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Frenkie De Jong, todo o nada

Basta con un Europeo sub-19 para recuperar la ilusión. Ver dos veces por semana a Leo Messi, Kylian Mbappé, Luka Modric o Kevin De Bruyne, a veces, no es suficiente. Buscamos nuevos estímulos constantemente. En los torneos de jóvenes promesas descubrimos futbolistas de una calidad enorme y un potencial aún mayor. Nombres que aún no convivían entre nuestro vocabulario. Un emergente y habilidoso centrocampista portugués o un goleador e imponente delantero noruego. Sin embargo, en ocasiones, muchos jugadores apenas tienen un proceso de maduración. El impacto es instantáneo y las expectativas -claro está- crecen exponencialmente. Es el caso de Frenkie De Jong, el indescifrable talento del Ajax de Ámsterdam que ha dado el salto a la élite durante los últimos meses. Se trata de un jugador de unos registros tan peculiares que le convierten en un futbolista especial. Diferente.

Frenkie hace de la conducción una forma de jugar, de ser.

De Jong se ha definido como jugador a través de unos movimientos muy concretos. Partiendo cerca de los centrales en salida de balón, Frenkie hace de la conducción una forma de jugar, de ser. Arranca con el balón en los pies con once contrarios delante de él, pero es capaz de plantarse en posiciones avanzadas sin haber perdido ni el equilibrio ni el esférico. No obstante, se trata de un registro tan importante -más en ciertos estilos de juego- como arriesgado en cualquier contexto. Es un trayecto en la cuerda floja por encima del abismo, una apuesta al todo o nada sin margen de error. Una pérdida en su zona de influencia significa una clara ocasión para el rival, en igualdad numérica o incluso en superioridad. Pero De Jong dibuja trazos seguros, aun siendo consciente del riesgo que conlleva, porque le permite adentrarse en territorios protegidos para explorar nuevas posibilidades. Realiza dos roles a la vez -el del central creador y pivote/interior interpretador- para liberar de tareas a sus compañeros.

La conducción es uno de sus rasgos distintivos. De hecho, este movimiento le ha forjado una forma de ser. Decía Franz Kafka que «lo importante es transformar la pasión en carácter». Y Frenkie lo ha hecho. No tiene el miedo al error, y eso es más positivo que negativo. En el contexto del Ajax, la irrupción del joven holandés tiene cierta lógica. Con un trabajo en la formación muy enfocado a una idea, muchos futbolistas que llegan al primer equipo apenas tiene tiempo para crecer paulatinamente. Crecen de golpe. Con 18 o 19 años se encuentran con un rol de impacto en un equipo histórico, pero también candidato a ganar la Eredivisie. Apenas existe un proceso de adaptación. Matthijs De Ligt, Donny Van de Beek o Justin Kluivert también han convivido con esta responsabilidad los últimos años.

Aunque Holanda no mira a los ojos a Europa. Al menos en 2018. La liga de los Países Bajos no es una de las más importantes del continente. Y ese, precisamente, es uno de los motivos de la expectación que rodea a De Jong. Lejos de la popularidad de La Liga o la Premier League, Frenkie se ha dado a conocer mediante el boca a boca. En un espacio silencioso, en un lugar aparentemente tranquilo. Pero también en la cuna de grandes futbolistas. El mismo Kafka o Tom Wolfe escribían sus obras por la noche. Del silencio de un escritorio que desprendía olor a café al éxito literario. Pero el talento holandés ya no es un anónimo esculpidor. Consagrado en Saint Dennis ante la Francia campeona del Mundo y esperando la Copa de Europa, ha superado el primer escalón mediático.

Como central, interior o pivote, siempre explota sus puntos fuertes.

De Jong es un jugador difícil de analizar a partir de una posición concreta. Ha jugado como central, pivote e interior con más o menos llegada. Incluso en demarcaciones híbridas, mezclando roles. En el contexto de competición nacional, con un Ajax plenamente dominador de la posesión, la opción de acompañar a De Ligt como central supone un plus añadido a la salida de balón. Además del dominio en la mencionada conducción de balón, también lee cuándo fijar para alejar de la marca a un compañero y pasar en una situación cómoda. Por contra, jugar en la zaga le supone un reto al que pocas veces se ha enfrentado: encontrarse en situaciones defensivas con pocas ayudas. Y es que De Jong, a día de hoy, es un jugador para tener el balón, ordenar y dividir. Jugando de interior, la tendencia de acompañar a los centrales y pedir el balón no cesa. Parecido al movimiento que Quique Setién introdujo en el repertorio de Fabián Ruiz, apareciendo como tercer central. Es recibiendo en la línea más atrasada donde De Jong empieza a desenvolverse. Multiplica la fluidez de las salidas de balón, por lo que apenas le hemos visto partiendo a una altura mayor. Donde más ha destacado ha sido entre los centrales y el pivote, llevando a cabo la construcción. Vive en constante movimiento para ser una opción para el poseedor de balón, para trazar una línea de pase y cada vez se desenvuelve mejor girándose cuando tiene una marca encima. De Jong es un futbolista diferente, más allá de su talento. Décadas atrás, probablemente habría jugado de líbero.

Frenkie De Jong convive en constantes apuestas en situaciones comprometidas. Tiende a arriesgar. Pero para él la edad no es sinónimo de precipitación, pues mide los movimientos pese a conducir decenas de metros más allá. Es un jugador muy elegante, tanto para conducir como para jugar el balón. Con el esférico, el holandés siempre genera ventajas en sus apariciones. A sus 21 años está enfocado a la construcción, a escribir un fútbol alejado del éxtasis del gol, pero con un papel igual de importante. Sin embargo, su talento le impide cerrar puertas. Y es que Frenkie puede llegar hasta los límites de la imaginación de su entrenador. Porque le sobra talento y descaro y hace del riesgo una forma de jugar.

3 COMENTARIOS

  1. Yo lo veo como interior al lado del mediocentro, bajando a recibir en la base de la jugada y generando ventajas desde ahi, aunque tampoco me parece un organizador ni un jugador que marque los tiempos, igual seria un jugador mas apropiado para un doble pivote que para el 4-3-3, junto a un pivote mas fijo y en un equipo de mas transiciones, el Barcelona ya tiene Arthur, entiendo que les parezca interesante por el talento del holandes, pero no veo que sea facil encajarlo en un Barcelona y sacarle todo su potencial, creo que en la Premier con Pep, Sarri, Pochetino o incluso Emery podria explotar sus condiciones.

    • De Jong a día de hoy es precisamente eso. Un jugador que se ofrece a los centrales bajando desde el interior o el virtual doble pivote para participar en la salida de balón. Y tiene ese rol porque domina brutalmente la conducción de balón. Al fin y al cabo, aún tiene mucho margen para progresar, en diferentes direcciones además.

      En el Barcelona acompañado de Arthur es más difícil, pero quizás ‘permitiría’ a Coutinho ser más Coutinho. En una liga como la Premier League creo que despuntaría, pero siempre en un equipo que quiera el balón. Y las opciones están ahí: Tottenham (que ya pujó por él en verano), Manchester City, Chelsea…

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