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Las bandas de Mendizorrotza

La temporada pasada el Alavés protagonizó una remontada difícil de olvidar. Del ostracismo más absoluto a desear que la liga durase unas cuantas jornadas más para ver hasta dónde podían llegar. Así cambiaron el ánimo y los resultados en Mendizorrotza desde la llegada del ‘Pitu’ Abelardo. Con el asturiano al mando desde el banquillo se estableció un sistema definido e inamovible, siempre presente en su trayectoria como entrenador, el clásico 4-4-2, y apostó por un estilo de juego que, visto el rendimiento, surtió efecto desde el primer momento. Y como se suele decir ‘cuando algo funciona, mejor no tocarlo’, y eso se debió pensar en la ciudad de Vitoria.

Su apuesta y predilección por el juego por las bandas casó a la perfección con las características de su equipo y rápidamente pudo sacar provecho de ello. Con Ibai Gómez en derecha y Alfonso Pedraza por izquierda, el desequilibrio por ambos costados y los centros al área buscando la anticipación de un reactivado Munir o el remate de Guidetti fueron una constante en los babazorros. Lo lógico, como decíamos antes, era que el plan siguiera la línea trazada, y visto el mercado veraniego en el club y el arranque de la presente temporada, Abelardo ha dado continuidad con lo que se veía a lo largo de este 2018 por los costados de Mendizorrotza, aunque ahora con un nuevo protagonista.

Tras la vuelta de Pedraza a la disciplina del Villarreal, donde se está adaptando a sus nuevas funciones como lateral, al Alavés llegaba un futbolista ya conocido a la perfección por el Pitu, y es su «compatriota» asturiano Jony, al que hizo debutar en Gijón en el primer equipo conociéndolo ya de su etapa en el filial y al que ya exprimió al máximo en el Sporting al que llevó a Primera División con el cangués recorriendo incansable la banda izquierda de El Molinón siendo una de sus piedras angulares. Por características, la dinámica general del equipo no cambia demasiado respecto a la pasada campaña. Ahora el área lo pueblan jugadores más enfocados al remate y al juego aéreo que antes, quizás con menos movilidad, pero igual de determinados a la finalización. Sin embargo, en las bandas prácticamente el discurso es el mismo: velocidad, desequilibrio y centros. Algo que casa a la perfección con sus habitantes habituales. Ibai sigue siendo protagonista por derecha y ahora Jony es el dueño de la izquierda.

Jony ha llegado al Alavés para heredar el rol e imitar el rendimiento de un excepcional Pedraza de la mano de un Abelardo al que conoce a la perfección.

Cuatro puntos de nueve posibles son los que contemplan al club babazorro al llegar al parón de septiembre, cifras nada desdeñables tras caer derrotado únicamente en el Camp Nou y habiendo sumado ante el Betis y el ilusionante comienzo del Espanyol de Rubi. Al igual que el equipo, el rendimiento de Jony esta temporada ha ido de menos a más, logrando su primera asistencia -curiosamente desde la banda derecha, aunque representando a la perfección sus características- en el mejor partido de los vascos en las tres primeras jornadas de competición. Su rendimiento, bien pegado a la cal, puede volver a ser potenciado por Abelardo como ya hiciera en Gijón, recuperando ese estado de forma que en Málaga siempre esperaron ver.

El sistema y el estilo, como ya está comprobado, pueden hacer de él una pieza verdaderamente importante en este Alavés. Esto, sumado al buen hacer de un Ibai ya adaptado y la presencia de jugadores con gran capacidad de remate al primer toque en el área esperando sus centros, prometen ser un engranaje ofensivo que dé mucho de qué hablar en Mendizorrotza. Abelardo ya tiene a sus dos extremos. Y Jony su oportunidad de volver a ser diferencial en su vuelta a la élite.

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