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Cómo frenar al City de Guardiola

En el debut del Hoffenheim en casa en Champions League, el jovencísimo entrenador del conjunto germano Julian Nagelsmann -tan solo 31 años- planteó un encuentro interesante desde la disposición táctica para tratar de limitar las opciones ofensivas del Manchester City de Pep Guardiola. Con una defensa plagada de bajas, Nagelsmann utilizó dos sistemas diferentes y moldeables según la fase del partido en la que se encontrase su equipo. En fase ofensiva los alemanes cerraban con tres centrales atrás, con el neerlandés Hoogma como líbero siendo una figura importante en el encuentro -desgranaremos después por qué- y dos carrileros largos aunque asimétricos en altura.

La disposición ofensiva era de 3-4-3 con Demirbay descolgado por el costado diestro, con mucha libertad aunque siempre por detrás de la línea de tres atacantes formada por Joelinton, Belfodil y Szalai primero y Kramaric después, mientras en el costado zurdo era Kaderabek quien ejercía de carrilero sin demasiada profundidad. Sin embargo, por lo que destacó el partido y el planteamiento de Nagelsmann fue en fase defensiva. En repliegue los alemanes cerraban con un 4-3-3 muy definido, donde Kaderabek y Brenet cerraban como laterales mientras que era Hoogma el que se situaba como pivote por delante de los dos centrales. El holandés condicionaba mucho su posición y sus movimientos en base a la cantidad de jugadores del City que copasen las posiciones interiores desde segunda línea, con especial vigilancia sobre David Silva e Ilkai Gündogan, llegando a sumarse como tercer central cuando convenía cambiando de nuevo el dibujo por unos segundos.

Lo cierto es que con este dibujo y este plan, el Hoffenheim consiguió limitar el impacto del futbolista canario y los constantes movimientos del Kun Agüero, aunque no es menos cierto que la poca contundencia defensiva de sus jóvenes centrales parecía una garantía de poca confianza como para creer que la línea defensiva germana pudiese aguantar todo el partido las ofensivas cityzens. Aunque el principal punto flaco de la defensa del Hoffenheim esta temporada estaban siendo sus laterales, algo que quedó patente en las acciones de mayor peligro por parte del City, pues cuando Sterling y principalmente Sané conseguían atacar con profundidad y ganar la espalda de los costados o encontrar el hueco entre central y lateral fue cuando más dañinos fueron cerca del área local.

Tardó Guardiola en reaccionar al planteamiento de Nagelsmann. Pasada ya la hora de partido el técnico de Santpedor decidió dar entrada a Stones por Otamendi y cerrar con línea de tres para colocar al francés como pivote y dar más libertad a Fernandinho para que acompañase a Gündogan y Silva por dentro y así dificultar las marcas de la zaga del Hoffenheim. Además de poder abrir más a sus extremos -Sané y Sterling/Mahrez- con el objetivo de estirar las líneas germanas y así obtener los huecos suficientes por dentro para la mayor acumulación de hombres skyblue.

Con este planteamiento Nagelsmann consiguió frenar las ofensivas de Guardiola y limitó el impacto del juego interior desde segunda línea de los cityzens. Un sesudo trabajo por parte del joven entrenador alemán que viene a confirmar la excelente riqueza táctica de una de las mayores promesas de los banquillos. Fue al final esa poca contundencia defensiva a la que hacíamos referencia la que terminó por desequilibrar el encuentro en una desafortunada acción de Posch dentro del área en la recta final del encuentro y que aprovechó el que Nagelsmann sabía que era el más listo de la clase: David Silva. Un pequeño detalle de calidad lo impidió, pero Nagelsmann dio una lección magistral de cómo conseguir frenar al Manchester City de Pep Guardiola.

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