Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

Un nipón con ‘musho’ arte

Corría el año 2002 y el fútbol japonés vería cómo se originaría un pequeño cambio en su mentalidad. El estilo futbolístico en el continente asiático estaba muy caracterizado por el orden, el rigor defensivo y el control. Una manera defensiva de ver el deporte rey, en el que los elementos ofensivos se veían claramente perjudicados. Cuando el esférico pasaba el medio del campo, la cabeza se encontraba baja y con este detalle, las opciones en ataque se reducían de manera notable. Y esto se producía más por la educación futbolística y social recibida que por las aptitudes de sus jugadores.

Philippe Troussier era el encargado de dirigir a la selección japonesa en el mundial de 2002, en el que eran anfitriones junto a Corea. Amante de un fútbol defensivo, su participación como técnico duró hasta ese Mundial, momento en el que aparece la figura de Arthur Antunes Coimbra, más conocido como ZicoEl magnífico mediapunta brasileño, apodado el Pelé blanco, amplió su relación con el fútbol japonés tras su llegada a la dirección técnica de la selección nipona, ya que como jugador había sido miembro del Kashima Antlers. Tras un primer retiro, su fichaje como jugador por el fútbol japonés se produjo en la década de los noventa, en un contexto más amplio que para marcar goles. Se pretendía que gracias a su figura este deporte consiguiese impulsarse en el país y convertirse en algo profesionalizado. Logrando ayudar de manera notable en la creación de la J.League, Zico vinculó su nombre al progreso del fútbol nipón gracias a su implicación y a su conocimiento.

El paso del brasileño como entrenador de Japón duró hasta el Mundial de Alemania 2006, pero su huella acompañaría a las futuras generaciones, cambiando la mentalidad futbolística del país y ofreciendo un estilo marcado por la creatividad y el toque, una mentalidad ofensiva que provocaba un fútbol más inesperado para sus rivales. Un cambio de estilo que se refleja en jugadores como Takashi Inui, el nuevo fichaje del Betis.

La huella de de futbolistas como Zico se observa en la actualidad en nombres como Inui o Kagawa, futbolistas creativos y versátiles en ataque.

Tras varias etapas en su país de nacimiento, decidió dar el salto al continente europeo en el año 2011 de la mano del Vfl Bochum, de la segunda división germana. Después de disputar 30 partidos en los que aportó 7 goles y 5 asistencias, enseguida los ojos de la primera división alemana se posaron sobre su figura. Tanto fue así que un año más tarde el recién ascendido Eintracht de Frankfurt decidió apostar por él, con un contrato de 3 temporadas. Su buen papel en el país teutón prosiguió en ritmo ascendente. Aunque sus cifras en esos 3 años en el conjunto de Frankfurt no fuesen geniales, Inui es un jugador que escapa a las estadísticas. Su papel se observa mejor en un contexto de mejora colectiva, y es que el internacional por Japón destaca muchas veces en los penúltimos pases, esos que impulsan a sus compañeros o que encuentran los espacios necesarios desde la mediapunta para dejar huecos a los extremos y que estos asistan al nueve. De ahí que sus cifras se resuman en 7 goles y 16 asistencias.

Pero su juego no pasó desapercibido en la liga española y en 2015 Takashi se convertía en el fichaje más caro de la historia del Eibar, por una cifra cercana a los 300.000 euros. Tres años duró su estancia en Ipurúa hasta que este verano decidió cambiar el frío norteño por el clima cálido del sur. Apostó por cambiar de vestuario, pasando de las rayas azules y granas a las verdes y blancas.

Su posición idónea se encuentra en tres cuartos de campo. La libertad en la parcela ofensiva es su bandera, y aunque se le pueda definir como extremo izquierdo, tampoco se le hace extraña la mediapunta o una teórica posición de falso 9 o segundo delantero. Su juego a pierna cambiada le permite trazar diagonales interiores continuas, en un movimiento que genera libertad personal y colectiva. Si cuenta con un lateral profundo que consiga llegar a línea de fondo, entre ambos producirán la duda de los defensores y en ese segundo actúa la mente del japonés. Ya sea con peligrosos centros con rosca interior o sorprendiendo con un fuerte disparo, Takashi es un futbolista diferencial y definitorio, capaz de tomar decisiones importantes en los metros finales.

La escuela creada por Zico se instauró en este futbolista. Tiene la capacidad para crear y apostar por romper los esquemas, sin miedo a pérdidas de control, haciendo del adjetivo impredecible una ventaja notable. Cuando levanta la cabeza se intuye el peligro de no saber lo que va a hacer, algo casi impensable hasta unos años en el fútbol asiático, en donde todo se podía leer o adivinar antes de que sucediese.

Pero esta cualidad de dejar la banda para irse hacia la mediapunta es capaz de alternarla con carreras hasta la línea de fondo, de ahí que sea tan imprevisible. Además, como comentamos anteriormente, las estadísticas no reflejan la calidad de sus acciones. Su aportación en el césped es mucho mayor de lo que reflejan los números, pues es un asiduo del penúltimo pase y de la ayuda a la hora de circular el esférico de manera fluida. Un dato importante para Setién tras la marcha de Fabián al Nápoles.

Jugadores como Joaquín, Boudebouz, Canales o Inui serán los enlaces directos entre los mediocentros defensivos y el ataque, ante la ausencia de Fabián.

