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El mejor ataque es una buena defensa

Si algo caracteriza el juego del Celta de Vigo en los últimos años es que es un equipo con identidad propia. El criterio de los Luis Enrique, Berizzo o Unzué ha sido dotar al conjunto de un gusto refinado por el buen toque, por la salida arriesgada desde posiciones muy atrasadas y por ser también un equipo vertical y ofensivo.

Pero al igual que en la identidad podemos englobar los aspectos positivos, también debemos mencionar y relacionar los elementos que originaron un mayor punto de debilidad. Ese juego tan ofensivo y de riesgo, unido a momentos defensivos de falta de concentración y falta de dureza y agresividad -siempre bien entendida-, crearon un equipo demasiado castigado por sus despistes en la fase defensiva.

Desde una defensa siempre protagonizada por cuatro jugadores, han sido varios los tipos de zagueros que han liderado la línea más cercana a la portería celeste y que este verano han abandonado el barco. Por un lado contamos con Fontás y su buen juego con el balón en los pies, aunque su falta de dureza, su excesiva lentitud y su escaso poderío aéreo no acabaron de convencer. Sergi Gómez no sobresalía tanto en el juego raso pero era un defensa bien colocado, ágil y contundente. Y, por último, Jonny Otto, que en su origen ejercía como lateral derecho pero que la polivalencia le hizo un sitio fijo en la banda contraria. El defensor gallego destacó por su intensidad y su garra, pero también por sus desconexiones en momentos clave de los encuentros.

Las últimas temporadas el Celta había encajado un gran número de goles. Las desconexiones ensuciaban el buen juego ofensivo del colectivo.

La regeneración era necesaria y los datos así lo avalan. En la temporada 2015-2016, año en que los vigueses alcanzaron el sexto puesto que les dio permiso para llegar a las semifinales de la UEFA Europa League al año siguiente, encajaron 59 tantos. Una temporada más tarde fueron 69 los goles recibidos, por los 60 de la última campaña.

Estos datos penalizaron claramente el buen trabajo ofensivo del equipo, con los jugadores como Aspas, Maxi o Pione Sisto, entre otros. De este modo, y pese a que la pareja formada por Iago y Maxi Gómez fue una de las grandes sensaciones y revelaciones del fútbol europeo y que hicieron historia en el propio club vigués gracias a sus 22 y 17 goles respectivamente, el conjunto celeste comprobó demasiado castigo.

De ahí que el primer objetivo de Miñambres y del nuevo cuerpo técnico encabezado por Antonio Mohamed fuese reforzar las líneas más débiles para eliminar los posibles puntos negativos del equipo. El primer refuerzo en llegar fue el de Néstor AraujoEl central internacional mexicano, nacido en Guadalajara, llega a Vigo con 27 años procedente del Santos Laguna. Allí afianzó su carrera hasta llegar a la selección y solo una lesión pudo privarle de disputar el campeonato del mundo.

Con Araujo el Celta ficha liderazgo, saber estar y poderío. Ya lo ha demostrado en las pocas jornadas de liga que se han disputado, en las que el mexicano ha convencido a todos. Pese a un comienzo dubitativo en pretemporada, en la que se le notaba algo falto de ritmo, especialmente lento en las carreras sin balón y con algunas dificultades para posicionarse correctamente, parece que la competición regular le ha servido para activarse.

Internacional con México, Araujo llega a Vigo para convertirse en líder de la zaga celeste. Y de momento está convenciendo con nota.

Son muchas las virtudes que han salido a relucir en Néstor. Lo primero de todo es su rápida adaptación al fútbol de la liga española, en donde el ritmo es mayor. Tácticamente se posiciona a la perfección, encontrando siempre el lugar adecuado y despejando una gran cantidad de balones, gracias también a su envergadura y fuerza física.

Pese a su gran altura, no se muestra nada torpe con el esférico a la hora de ofrecer una salida aireada a los mediocentros. Es más, su gran inteligencia le aporta seguridad al equipo, sabiendo leer perfectamente las fases del juego y no arriesgando nunca la pelota. Además es contundente a la hora de realizar entradas o anticiparse, dejando muestras de elegancia hasta en los robos. La carga física de pretemporada va desapareciendo poco a poco y el tiempo que pasa favorece a la recuperación total de su lesión. De ahí que poco a poco vayamos viendo a un central más rápido y seguro al corte.

Pero si en defensa es un seguro por su imposición en el área, en ataque es un arma peligrosa para los contrarios. Sus incorporaciones a balón parado hacen siempre daño y sus centímetros, unidos a un remate de cabeza fuerte y contundente, hacen de él un jugador que merece los 8 millones depositados.

Unido a sus buenas sensaciones también podemos aportar un par de datos más: es el segundo jugador del Celta que más pases da en los partidos -por detrás de Beltrán- y, hasta el momento, en los tres partidos disputados ha realizado 10 recuperaciones de balón. Datos que hablan de su importancia a la hora de ser protagonista en la salida de balón y en la anticipación. Tampoco se anda con rodeos si lo necesario es un desplazamiento largo, su buen toque en grandes distancias asegura también opciones de pase.

Júnior Alonso llega cedido por el Lille francés. el paraguayo aporta versatilidad, fuerza y criterio.

La llegada del defensor paraguayo Júnior Alonso también ha producido síntomas de notable mejoría. El eje izquierdo de la zaga se ha visto reforzado con un jugador de rendimiento constante y muy regular.

Pese a que su principal posición se entiende desde la parte central izquierda de la defensa, en estos tres primeros partidos de temporada ha demostrado su fácil y rápida adaptación tanto a la liga como al lateral izquierdo. Sin apenas tiempo para acoplarse a la pretemporada y a la disciplina con sus compañeros, el paraguayo demostró un ritmo y un poderío envidiables. Es de esos defensas que hacen de la garra y de la intensidad un común denominador en todos los partidos. La alta concentración que transmite su figura unida a una gran seguridad, le han coronado recién llegado a la ciudad olívica.

De gran potencia física y sin miedo al choque ante cualquier atacante, es un defensa rápido y ágil con y sin balón. Pero con el esférico en los pies aporta pausa ante la presión rival, optando por pases seguros o balones largos en busca del desmarque rápido de Aspas a la espalda de los defensores contrarios. Muestra mucho criterio a la hora de jugar el balón por raso, lo que le vendrá muy bien al estilo de los vigueses.

Por último, el otro defensor con el que lo celestes cierran una línea que los últimos años les ha traído verdaderos quebraderos de cabeza es David Juncà. El ex jugador del Eibar llega a Vigo para competir por el lateral izquierdo que ha dejado libre Jonny. De buen juego con balón sobre todo en fases verticales de partido, el catalán ofrece profundidad, lucha y asistencias.

Juncà ofrece profundidad y pases de gol. Su poderío físico le permite galopar por la banda y recuperar rápido la posición.

Algo que le ha penalizado en ataque al conjunto céltico los últimos años ha sido la falta de incorporaciones sorpresivas del lateral zurdo. Esto se producía porque Jonny jugaba a banda cambiada, lo que aseguraba más posesión pero menos desdoblamientos por banda, lo que provocaba que el lateral diestro rival no estuviese tan exigido.

Ahora las tornas cambian. Juncà, como ya demostró en Eibar, cuenta con un guante en su pierna izquierda que incluso le convierte en lanzador oficial de córners y faltas. La reciente lesión provocada en la pretemporada ha originado que no haya disputado ningún partido oficial pero con el alta médica ya sobre la mesa seguro que lo veremos pronto. Además de la calidad técnica de sus pases, es un futbolista de gran corpulencia y con una gran zancada, tanto para la recuperación de metros defensivos como para las incorporaciones en transiciones ofensivas.

Veremos lo que depara el futuro, pero el presente avala el trabajo de Mohamed. Siendo un entrenador que no se casa con un sistema fijo, ha impuesto una variación positiva para el equipo. Ante la debilidad defensiva y la falta de confianza y de seguridad, ha dotado a la zaga con un hombre más. El 1-5-3-2 que plantea en defensa varía a un 1-3-5-2 en ataque. El trabajo de los laterales será fundamental, así como el de los mediocentros, siempre en inferioridad numérica.

Quienes se ven reforzados son los centrales, permitiendo que siempre haya uno de los tres que pueda ejercer una especie de líbero, anticipándose y saliendo a despejar los balones largos más centrados y bombeados. De hecho, Cabral es el jugador que más pases ha interceptado en la liga con 14 robos.

De momento el trabajo está dando sus frutos y el Celta ocupa el tercer lugar con 7 puntos y sin perder ningún encuentro. Es muy temprano de momento, pero parece que ciertas debilidades se están mejorando. Con todo el potencial ofensivo, si el nivel defensivo atiende una buena mejora, este Celta tiene mimbres para dar alguna sorpresa.

Antonio, rosarios y trajes aparte, está consiguiendo llenar a sus pupilos de rabia competitiva, de ganas de ganar. Veremos si el capitán del barco continúa haciendo que sus tripulantes rindan con la misma intensidad durante la larga travesía. Por el Atlántico de momento ya se le empieza a querer y eso que esto acaba de comenzar.

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