Balón en Profundidad

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La técnica marca la diferencia

La técnica, como es lógico, es lo primero que se enseña a los niños que deciden llevar un balón en los pies con la esperanza de ser futbolistas algún día. Sin embargo, algunos lo desarrollan con más facilidad y se les ve un talento en este aspecto con cierta precocidad. Siempre tratamos de diferenciar a algunos futbolistas que ya nacen con ese ‘talento’ desde la cuna, como si estuvieran predestinados ya a maravillar en el mundo del balompié, de aquellos que llegan a esas cotas profesionales a base de trabajo y esfuerzo, como si fueran cosas inconexas y que la una te evita la otra. Un análisis seguramente muy plano y alejado de la realidad.

La técnica no engloba solo a un regate maravilloso o un control memorable digno de postal -que también- sino que un control más rutinario, un pase sencillo, el dominio de ambas piernas o una definición hecha con la superficie del pie correcta también forma parte de la técnica de un jugador. Y en esta faceta hay un nombre que está destacando sobre el resto en este inicio de La Liga: Ibai Gómez. No tenemos miedo al error si decimos que Ibai es el jugador más técnico del once titular del Alavés del Pitu Abelardo, y es que la naturalidad con la que juega con ambas piernas, indistintamente para hacer bueno un control, un pase o una definición, hacen de él ese jugador de ataque exquisito, un extremo de los que el asturiano quiere siempre en su equipo para potenciar su juego por bandas.

Ibai ya demostró la pasada temporada su perfecta adaptación al esquema y estilo del técnico gijonés, cuajando, a pesar del nefasto arranque babazorro, su mejor temporada en generación de goles en La Liga en su carrera junto a aquella 12/13 en la que igualó estas cifras con la zamarra del Athletic, sin demasiado protagonismo pero con un alto número de asistencias. Y es que ese es el perfil del bilbaíno, un jugador muy técnico, de banda derecha a pierna natural pero con la capacidad de surtir balones con precisión con zurda y diestra, haciendo de él un asistente de lujo desde la línea de cal, y con la dificultad que esto supone a la hora de defenderle, pues tiene la capacidad para desbordar buscando la línea de fondo o bien romper hacia dentro para buscar el área con la portería rival como objetivo final. La temporada pasada con Pedraza y esta con Jony va repartiendo esa responsabilidad asistente, aprovechando a su vez estas compañías por el otro costado para sacar a relucir otras de sus cualidades: su gran golpeo desde lejos y su definición.

7 goles y 6 asistencias sumo el vizcaíno la temporada pasada a pesar del mal arranque del Alavés.

Yendo cada vez a más, y con los números tan equilibrados de la temporada pasada, Ibai está empezando a explotar su faceta goleadora gracias a la presencia de grandes asistentes desde el otro costado. Así quedó patente en Vallecas, donde Ibai fue autor de dos goles, el primero de una bellísima factura y con su pierna digamos «menos buena», fruto de dos asistencias de Jony y Rubén Sobrino. Algo que contrasta con que el bilbaíno aún no ha dado un pase de gol esta temporada, pero que con la importancia y protagonismo ofensivo que tienen las bandas en el juego del Alavés, terminará por llegar más pronto que tarde, pues calidad en las botas del vasco hay a raudales.

La técnica al servicio del gol para un Alavés que ha comenzado la temporada como un rayo -nunca mejor dicho- siendo derrotado únicamente por el FC Barcelona en la primera jornada y ganando todos sus encuentros excepto su duelo ante el Betis en la segunda cita, que terminó con empate. Ocupando la tercera plaza de la clasificación, mientras Jony encabeza la de asistentes con cuatro pases de gol e Ibai asoma la cabeza entre los goleadores con sus tres tantos de los ocho que lleva el Alavés. Motivos para la ilusión total en Álava de la mano de la calidad que atesoran las botas de un Ibai Gómez que cada temporada crece más y más de la mano del Pitu Abelardo.

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