Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Partidos

Luces y sombras en Anfield

La competición más importante del continente se presentó en uno de sus escenarios más emblemáticos. La Champions League echaba a rodar -en su fase final- en la tarde-noche del martes en estadios como el Camp Nou, San Siro o el Rajko Mitic, pero sin duda uno de ellos contaba con un aura especial: Anfield. Y un cartel verdaderamente envidiable, con un duelo entre dos firmes candidatos a levantar la orejona; todo un Liverpool – PSG. Sin embargo, a pesar de todo preámbulo, el partido estuvo más desequilibrado de lo que cabría esperar, e incluso de lo que el marcador final podría dar a entender.

Ingleses y franceses se encontraban en dos puntos de cocción muy diferentes. Con un plan de juego con ciertas similitudes, el duelo presentaba posiblemente a los dos tridentes ofensivos más determinantes del continente -aunque con Sturridge sustituyendo a Firmino-, siempre con el permiso de Real Madrid y FC Barcelona. Sin embargo, el conjunto red fue mucho más contundente en ambas áreas, con la nueva pareja Joe Gómez – Van Dijk incontestables tanto en la defensa del área a partir del juego aéreo como fuera de la misma defendiendo al espacio. Así, y con las constantes coberturas de sus tres incombustibles centrocampistas, los Cavani, Neymar y Mbappé estuvieron más gris de lo que acostumbran, casi siempre superados por el planteamiento defensivo de Klopp. Aunque, para ser justos, también hay que decir que su centro del campo no ayudaba. Con Marquinhos ejerciendo de pivote, prácticamente como un tercer central en salida de balón y sin participación en el desarrollo de la jugada, la excesiva distancia entre Di María y Rabiot, que se situaban muy escalonados, con el argentino excesivamente abierto, dificultaron mucho la circulación de pelota y su llegada limpia al tridente ofensivo, lo que facilitó sobre manera la labor de los defensores red.

La escasa coordinación en el centro del campo parisino dificultó mucho el trabajo de su tridente ofensivo.

En ataque, sin embargo, del Liverpool no podemos decir que haya sido lo mismo de siempre, pero sí igual de peligroso. Este año estamos siendo testigos de un desarrollo en el juego de los de Klopp. Si ayer escribíamos sobre la necesidad del Valencia de Marcelino de evolucionar en ciertas facetas de su juego para seguir rayando al gran nivel del año pasado, eso mismo es lo que está haciendo el técnico alemán, añadiendo registros y haciendo aún más atractivo y difícil de parar el juego red. Ahora el Liverpool añade a su fútbol la posibilidad de atacar de forma efectiva desde lo posicional. Ya no es solo un equipo de contragolpes vertiginosos y verticalidad, contexto que ayer apenas pudo explotar, aunque, cuando tuvo la oportunidad, siguió siendo esta su primera opción para dañar, sino que también desde la combinación pausada y la posesión de balón es capaz de hacer sudar a su rival en defensa. Con los constantes movimientos y apoyos, y la mejorada capacidad de Henderson para distribuir, el Liverpool se asentaba con facilidad en campo contrario y percutía constantemente sobre la portería defendida por Areola ante una defensa parisina que no fue todo lo sólida que debiera.

Un nuevo registro que hace aún más rica la paleta de recursos del Liverpool para atacar a su adversario. Aun con ello, los de Klopp solo fueron capaces de vencer por la mínima en el descuento, encajando dos goles a pesar de haber sido dominador y protagonista durante todo el encuentro. Algo que seguramente no gustará al técnico teutón, pero que sí dará esperanzas a su compatriota, un Thomas Tuchel que, sabedor de todo el trabajo que tiene por delante, especialmente en la medular, sabe de la calidad y potencial individual de sus recursos, ahora solo falta que como bloque y sistema sean capaces de funcionar.

DEJA UNA RESPUESTA

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *