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Paso atrás y paso hacia delante

La Liga 18/19 se abrió con un partido de altos vuelos. Mestalla recibía al supercampeón de Europa con honores en los instantes previos al pitido inicial, pero con el cuchillo entre los dientes tras el primer segundo. Dos colosos de la competición doméstica española medían sus fuerzas quizá demasiado pronto, ya que estos enfrentamientos siempre aseguran un mayor espectáculo con todos sus jugadores a pleno rendimiento. Sin embargo, la afición che presenció un encuentro emocionantísimo, donde ambos contendientes se pudieron llevar los tres puntos, aunque el reparto final fuera de justicia. El encuentro nos dejó numerosos detalles, pero dos resaltan por encima del resto: el paso hacia delante de Rodrigo Moreno y el paso hacia atrás del Atlético de Madrid.

Comencemos con el paso atrás para poder ir cogiendo impulso hacia delante. El Atlético de Madrid de la 18/19 es diferente a los anteriores. Se trata de una plantilla con posibilidades reales de aspirar a todo y pelear con gigantes nacionales e internacionales, como Real Madrid o FC Barcelona. Abandonar los complejos no es fácil, sin embargo, conviene aceptar la realidad imperante para poder ser consciente de una nueva exigencia. La mejora a nivel individual y colectivo del plantel a disposición del Cholo eleva las exigencias del conjunto colchonero. Mantener a uno de los mejores porteros del mundo y al jugador que ha cuestionado el dominio de Ronaldo y Messi en La Liga han sido aspectos clave en la construcción de este ‘súper’ equipo. Además, a ello hay que sumarle a jugadores como Gelson Martins y Thomas Lemar, capaces de aportar registros muy diferentes en cada situación de partido.

Así se presentó el Atlético de Madrid en Mestalla. Un estelar Diego Costa intimidó a la defensa valencianista, hasta tal punto de ganar cada duelo individual a Gabriel Paulista. Pese a todo, el foco de atención estuvo sobre Griezmann. El campeón del mundo desatascó un encuentro donde las ocasiones más peligrosas habían llegado desde la media distancia. Un pase ‘noventero’, medido al milímetro, permitió a Correa abrir, una temporada más, la lata para los del Cholo y cortar de raíz los errores que había protagonizado el 10 colchonero hasta ese momento. Fue a partir de ese instante y hasta el descanso, cuando el Atlético de Madrid del Cholo desprendió ese aroma a grandeza que esperanzó a rojiblancos e intimidó a los de Marcelino. El conjunto del Cholo gestionó con una adultez inaudita el 0-1. No fue encerrándose atrás, como ocurrió en la segunda parte, sino realizando una toma de decisiones acertadísima en cada duelo que presentaba el encuentro. El saber qué y cuándo hacer lo correcto y ejecutarlo notablemente dejó la sensación de que era imposible meterle mano a ese equipo.

Rodrigo es la representación más clara del valencianismo sobre el campo en el último lustro.

Quizá, a ese qué y cuándo le faltó tener interiorizado un por qué. El Atlético de Madrid se volvió vulnerable en los segundos cuarenta y cinco minutos. La salida de los de Marcelino tuvo mucho que ver en ese cambio de papeles, ya que saltó al verde de Mestalla con la intención clara de ir arriba, jaleado por una afición ilusionada y que plasmó ese sentimiento de esperanza y creencia en su equipo en todo momento. El paso atrás del conjunto colchonero llegó de la mano de un paso -o una zancada- hacia delante de Rodrigo Moreno. El internacional español es la representación más clara del valencianismo sobre el campo en el último lustro, alguien con quien la grada se identifica e idolatra a partes iguales, tanto por su compromiso como por su rendimiento. Para el hispano-brasileño no ha habido pretemporada. Llega al mismo nivel e intensidad que en la jornada 38, habiendo guardado fuerzas en un Mundial donde su oportunidad reclamó llegar sin éxito.

Su forma de entender el juego y sacrificarse por los suyos mantuvo la fuerza inicial che en el comienzo de la segunda mitad. Rodrigo se ubicaba entre líneas, ganaba línea de fondo cayendo a la banda y lo intentaba por activa y por pasiva desde donde fuera, haciendo gala de una confianza en sí mismo digna de mención. Seguramente, esa confianza fue clave en el gol que acabó por decidir el partido en tablas. El 9 valencianista fue el objetivo de un centro de un Wass que completó un gran estreno. La mala medición de Godín habilitó al delantero valencianista, al cual le dio tiempo de reaccionar al error del charrúa y acomodar el balón de la mejor forma posible. Una vez suspendido el cuero en el aire, el ariete esperó el momento clave para batir a Oblak, cosa que entrama su dificultad. Su paciencia en la definición es directamente proporcional a la voracidad con la que remató el balón al fondo de las mallas.

La mejora a nivel individual y colectiva del plantel a disposición del Cholo eleva las exigencias del conjunto colchonero.

Los siguientes minutos fueron de menos control por parte de los dos equipos, algo lógico teniendo en cuenta el momento de la temporada que atravesamos. El Valencia pudo llevarse el partido inmediatamente después del gol, pero el Atlético de Madrid aprovechó el bajón físico local para intimidar en el último tramo del encuentro sin éxito. El paso atrás que experimentó sigue siendo un punto negro dentro de una mayor exigencia para los rojiblancos. El empate puede ser concebido de muchas formas. Mestalla es una de las plazas más complicadas de La Liga y este equipo rojiblanco debe aspirar a coronar los campos más complejos de la categoría para poder responder a lo que se espera de él. El paso hacia adelante fue del Valencia. El retroceso del Atlético de Madrid. El camino solo acaba de empezar para dos proyectos que parecen ubicados en la misma dirección, pero en una distinta etapa en su línea de tiempo particular.

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