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Acomodar a Cristiano

La espectacular chilena de Cristiano Ronaldo en el Juventus Stadium despertó la posibilidad de los propietarios italianos de reclutar al delantero del Real Madrid. Con el equipo plenamente dominador en Serie A, el reto -desde hace ya algunas temporadas- está enfocado al trofeo más carismático del continente, la Copa de Europa. Y nadie mejor que el portugués para mejorar una plantilla confeccionada al gusto y las necesidades de Massimiliano Allegri.

El proyecto del entrenador italiano ha ido virando hacia su consumación. Que no es otra que tocar el cielo con la Champions League. La apuesta por jugadores jóvenes se ha paralizado por momentos, mientras que la presencia de futbolistas experimentados ha ido in crescendo. El vacío del histórico Gianluigi Buffon lo ha ocupado, en lo que a figura se refiere, Ronaldo. De esta forma, Allegri suma un efectivo ofensivo capaz de dotar de gol al equipo. Y la forma de rodearle y acoplarle al ecosistema marcará el éxito del portugués en Turín. Porque necesita conectores.

Cristiano no es plenamente autosuficiente, necesita nexos.

Aunque el fichaje de Cristiano responde a muchas cuestiones -imagen, galones, figura-, la futbolística será la determinante. La Juventus es un equipo hecho, con fondo y redondo, y ahora aún más imponente. Al uso, el once no tendrá más de tres caras nuevas respecto al de la temporada anterior, pero los mecanismos ofensivos no serán los mismos. No pueden serlo porque el actual Cristiano pide unos mínimos. Si bien en salida de balón al equipo regresa Bonucci, el sistema seguirá estando formado por el cuadrado que formará junto a Chiellini y los dos pivotes; Pjanic y Khedira. El bosnio responde a las necesidades de los centrales siendo el apoyo del primer pase y el alemán queda liberado a campo abierto. En la mediapunta es donde hay mayor variación.

Ronaldo siempre ha destacado por un físico diferencial. Sin embargo, los años también pasan para el portugués. En correlación a su cuerpo, Cristiano ha ido variando su fútbol a medida que han transcurrido las primaveras. Cuando se decide el trabajo de todo el año. La punta de velocidad y el regate explosivo de aquel extremo del Manchester United se han transformado en una mejora de la lectura e interpretación de los momentos. Cristiano ahora es un delantero con un instinto único en el mundo, vive en el área. Sin embargo, las primeras tomas de contacto con la Juventus no le han relacionado explícitamente con la portería rival. En un 4-2-3-1 con Cuadrado, Douglas Costa y Dybala, Ronaldo no tiene ningún socio cerca. Lo ha tenido en los últimos años con Benzema, el mejor portavoz, y en la selección con André Silva y Gonçalo Guedes, pese a que este último no le trazaba el camino. En Turín, Cristiano es un vértice del triángulo que forma con Dybala y Douglas Costa. Un triángulo rotatorio que combina alturas y profundidades.

Allegri y las variantes: con o sin Mandzukic, el rol de Dybala, dos o tres centrocampistas…

En banda derecha, prácticamente pegado a la cal, Cuadrado es el jugador más rígido posicionalmente. No repercute directamente en dicho triángulo, pero sí lo hace en los movimientos de João Cancelo. El lateral tiende a sumarse por dentro para buscar el espacio libre a la espalda de la defensa rival. El desmarque hacia el primer palo de Ronaldo, a priori, se podría conjugar con el centro del colombiano. En banda izquierda, los movimientos son asimétricos. No obstante, los patrones terminan definiéndose con Cristiano pisando área, Costa como elemento desequilibrador en banda y Dybala asociándose con el doble pivote. El portugués experimenta en banda muchas más veces que en el Madrid. Con desmarques cortos desde fuera hacia dentro vacía el carril para la internada del extremo brasileño o de Alex Sandro. Sin embargo, partiendo desde el centro la Juventus aún no tiene interiorizado ningún movimiento para beneficiar a Cristiano, que entre centrales sufre. Dybala no es Benzema. El argentino mediapuntea asiduamente. Tiene más capacidad de asociación y de dar el último pase que Ronaldo, pero mide sus trayectos para no ahogarle. Las apariciones del portugués de cara a portería son pocas. Aunque cae al pico del área para buscar situaciones de uno contra uno, de las que sale con regates cortos para buscar la finalización exterior.

Los movimientos de Ronaldo tienen el mismo fin, acabar en el área.

El fondo de armario de la Vecchia Signora le permite a Allegri probar con diferentes variantes contextuales. Bernardeschi y Manduzkic dotan al equipo de alternativas que repercuten en las velocidades del juego. El extremo italiano, jugando a pierna cambiada, beneficia el movimiento vertical en amplitud de Cancelo. Así como el centro con rosca hacia dentro, en paralelo a la internada del portugués al área. Por otro lado, Mandzukic no actúa desde la banda, sino que es la referencia en el área. El portugués tiende a desplazarse ligeramente a la izquierda para encontrar una zona más amplia y menos transitada, donde completa movimientos enfocados a la finalización. Desde allí fija la defensa, juega hacia el centro y completa la diagonal hasta la zona de remate. La opción de completar el centro del campo con un 4-3-3 explota la llegada de los escuderos, de Pjanic, Matuidi y Khedira, pero el equipo adolece de Dybala en zona de tres cuartos. Francés y alemán ocupan posiciones avanzadas cuando el balón está en lado contrario. Se acercan al balcón del área. Con Cristiano y Mandzukic cerca de la meta rival, la Juventus gana potencialmente en gol.

Crisitano Ronaldo culmina un proyecto encauzado para ganar la Copa de Europa. En aspectos extra futbolísticos, el portugués encaja en el perfil de líder carismático. Y dentro del terreno de juego la Juventus suma al máximo goleador histórico de la competición. Una nueva etapa en la carrera de Cristiano, explorando una Serie A que no para de crecer, pero con un trasfondo europeo siempre presente. Futbolísticamente, el reto de seguir reinventándose y adaptarse al entorno le obligarán a explorar diferentes universos. El cortoplacismo no tiene a un valedor mejor que Cristiano Ronaldo.

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