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El Teatro de los Sueños rotos

Decir que las alarmas están encendidas en Old Trafford es repetir algo en lo que se ha insistido mucho desde que el gran Sir Alex Ferguson abandonara la entidad de los red devils. El equipo inglés más laureado de los últimos años y que más títulos de Premier League ostenta ha comenzado el curso dejando unas sensaciones muy pobres. Tres encuentros y las mismas sensaciones transmitidas, hasta ante el Leicester, a pesar de conseguir la victoria ante los foxes. Mourinho llegó para coger el timón de un trasatlántico a la deriva y pareció reconducirlo, de aquella manera, la temporada pasada. Sin embargo, la falta de identificación con un estilo propio, la baja forma y compromiso de algunos jugadores importantes y la ausencia de refuerzos claros están pasando factura a un club con el rumbo desviado tanto en lo deportivo como en lo institucional.

Con la ‘flechita’ para abajo

La situación negativa de la parte red devil de Manchester responde a una acumulación de problemas que se prolonga en el tiempo. Sin embargo, durante el periodo estival que está a punto de expirar se han desarrollado nuevos contratiempos con los que Mourinho no contaba. Por encima de todo destaca la ausencia de los refuerzos reclamados por el técnico de Setúbal. Tan solo el brasileño Fred y el luso Diogo Dalot han reforzado una plantilla que el año pasado ya clamaba refuerzos en algunas parcelas del campo. El centro del campo era una de las demarcaciones donde el conjunto mancuniano reclamaba un refuerzo de corte organizativo.

Fred no se ha bajado de la titularidad en los tres encuentros disputados en lo que se lleva de temporada, pero su nivel ha estado por debajo de lo esperado. Sin ser un organizador, de él se esperaba que aportara entre líneas, desborde y llegada desde segunda línea, pero su rendimiento se ha visto enturbiado por la pobre marcha del equipo. El caso de Diogo Dalot tiene una explicación clara: llegó lesionado y sigue en fase de recuperación. El ex del Porto FC es una de las esperanzas lusas encuadrado dentro de una joven generación portuguesa que apunta muy alto. El fichaje, por unos 22 millones de euros, resulta francamente interesante y si muestra la faceta de rendimiento a la que nos acostumbró pese a su edad, no tendrá problemas en hacerse dueño de la parcela derecha de la defensa el Manchester United.

Dentro de la crisis deportiva, el Manchester United adolece de una crisis específica de estilo y de identificación con este.

El otro gran contratiempo con el que Mourinho está contando es la baja forma o compromiso de algunos jugadores de su plantilla. En la parcela ofensiva asistimos al descenso goleador de Romelu Lukaku. El belga no está fino de cara a portería en este comienzo de temporada, después de haber finalizado la campaña anterior a un nivel muy alto. El mundial puede estar pesando en su rendimiento. También en la misma demarcación encontramos a Marcus Rashford. El joven jugador inglés no está siendo tan decisivo como se esperaba y la falta de oportunidades también le pueden estar pesando en su rendimiento. Por otro lado, una de las piedras angulares del proyecto, Alexis Sánchez, se está encontrando con algunos problemas físicos en este comienzo de campaña, lo que le resta una gran dosis imaginativa al proyecto.

La defensa está siendo uno de los problemas más claros, con la pareja Bailly-Lindelöf en muy baja forma y cometiendo errores que no se pueden entender a estos niveles de competición. Por ello, Mourinho sacó la mano dura a pasear y formó con una defensa totalmente nueva tras el desastre en Brighton. En el centro del campo encontramos el bajón de una de las piezas clave de este Manchester United: Nemanja Matic. El serbio es un auténtico termómetro de este equipo. Si está en forma, el equipo funciona, pero si no se encuentra al cien por cien el conjunto lo nota sobremanera. El compromiso de Paul Pogba y sus continuos roces con José Mourinho han hecho que su nivel haya decrecido en este comienzo de temporada. El campeón del mundo tiene la cabeza más fuera que dentro del Manchester United y eso se nota sobre el campo. Por último, David De Gea sigue atravesando ese momento de falta de confianza desde el comienzo de la Copa del Mundo, aunque en el Manchester United su rendimiento está fuertemente relacionado con la pobre versión del conjunto.

Tan solo el brasileño Fred y el luso Diogo Dalot han reforzado una plantilla que el año pasado ya clamaba refuerzos en algunas parcelas del campo.

Indefinición de ideas

Las idas y venidas constantes respecto al estilo de juego del equipo tampoco ayudan. Tan pronto forma con cuatro defensas como con cinco. Tan pronto intenta encerrarse atrás como salir a presionar o jugar con balones largos como tratar de sacar la pelota jugada. Dentro de la crisis deportiva, el Manchester United adolece de una crisis específica de estilo y de identificación con este. La responsabilidad en este punto recae directamente sobre Mourinho. El técnico luso, pese a no contar con los fichajes demandados, debe ser capaz de armar un equipo de garantías y dotarle de una lógica de juego presentando el plantel actual. Afortunadamente para los red devils, el calendario les está concediendo una pequeña ‘tregua’, ya que no deberá enfrentarse a ningún rival de entidad hasta el fin de semana del 20 de octubre donde visitará Stamford Bridge. Pese a todo, ya son seis puntos los perdidos en tres jornadas disputadas, tres de ellos ante el Brighton, un rival de objetivos y entidad inferiores al United.

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