 17 jornadas consecutivas.

La cumbre llegó en la penúltima jornada liguera, donde el IR Tanger podía proclamarse campeón de la Botola Pro por primera vez en su historia. El Estadio de Tánger se llenó hasta la bandera en el partido que enfrentaría a su club ante uno de los rivales más cercanos, el Moghreb Tétouan -de la ciudad de Tetuán-, un choque considerado como un derbi por la escasa distancia que los separa. A pesar de quelos visitantes se adelantaron en el marcador, los tangerinos quisieron poner la guinda final a una temporada histórica remontando el marcador adverso. Primero con el gol del canterano Ahmed Chentouf y más tarde con un tanto en propia de El Moussaoui a falta de media hora para el final. Un marcador que convertía en realidad el sueño que El Mrabet trajo a Tánger. 

El Mrabet llegó en noviembre a un equipo descompuesto y en mayo escribió la historia del fútbol marroquí.

Aunque debían esperar a lo que sucediese a más de 500 kilómetros de Tánger. A la misma hora se enfrentaban Olympique Safi con el Wydad Athletic Club Casablanca -el club más laureado y prestigioso de Marruecos-, donde los visitantes debían ganar sí o sí para alargar el pulso particular por la Liga hasta la última jornada. Pero el 1-1 final en Safí desató la locura en el Estadio de Tánger con la invasión de campo de todos los espectadores. La Liga era suya, el fútbol africano tenía los ojos mirando hacia Tánger, tenían la historia en la palma de su mano.

IR Tanger prin

 

Las figuras 

Aquel plantel tuvo varios nombres propios. Más allá del artífice principal de esta historia, Driss El Mrabet, futbolistas como Ahmed Hammoudan -apodado ‘Chauni’ por nacer en la ciudad de Chefchaouen-, estrella del equipo tangerino, o Mehdi Naghmi, máximo artillero del club aquella temporada con 12 goles, hicieron posible el sueño de Tánger. Sin olvidar al joven Ahmed Chentouf que con tan solo 20 años anotó el gol más importante en los 35 años de vida del club. 

Ahmed Hammoudan llamó la atención en Europa pero quiso probar fortuna en el fútbol árabe y se marchó al Al-Raed de Arabia Saudí.

Una afición diferente 

Estamos acostumbrados a las grandes actuaciones de hinchadas con mucha repercusión en sus clubes. Pero este comportamiento se traslada a muchas partes del mundo, y así ha sido con el IR Tanger. Uno de los clubes con mejor afición en Segunda División. Más de 2.000 aficionados se desplazaron desde Tánger hasta El Aaiún (3.000 kilómetros entre ida y vuelta) para apoyar a su equipo en la división de plata. Y hace dos temporadas 18.000 tangerinos ocuparon Casablanca?en el encuentro contra el Wydad. No fue menos cuando su equipo celebró grandezas.

Ir Tanger afición

 

El futuro ilusiona 

Por primera vez desde que se fundó el IR Tanger, el club podrá disputar a partir de diciembre la Liga de Campeones de la CAF, fundada en 1997. Estará entre los campeones más reputados del continente africano, y ahora toca disfrutar del momento. Han hecho incorporaciones importantes como la de Mounir El Hamdaoui quien a sus 34 años aportará experiencia europea al equipo tangerino tras llegar libre procedente del Twente.  Incluso también hay representación española en las filas blanquiazules. Pablo Ganet ya estuvo en la plantilla que logró la Botola Pro, aunque sin mucho protagonismo. El joven mediocentro nacido en Málaga espera tener más minutos en la temporada que echará a rodar en unos meses. Y Salva Chamorro presenta una dilatada experiencia en la Segunda División B, donde ha pasado por el Villarreal B, el Cacereño, el Teruel, el Atlético Baleares, el Llagostera, el Lleida, el Barcelona B, el Real Murcia y el Logroñés. Además, jugó con el Cartagena en Segunda División y en los últimos años probó suerte en Portugal, con el Tondela, y en Hong Kong, con el Hong Kong Pegasus.

La afición del IR Tanger tiene todos los ingredientes para disfrutar de otra temporada histórica. Ha resultado ser un campeón distinto a los demás, siendo un club humilde que ha conseguido codearse con los más grandes de su país y plantarles cara para reclamar su trono. La historia de un rebelde equipo que no se conformó con ser uno de más de la tabla.

Un reportaje de Adrián Soria (@_adriansoria_ en Twitter)

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