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Melendo desde la necesidad

Conseguir un asiento fijo en la élite del fútbol es algo al alcance de muy pocos. Hacerlo siendo canterano del club, pasando por sus categorías inferiores y ganándote la confianza de tu técnico en el primer equipo, sentado en un vestuario donde seguramente esté ese jugador al que idolatres, esos futbolistas a los que hace nada veías por televisión y celebrabas sus victorias, debe ser algo realmente especial. Para ello, y simplificándolo en exceso, tu talento debe ser suficiente para poder llamar la atención el día que tienes la oportunidad de vestirte de corto en el estadio  de tus sueños y rodeado de muchos de tus ídolos. Hay que echarle valor, hay que tener suerte y estar en el momento exacto, pero todo eso vale poco si detrás no hay un talento que te ponga en alza, una calidad que haga que se queden contigo, con tu nombre, y que tu oportunidad se convierta en tu regularidad, en tu día a día. Este, desde lejos y sin merecer ni mucho menos todo su trabajo, es el caso de otro nombre que poco a poco va cogiendo fuerza en nuestro fútbol: Óscar Melendo.

No es su temporada debut, ni tampoco supone por los minutos disputados hasta la fecha una de las irrupciones de la temporada en La Liga, pero Melendo reúne ciertas características que le pueden venir muy bien a un Espanyol de Rubi que por ahora está funcionando con verdadera entereza. Y es que parece que el de Vilassar de Mar no se arruga a la hora de apostar por el joven talento que llega desde la cantera perica, pues con los galones que ha otorgado a un Marc Roca que casi parecía abocarse al ostracismo tras la temporada pasada, ahora le llega el turno, más progresivo, a un Melendo que venía con el cartel de ser una de las mayores promesas del filial espanyolista.

Toda una carrera por las categorías inferiores del club de su vida hasta llegar al primer equipo del Espanyol.

Óscar Melendo es un caso similar al del ya citado Marc Roca. Ambos de 21 años -aunque Marc va camino de los 22-, canteranos desde las inferiores del Espanyol, zurdos y con gusto por el balón desde la zona central del terreno de juego. Aunque por fisionomía y características no podían variar más. Mientras Roca es un jugador más posicional, un pivote al uso que dota de inteligencia la salida de balón de su equipo y es un privilegiado organizador y punto equilibrio sobre el césped, Melendo es un jugador más menudo, con categoría en la conducción y control del balón dispuesto siempre para agitar el ritmo de juego y la defensa rival ya sea desde la mediapunta o en la posición de interior. Polivalencia posicional importante para un Rubi que varía su dibujo en función del rival, pudiendo sacar tajada de los principales matices que Óscar le puede aportar a su equipo sobre diferentes esquemas.

Y es que Rubi, ya sea a partir de un 4-4-2 o de un 4-3-3, está encontrando ciertos déficits en su juego -dentro del excepcional arranque que están firmando-. Déficits que Melendo en buena medida puede ayudar a paliar. Si Marc Roca ayuda a crear esas primeras fases en la construcción de juego, suponiendo los cimientos en el modelo perico, al Espanyol le está faltando una pieza de enlace, una fachada que una esos cimientos con el tejado, ese centrocampista que conecte con los Borja Iglesias, Leo Baptistao o Sergio García de turno, que les permita recibir en ventaja y en más de una ocasión mirando hacia la portería, factor que con cualquiera de los dos esquemas está faltando. Los delanteros espanyolistas están en ocasiones demasiado aislados, siendo ellos mismos los activadores de la jugada con su juego de espaldas o sus desmarques hacia fuera, lo que limita en ciertos contextos que luego puedan ofrecer alternativas a la hora de finalizar la jugada. Es ahí donde entra Melendo.

Con su conducción y precisión en el pase, Melendo puede ser el nexo clave entre la generación de la jugada y la finalización de la misma.

Ya sea con sus conducciones desde la zona del interior como con su capacidad de agitar y dinamizar el juego de los suyos unos metros por delante, partiendo desde la mediapunta o la zona de tres cuartos, Melendo puede ser ese germen de juego, ese nexo entre el inicio de la jugada y la finalización de la misma, algo que Sergi Darder o Granero no pueden ofrecer de igual forma en pos de un control o un juego posicional que no está consiguiendo la fluidez necesaria para incomodar en muchos tramos de encuentro. Óscar cumple así el sueño de un canterano más que poco a poco comienza a asomar su cabeza en un primer equipo donde su rol y sus cualidades parecer encajar con las necesidades del mismo. Si Rubi encuentra en él esa pieza que le falta a su engranaje, tendremos una noticia tan positiva para La Liga y el Espanyol como para el propio Melendo.

 

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