El fichaje del mediocentro español por el club italiano no se ha visto reforzado por un jugador de características similares en el club verdiblanco, entre otras cosas porque es casi imposible. Sin embargo, la idea ha sido incorporar a jugadores que, con sus características personales, suplan una baja tan importante. Con hombres como Canales o Inui, Setién se rodea de gente con un trato exquisito del esférico, además de ser muy inteligentes a la hora de prolongar las posesiones,  sabiendo qué y cuándo tienen que apostar por el ataque o por el mantenimiento del esférico.

Inui liberará también a Joaquín en sus tareas ofensivas. Al final de la temporada pasada pudimos observar como la importancia del gaditano en ataque era muy grande. Desde la banda hasta el medio campo, su papel abarcaba mucho terreno, cosa que este año se puede ver reducida. Con la incorporación de Inui, la banda izquierda tiene un nuevo dueño que a la vez puede ser el complemento perfecto al jugador del Puerto de Santa María. La libertad posicional del japonés define lo que quiere el técnico cántabro del Betis. En ataque, el cambio de posición de los futbolistas promete ser continuo, provocando la duda constante en los defensores rivales. La movilidad será uno de los peligros más identificativos de los verdiblancos durante esta temporada.

La inteligencia del nipón es asombrosa y se demuestra en sus diferentes etapas. Si en Alemania se posicionaba más cerca del mediocentro ayudando a sacar el balón con mayor facilidad, en Éibar supo cambiar su estilo. Mendilibar prefería que su zona de actuación fuese más directa y cercana a portería. De hecho, se pudo contemplar a un Inui mucho más determinante y llegador, un jugador que finaliza las jugadas tras un control perfecto, ya sea con centros o disparos. La gran adaptación que muestra en los diferentes estilos nos hace intuir un triunfo en su etapa por la capital andaluza. Esta adaptación en el equipo vasco también se produjo en el contexto de un equipo que apostaba por un fútbol directo. Aprendió a luchar y a aparecer más en las segundas jugadas originadas por delanteros corpulentos como Sergi Enrich, dejándoles a ellos la lucha aérea y optando él por la lucha terrenal.

La paciencia y el saber aparecer en el espacio adecuado, fueron dos de las características que mejoraron tras su paso por el conjunto eibarrés, al ser un equipo que no apostaba por las posesiones largas. Unida a estas características encontramos la de la correcta lectura del partido. Aporta la pausa necesaria a través del control cuando su equipo necesita respirar y aumenta sus pulsaciones con carreras veloces y verticales cuando subir el ritmo aporta peligro. De esos a los que no se les puede acusar de que el balón queme en sus pies.

Además de la improvisación y el desequilibrio que aporta, en el jugador japonés destaca su inteligencia, tomando siempre la mejor decisión.

Un extremo adaptable a cualquier posición ofensiva y con desparpajo creativo para tomar decisiones en el último segundo. Los aficionados béticos seguro que sonreirán con su fútbol eléctrico y combinativo. El uno contra uno es otra de sus especialidades. Si encuentra el espacio mínimo para girarse tras recibir, no dudará en encarar a su par. Habilidoso como pocos, su velocidad no solo es mental sino que sus piernas se mueven al ritmo de la mejor samba brasileña. Se convierte también en un elemento sorpresivo en las llegadas en ataque. Su pequeña estatura lo convierte en un futbolista difícil de atrapar y de localizar en el área. Los centrales lo tienen complicado si su carrera ya ha dado comienzo.

Además, llega en un gran estado de forma y en una progresión al alza. Tras su buena actuación en el Mundial de Rusia, anotando 2 goles y aportando una asistencia, Inui quiere demostrarle al Villamarín que la velocidad endiablada de sus carreras y su descaro encarando a los rivales, serán armas que enamorarán a los corazones verdiblancos. Una velocidad que por otro lado no solo muestra en ataque. Su lucha rápida en la presión alta sobre el conjunto rival, obliga muchas veces a quitarse el balón de encima a los defensores contrarios, un rasgo que caracteriza mucho a los equipos de Setién. Tiene el don de recibir el esférico y hacer ver que algo diferente puede pasar, encontrando con relativa facilidad los huecos a la espalda de las defensas, con asistencias que rompan las últimas líneas defensivas.

El japonés hace de la improvisación y del desequilibrio un arte, unidos al sacrificio por el grupo. Reúne a la perfección los mejores elementos de los diferentes estilos de fútbol: por un lado el rigor y el trabajo tan característico del fútbol asiático y por otro el ingenio y la toma de decisiones en el último segundo, propios de otros estilos como el europeo o el sudamericano.

Un futbolista digno de mencionar entre la generación de los bajitos, esos que apuestan por convertir al balón en su amigo y de transmitir en sus movimientos alegría, como bien nos enseñaba un tal Oliver Atom. El bueno de Inui apuesta por los consejos que Zico quiso instaurar en una generación de futbolistas, enseñándoles que la creatividad no es mala y que el fútbol es un deporte lleno de imprevistos en el que es necesario saber reaccionar al momento, sin tener siempre un plan programado.

Inui cuenta con el duende suficiente en sus botas como para llenar los ojos de los aficionados béticos de pura pasión por sus acciones, ese con el que contaban otros como Nakamura o Nakata. Un japonés como ‘musho’ arte se sube a la nave verdiblanca que volará por Europa con ritmo flamenco.

 

1 COMENTARIO

¿Algo que añadir?