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Fútbol hasta la línea de gol

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Saúl Ñíguez en el 4-3-3

Analizar a un jugador siempre se debe hacer desde la perspectiva de un contexto; un plan de juego y un esquema que faciliten y/o potencien ciertas características en ciertos roles concretos. Lo bonito del fútbol es que es completamente variable e impredecible, y ver cómo se adapta un jugador a un plan puede ser solo una parte más de su recorrido. Cuántas veces hemos visto cambios de rol y de posición a lo largo de una carrera. Adaptación a un estilo u otro según lo que se le demande en cada momento o a unas propias características que van cambiando con la edad, la experiencia y el físico. Además de la polivalencia natural de muchos futbolistas. El caso de Saúl, con todo ello, es paradigmático.

Saúl Ñíguez, a pesar de su corta edad -solo 23 años-, ya sabe lo que es jugar en diferentes posiciones, diferentes contextos y diferentes roles. Tras destacar como central y pivote en la temporada que jugó cedido en el Rayo Vallecano de Paco Jémez, en el Atlético y con el Cholo, cogiendo cada vez más protagonismo hasta ser un fijo en el once, jugó tanto como mediocampista como echado a una banda -la derecha-. Por cualidades encaja bien con lo que Simeone le pide, ejecutando las coberturas, aplicándose en funciones defensivas, no siendo el encargado de orquestar el juego sino más bien de conducirlo y desahogarlo en momentos puntuales y aprovechar algunas de sus mejores cualidades: la llegada desde segunda línea y su disparo.

No es ese tipo de centrocampista goleador, a pesar de su cercanía habitual al área, pues apenas roza la treintena de goles en los poco más de 200 partidos que ha disputado como rojiblanco, sin embargo, y como ya es sabido, cada vez que marca es para levantarte del asiento. Poco futbolero, más allá de ser colchonero o no, podrá borrar de su retina aquel maravilloso slalom con el que regateó a medio Bayern de Múnich para adelantar a su equipo en una de esas grandes noches de Champions en el Calderón. Entre otros muchos golazos. Los últimos, precisamente, con la España de Luis Enrique, donde ha arrancado con galones en la nueva etapa del técnico asturiano y ha sido trascendental en un rol diferente como interior en el 4-3-3 de la Selección Española.

A diferencia del clásico 4-4-2 de Simeone, en la Selección Saúl ha encontrado su sitio como interior en el 4-3-3 de Luis Enrique, con más libertad para desplegar su fútbol ofensivo.

Con España se ha podido ver a ese Saúl más suelto, más liberado de tareas organizativas, con mucho campo que correr sabiendo que estaba bien escoltado a su espalda. Realizando conexiones sencillas tanto con los extremos -Rodrigo/Asensio- como con lateral y el otro interior. Con Saúl más dispuesto a buscar zonas próximas al área, su capacidad para leer la jugada, situarse en el lugar adecuado y aprovechar su remate y su oportunismo para dotar también de gol a su equipo, abriendo el marcador para la Roja en los dos partidos de esta semana. En lo que va de temporada, en el 4-4-2 de Simeone, se le ha visto cohibido, desempeñando funciones que no le potencian tanto, sacando más a relucir algunas de sus dificultades más que sus virtudes, aunque obviamente el Cholo lo conoce bien y también trata de aprovechar ese despliegue del ilicitano, permitiéndole acercarse al área más que el otro mediocentro que le acompaña.

Con la libertad que le permite no ser tan influyente en la construcción del juego y sí más en la continuación del mismo, aprovechar su inteligencia táctica para atacar el área cuando sea preciso y sacar tajada de sus internadas del área, España tiene en Saúl un baluarte en el centro del campo. Un clásico ‘box to box’ que dirían en Inglaterra que rompe con el modelo y prototipo de centrocampista español moderno. Un Saúl ciertamente más limitado en el Atleti, asignado a otras funciones en un rol y en un contexto muy diferente al de la Selección. Es cierto que Simeone tiene a su alcance la posibilidad de escoltar a Saúl con Rodri y acompañarlo con Koke, formando un 4-3-3 similar al que Luis Enrique está formando con España, pero parece difícil que el argentino decida cambiar algo a estas alturas de la película, y más viendo cómo le salen las cosas cuando decide modificar cosas. Aun así, ver esta versión de Saúl es un auténtico privilegio, y seguro que en este contexto, Luis Enrique querrá seguir potenciando a un jugador que puede seguir siendo tan determinante como en sus dos primeros encuentros con el asturiano. Un nuevo Saúl.

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