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La paciencia y el cambio

El apartado mental dentro del deporte influye más que el físico, pese a lo que la evidencia nos haga pensar. Lo mental está conectado con lo físico, por lo que un correcto funcionamiento a nivel psicológico mejorará, con creces, el rendimiento deportivo. La presión es un condicionante que puede llevar a cualquier deportista por dos caminos: ansiedad o motivación. La presión es un curioso agente en el deporte que marca, en muchas ocasiones, quién llegará a la cima y quién se quedará por el camino. El Atlético de Madrid siempre ha jugado con esa presión, pero en la presente temporada, el contar con la mejor plantilla que se le recuerda en mucho tiempo ha aumentado las pretensiones deportivas, lo que, de manera indirecta, ha elevado la presión sobre el colectivo. El hecho de no haber comenzado con pleno de victorias la competición doméstica ha puesto al entorno colchonero en cierto estado de alerta.

De esa presión antes comentada nacen algunos problemas en este Atlético de Madrid 2018/2019. Uno de ellos, seguramente el más importante de todos, es el estilo. Diego Pablo Simeone se ha convertido en el entrenador más laureado en la historia del conjunto del Manzanares, sobre todo, con un estilo de juego claramente marcado. Pierna fuerte, solidez defensiva y efectividad rematadora han sido, desde que el argentino asumió las riendas de un club que daba palos de ciego, los argumentos futbolísticos con más peso y que más éxito han otorgado a los rojiblancos. Sin embargo, los equipos, las plantillas y los jugadores evolucionan con el paso del tiempo. Ese éxito colchonero en los últimos años ha elevado el nivel económico de un club que en el presente mercado ha realizado un esfuerzo terrible para mejorar una plantilla ya con un gran nivel.

El discurso ‘cholista’ del poderío económico de clubes como Real Madrid o FC Barcelona se ha quedado atrás.

La continuidad de Antoine Griezmann ha sido la mejor noticia estival, pero a ella se le han unido buenas nuevas como las llegadas de Thomas Lemar, Rodri, Arias, Gelson Martins o Nikola Kalinic. Además, si contamos con la excelsa progresión de jugadores como Lucas Hernández, Thomas Partie o Saúl Ñíguez nos encontramos con un plantel que nada tiene que envidiar a las grandes potencias europeas. El discurso ‘cholista’ del poderío económico de clubes como Real Madrid o FC Barcelona se ha quedado atrás. Ha llegado la oportunidad de que el Atlético de Madrid pueda cuestionar, una vez más, el dominio de los grandes ‘dictadores’ futbolísticos a nivel europeo.

Para ello, las ideas del Cholo Simeone deben evolucionar como lo ha hecho su plantilla. Adaptar las ideas de un entrenador a los jugadores de los que dispone es lo que diferencia a los grandes técnicos de los mediocres. Diego Simeone está obligado a evolucionar de un fútbol más contemplativo a un estilo que case más con su mejorada plantilla. Dominar los partidos con centrocampistas de gran trato de balón como Koke, Saúl o Rodri debe ser una obligación. A estos tres peloteros se le unen jugadores con una gran habilidad en el posicionamiento entre líneas como son Lemar o Griezmann. Todos los argumentos extraíbles de una plantilla con el nivel que presenta la rojiblanca exigen un estilo de juego autoritario ante el 90% de los equipos que planten cara al Atlético de Madrid.

Diego Simeone está obligado a evolucionar de un fútbol más contemplativo a un estilo que case más con su mejorada plantilla.

Sin embargo, como todo proceso natural, esto requiere tiempo. Hemos sobrepasado ya la tercera jornada liguera, quedando aún mucho camino por delante. Los tiempos de hoy en día están regidos por el alarmismo y la adulación más extrema sin paciencia, pasando de un polo a otro en cuestión de detalles. La calma es una virtud y saber gestionarla debe ser clave dentro del entorno rojiblanco. Pese a que el equipo solo haya conseguido una victoria en tres jornadas y el juego no esté siendo el esperado, se deben esperar cosas grandes de un plantel tan excelso como el colchonero. En la competición doméstica el paso del tiempo dará margen a Simeone para adaptar su concepción futbolística a una nueva forma de juego. Mientras tanto, la ilusión volverá a enfocarse en ese trofeo que en el Metropolitano está señalado en rojo para el 2019. La Champions volverá a dar una oportunidad a un plantel que ya ha olvidado el dolor de haberla saboreado por momentos y que ha renovado una plantilla con el único fin de levantarla al cielo de Madrid. Para ello, la mente del Cholo debe completar con éxito el tetris que ahora mismo existe en su cabeza en lo que a debate de formas de juego se refiere.

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