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Garitano en una Real sin profundidad

Con Eusebio Sacristán pudimos ver probablemente a la mejor y más versátil Real Sociedad de la última década. Un estilo de juego atractivo y propositivo dirigido por privilegiados tácticos como Illarramendi o Zurutuza, con capacidad de controlar el partido y a la vez subir una marcha para cambiar el ritmo a través de la profundidad de Mikel Oyarzabal o Carlos Vela o el impacto físico de Willian José. Todo, además, bajo el toque diferencial y el mando de un genio competitivo del fútbol vasco y español como es Xabi Prieto. Sin embargo, el proyecto se fue agotando. Poco a poco se fue perdiendo frescura, brillantez y capacidad de intimidación. Además, y como punto más limitador durante la pasada temporada, el equipo se quedó sin focos de profundidad tanto desde lo individual -tras las salidas de Yuri Berchiche o Carlos Vela- como desde lo achacable al propio sistema. Así, los ataques se espesaban y se empinaban sobremanera los caminos hasta su ariete.

La Real Sociedad ha ido perdiendo poco a poco sus fuentes de verticalidad.

Este verano, hasta ahora, no ha servido para paliar este déficit. Al banquillo ha llegado Asier Garitano, que llevó al Club Deportivo Leganés a un punto competitivo superior al esperado por historia y plantilla a partir de un dominio táctico basado en el orden, el achique de espacios y un perfil de atacantes muy particular que le permitiera defender su campo con garantías sin que la manta se quedara extremadamente corta. Sin embargo, no demostró, por tipo de jugadores o por idea propia, un especial desarrollo ni interés por el dominio a través del balón, un estilo sin embargo muy asentado en Anoeta y al que habrá que ver si el técnico vasco se adapta. La configuración de la plantilla invita a pensar en un refuerzo de la idea autóctona, con un buen número de centrocampistas con buen pie y capacidad para elaborar el juego a través del pase. Para ocupar diferentes alturas, Illarra, Zubeldia, Rubén Pardo, Zurutuza y Januzaj aseguran un buen trato de balón. A ellos se une Mikel Merino, el fichaje más importante de este mercado y que da un perfil distinto y muy interesante para variar el contenido de la posesión. Además de Theo Hernández, pendiente de confirmar si la incertidumbre generada sobre su figura en la pasada campaña le puede afectar o en cambio puede ser ese recurso vertical que fue en Mendizorrotza y que ha perdido Anoeta tras la salida de Álvaro Odriozola. Así, en el primer partido de La Liga para los de San Sebastián en el Estadio de la Cerámica, pudimos confirmar el principal reto al que se va a enfrentar Garitano y que, como se apuntaba, ya tuvo Eusebio: el cambio de ritmo.

El nuevo técnico txuriurdin propuso un centro del campo formado por Illarramendi, Zubeldia, Merino y Pardo, hasta cuatro piezas con dos rasgos comunes: la calidad e insistencia en el pase para condicionar el contexto y dominar al adversario y una ausencia de desborde individual palpable. Para completar el ataque, Willian José en punta y Oyarzabal en banda derecha, con una clara tendencia al juego interior que dificultaba que pudiera ser ese contrapunto profundo que ansiaba la circulación de la Real. De esta manera, pudimos ver cómo los ataques eran planos y monótonos, sin fluidez como para plantarse en la frontal y sin profundidad como para acercar a Willian José al remate. Y con el pico del área rival generalmente desocupado. Enfrente, Javi Calleja planteó un once con también cuatro hombres en el medio, pero orientados de forma muy distinta. El técnico madrileño aparcó el sistema del rombo y los dispuso en línea: dos mediocentros que daban soporte táctico desde el orden y el pase y dos volantes, Santi Cazorla y Pablo Fornals, que desde la movilidad juntaban al equipo y relacionaban a los delanteros con el juego, contando además con un Gerard Moreno que se acomodaba tirado a la derecha para ser el acelerador que diera sentido al sistema.

Sin un contrapunto agresivo, los ataques de la Real pueden quedarse sin filo.

Finalmente, por dos errores puntuales de la defensa castellonense, la Real Sociedad se llevó los tres puntos. Pero dejó mucho a deber en cuanto a capacidad intimidatoria. El principal recurso para ello en la plantilla de Garitano debe ser Mikel Oyarzabal, que necesita la libertad y la orientación necesaria para poder ser ese botón de activación. La adaptación y recuperación de Theo, el papel de Juanmi para el desmarque y la velocidad y los días de mercado que restan son otras dos ramas a las que agarrarse para un Garitano que necesita agresividad para terminar por redondear su proyecto.

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