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Nuevo paradigma en Stamford Bridge

Roman Abramovich decidió cambiar de paradigma este verano. Se adentró en un territorio inexplorado para buscar nuevas fuentes, para cambiar las bases que antaño le habían funcionado. Y el cambio es muy abrupto. Los últimos entrenadores tenían cierto paralelismo: José Mourinho, Luiz Filipe Scolari, Roberto Di Matteo o Antonio Conte priorizaban unos argumentos muy distintos a los del nuevo técnico, Maurizio Sarri. Este potenció a un Napoli ya mejorado con Rafa Benítez y le hizo competir contra la todopoderosa Juventus de Turín. Aunque lo que quedará inmune en el recuerdo será un estilo de juego que encandiló a toda Europa.

Jorginho marca el rumbo.

Sarri es un entrenador italiano muy poco italiano. Es una antítesis de Conte, que ganó una Premier League con un equipo muy sólido, pero que se desmoronó en su segunda temporada. Ante la permuta cultural entre ambos técnicos, la única pieza que ha cambiado en la plantilla ha sido Jorginho. El engranaje napolitano durante la última temporada. La esencia es totalmente distinta y Marcos Alonso insistió en la importancia del nuevo fichaje: “Nos está ayudando a adaptarnos a esta forma de juego”. Y es que el ‘nuevo’ Chelsea muda del esquema de los tres centrales al clásico 4-3-3. La mayoría de los componentes de la plantilla pernoctarán en roles diferentes, en una filosofía plenamente opuesta a la de los dos últimos años.

Jorginho se erige como la pieza fundamental para iniciar el proceso de mutación. Es el rendimiento en potencia al cual todos los jugadores blues optan a llegar al final del camino. De tener un papel residual, el centro del campo de Stamford Bridge pasará a ser la base de todo. El ‘5’ ha desplazado a N’Golo Kanté del doble pivote para convertirle en interior derecho. El francés ha sido uno de los principios de dos de los últimos tres campeones de la Premier League, así como de la Francia campeona del mundo. Sin embargo, con la figura del italo-brasileño su rol será otro. Con un Jorginho moviéndose por delante de David Luiz y Antonio Rüdiger, Kanté ha evolucionado hacia un jugador con presencia en el área. De ser una pivote corrector, reactivo a la circulación de balón rival y robando en campo propio, tendrá un peso mayor -tanto como con balón como sin este- a una mayor altura del terreno de juego. Para entender el nuevo rol de Kanté en posesión blue, hay que analizar su contexto. El francés desaparece de la base de la jugada para reaparecer como delantero, al lado de Álvaro Morata. El movimiento se produce, normalmente, cuando el esférico se encuentra en el perfil izquierdo del campo. La zona que más explotan los de Sarri -en pos de Eden Hazard-. Durante el movimiento, César Azpilicueta no es tan profundo, sino que baja a ocupar en paralelo la zona de Jorginho. La escalada de Kanté tiene una repercusión importante, puesto que genera desmarques constantes a la espalda de los centrales y a ambos lados del campo. En este aspecto, es importante destacar el desplazamiento en largo de David Luiz.

Mapes de calor Kanté
Mapas de calor de N’Golo Kanté (temporada 17/18 a la izquierda y 18/19 a la derecha), vía Sofascore.

El centro del campo potencia las recepciones de Hazard.

El juego se concentra en el perfil izquierdo. Desde allí, Jorginho es el eje a partir del cual se generan triángulos. Entre defensa y lateral o entre lateral e interior o extremo. El pivote siempre es el punto intermedio, la clave. Pese a que Kanté es uno de los cambios sustanciales del nuevo estilo, el objetivo principal de las posesiones pasa por mejorar las situaciones de recepción de Hazard. Mientras que el curso pasado le vimos incluso de falso nueve, acompañado por Pedro y Willian, esta temporada regresa como extremo izquierdo, pero en una posición más centrada. Y para llegar al belga, el interior izquierdo delega su posición dependiendo de los movimientos del delantero. Mateo Kovacic, Ross Barkley y Cesc Fàbregas son los candidatos a explorar una situación que ya ha dejado destellos. La posición requiere de la lectura de un tercero. Al son de los movimientos de Hazard, el interior aparece más abierto o más cercano a Jorginho, para habilitar el pase vertical. No obstante, el belga tiene libertad para moverse y recibir en cualquier posición de la mediapunta. Durante esos desplazamientos, Marcos Alonso gana en profundidad y corta por dentro. Sarri no ha tenido nunca un jugador de la calidad de Hazard, pese a que ha potenciado a Mertens o Insigne. De esta manera, esta perspectiva también se puede asumir como un reto personal -pero no menor- para el entrenador italiano.

Mismo pasaporte pero distintos polos. El Chelsea busca en Sarri otro medio para el mismo fin. El centro del campo, con Jorginho como portavoz, será el factor distintivo, tanto motu proprio como para potenciar a Hazard. Mientras que el técnico italiano examina la lectura de Kanté, tanto con balón como sin él, para presionar a más altura y, a la vez, vigilar las ayudas a Jorginho en segundas jugadas. Los londinenses inician un camino largo y difícil, bebiendo de otra fuente y con un paradigma que busca, una vez más, adeptos.

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