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Por favor, balones a la izquierda

En ocasiones, cambiar el rumbo de las cosas cuando todo avanza en un buen camino es alterar innecesariamente el destino. O al menos es ponerlo en duda, y Sergio González, entrenador del Valladolid, no quiere ni pensarlo.

Tras el buen partido disputado en Vigo la anterior jornada, los pucelanos llegaban con la moral alta al encuentro en casa frente al Levante. El juego de toque y la paciencia hicieron que el Valladolid consiguiese remontar un partido que se le había puesto muy en contra. Sin embargo, un común denominador está teniendo lugar en el conjunto vallisoletano. A decir verdad varios. El primero de ellos es la defensa. El sobresaliente trabajo realizado por los pupilos del entrenador catalán les convierte en uno de los equipos de la Liga Santander que menos goles encaja (5 hasta el momento).

Desde Masip hasta Calero, pasando por Javi Moyano, Kiko Olivas o Nacho, realizan un trabajo imprescindible de lucha, colaboración e intensidad. De hecho, durante los primeros partidos no eran los goles encajados su principal problema, sino la chispa en ataque.

La defensa vallisoletana es de las menos goleadas de La Liga. Aporta solidez y contundencia, tanto por alto como por bajo.

Una situación que ha encontrado una rápida solución y que en los dos últimos partidos le ha aportado cinco goles a favor traducidos en cuatro puntos de seis posibles. La victoria ante el Levante se entiende observando la importancia de la banda izquierda en las transiciones ofensivas y especialmente en dos nombres: el de Nacho y el de Toni Villa.

En la primera parte del partido frente a los levantinistas, la influencia del juego por esa banda se entiende en un 43,3%, dato que nos muestra el lado por el que el Valladolid intentó obtener más beneficios, por un 29,6% de la banda derecha.

Nacho, ex lateral del Rayo Vallecano, aporta contundencia, experiencia, recorrido, trabajo y centros, muchos centros. Esta es una de las características principales de los ataques vallisoletanos y causa principal de la victoria de ayer o del empate en Vigo. Después de las dos asistencias desde el costado izquierdo del lateral en Balaídos frente al Celta, en esta jornada sus incursiones siguieron causando temor en la defensa granota. Su calidad no se entiende por la intención de aguantar el balón con muchos toques ni con posesiones largas, él es un jugador inteligente, consciente de las limitaciones de su juego e impulsor de sus beneficios individuales en favor del bien colectivo.

De ahí que ante el mínimo espacio en ataque no se lo piense dos veces a la hora de correr hacia el espacio. Su rapidez, agilidad y fuerza, unido a una gran resistencia física le permite hacer continuos esfuerzos tanto en ataque como en las transiciones defensivas, llegando siempre al corte con decisión. Sin duda, uno de sus principales puntos a favor son sus buenos centros. Por lo general, su pie izquierdo siempre consigue conectar de manera excelente con el esférico y casi siempre que lo hace es en la carrera, no cuando el balón está detenido.

Los centros de Nacho aportan siempre peligro, siendo una fuerte apuesta de ataque.

Si en ataque aporta verticalidad y pases al área, en defensa ofrece agresividad y alma. Es de esa clase de jugadores que sabes que no dejará nada sin poner en el campo, de los que siempre agradece tener un técnico. Su trabajo es totalmente compatible con el de su compañero en la banda frente al Levante; Toni Villa. El joven futbolista de 23 años revolucionó el partido y la defensa levantinista desde la banda izquierda y desde la mediapunta. Pero sobre todo en el sector izquierdo.

Con interesantes diagonales interiores con y sin balón, Toni provocaba un movimiento de arrastre que potenciaba las subidas de Nacho, originándole espacio para poder colocar sus centros. Aunque, por otro lado, el joven atacante del Valladolid cuenta con descaro, calidad en la conducción y determinación para crear peligro por sí mismo. Con el esférico en su poder es difícil adivinar cuál es la opción que va a escoger. Tanto por el exterior como por el interior, su regate es demasiado indescifrable, encontrando en el lateral madrileño el perfecto equilibrio a sus intentos de avance.

Su habilidad y frescura le hacen ser un futbolista difícil de parar, hasta el punto de provocar la expulsión por doble tarjeta amarilla de Vukcevic. Por si fuese poco, también los movimientos de aguante y desdoble son muy comunes en su conexión. Mientras uno contemporiza y espera, el otro entiende el juego y en un rápido análisis de la situación comprende que su rápida y potente subida originará peligro en el espacio vacío.

Toni Villa aporta la calidad, la frescura y la creatividad.

Tanto fue su buen entendimiento que el equipo no dudó en que ambos capitalizaran su juego de ataque. El primer gol de los locales llegó tras un preciso centro de Villa desde el costado izquierdo, con una rosca interior que dejó en bandeja la oportunidad.

Y el golazo de la noche llegaría de la mano, o del pie mejor dicho, de Nacho, enganchando una perfecta volea desde fuera del área para remontar el partido y hacer inútil la estirada de Oier.

Para hacerse una idea de la situación de los dos futbolistas en el campo basta con apreciar la posición media que ocuparon durante gran parte del encuentro y su mapa de calor.

Mapa de calor vllMapa de actuación posición media vll

Podemos apreciar cómo la posición de Nacho (número 22) está más cerca de la posición de extremo que de propio lateral y que muy cerca suyo se encuentra Toni Villa (número 19), más pegado a la zona interior para ayudar en la salida del balón aportando desborde y a la vez fluidez.

El mapa de calor es otro de los aspectos a destacar. Este refleja las zonas de mayor incidencia de ambos durante el encuentro, viendo cómo claramente monopolizaron el lado izquierdo.

Tres puntos frente al Levante que refuerzan al conjunto entrenado por Sergio González y que les hace creer en sus posibilidades. A través del buen juego y la paciencia se pueden conseguir los resultados y sobre todo la comprensión ante una nueva categoría. Parece que el técnico catalán ha encontrado una llave para crear peligro que ya le ha funcionado ante dos equipos de juego muy diferente como son el Celta y el Levante, consiguiendo anular a ambos en muchas fases del encuentro. Además, es de destacar la fuerza colectiva que están obteniendo los pucelanos, puesto que en los dos últimos duelos han conseguido remontar, algo que a nivel psicológico siempre funciona.

Sin embargo, el juego ofensivo ha encontrado el acierto que provoca el buen equilibrio con su robusta defensa y desde el carril izquierdo ha encontrado una oportunidad para hacerle mucho daño a sus rivales. Nacho y Toni, Toni y Nacho. Sociedad (i)limitada.

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