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Jugadores

«¡Oh capitán, mi capitán!»

«¡Oh capitán! ¡Mi capitán! Levántate para escuchar las campanas.
Levántate. Es por ti que izan las banderas. Es por ti que suenan los clarines.»

Y José Luis Morales despertó a tiempo. El Capitán del Levante tardó en entrar en la élite del fútbol, el suyo era otro, alejado de las teles, las presiones y las portadas. El que se juega en la calle entre adoquines y barro. Ese es -o era- el fútbol del comandante Morales. A sus 31 años vive su momento más dulce como futbolista bajo las órdenes de Paco López, que ha logrado encontrar y potenciar todas y cada una de las -muchas- virtudes del madrileño. Morales se ha levantado a tiempo.

Basta ver que el Levante U.D. ha perdido tan solo 3 de sus últimos 14 partidos ligueros para ver que la mano de el actual técnico del conjunto valenciano, Paco López, ha sido el factor diferencial en el despertar de un equipo que, allá por el mes de marzo, parecía con pie y medio en Segunda División. Lo que hizo el entrenador de los azulgranas fue sencillo, incluso predecible, pero no por ello menos bueno. Y es que lo fácil, bien aplicado, termina siendo la mejor de las fórmulas. En torno a un 4-4-2 muy compacto, el Levante ha crecido en confianza, y es que a pesar de comparecer con el mismo esquema con el que empezó  el curso 17/18, la predisposición de cada jugador es mucho más activa, más natural. Bardhi, Morales y Roger son los tres nombres propios sobre los que se asienta este nuevo Levante.

Como suele suceder en la vida, en el día a día, a veces solo hace falta preguntar. Y eso en un mundo que a veces parece más complejo, en el que los que lo vemos desde fuera tratamos de darle mil y una explicaciones a cada acción resulta aún más complicado. Y a veces, o siempre, la clave está en preguntar. Eso es lo que hizo Paco López. «Paco vio que yo podía hacer mucho daño a los rivales por la velocidad, me lo comentó y yo encantado». Y es que José Luis Morales es un excelente definidor, con una finura que no enseña, ni siquiera insinúa, hasta el último toque. Cuando ya te ha eliminado con su zancada, con la cabeza gacha y el cuerpo tumbado hacia delante, cuando te preguntas cómo puede seguir corriendo, y no solo eso, sino conducir el balón, ya es demasiado tarde. Cuando ya te ha superado, saca su último toque, como si fuera imposible que pudiera -él, jugador de barrio, sin formación en ninguna cantera- ponerla justo ahí. Y así es José Luis Morales, «el Kaká con brackets», que dijo Miguel Quintana.

«Si nos pusieran una venda, sabríamos qué va a hacer el otro.» José Luis Morales sobre Roger Martí.

Su entendimiento con Roger Martí es, quizás, la llave de todo esto. Ambos llegaron de la mano al filial del Levante, y ambos fueron capitales para el ascenso del club hace dos temporadas. La horrible lesión que dejó fuera de combate a Roger el pasado curso fue una losa tremenda. Pero ahora, ya recuperado, la sinergia entre ambos es, sencillamente, tremenda. Un cóctel de velocidad, movimientos al espacio, intimidación y compenetración que le permiten al Levante dibujar partidos en los que, a pesar de que en ningún trazo aparezca una ocasión, saber que las va a haber, porque ellos dos son autosuficientes, y han despertado, justo a tiempo.

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