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Zubieta sale al rescate

La Real Sociedad se lleva el derbi vasco de San Mamés contra todo pronóstico tras un partido brillante de la factoría gipuzcoana. La segunda unidad de Asier Garitano dio la cara en Bilbao, superando a un Athletic que fue de más a menos claramente, ofuscándose en las jugadas de ataque, pese a tener a un inspirado Muniain, y fallando cada vez más atrás. El proyecto del Toto se tambalea en Bilbao, que se acerca a la zona de descenso.

Los protagonistas de la noche, sin embargo, fueron los canteranos realistas. Ante la marea de bajas por lesión y sanción que tenía la Real, Garitano no tuvo más remedio que tirar de la «segunda unidad», o dicho de otra manera, de los de casa. Hasta nueve canteranos (Zaldua, Aritz, Kevin, Zubeldia, Illarra, Pardo, Sangalli, Bautista y Oyarzabal) salieron de titulares acompañando a Moyá y Navas que fueron los únicos no criados futbolísticamente en Zubieta. Después entró Zurutuza, y se quedaron en el banquillo los potrillos Guevara y Roberto López. En total 12 hombres de la casa en la convocatoria de los que 10 fueron útiles en la victoria de San Mamés, y de los que destacaron por encima del resto varios nombres, entre ellos el de Zubeldia.

Las exhibiciones de Zubeldia empiezan a no ser noticia, pero esta vez estuvo unida a un Illarra más participativo y contundente en el eje.

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Igor Zubeldia o el centrocampista silencioso. Sus actuaciones estaban siendo bestiales y en San Mamés se coronó. Un ejercicio brillante de robos de balón, posicionamiento táctico en ataque y defensa, iniciación de juego, y hasta alguna aventurada conducción por banda como en la que asiste a Sangalli para el 1-2. Es todo un portento en el pivote del esquema de Garitano, beneficiado por el estilo de juego del técnico de Bergara. Se hizo con el centro del campo de San Mamés, ejecutando una presión certera, ganando 1 vs 1 y duelos aéreos. 

Además, y a raíz de lo que se viene diciendo de la incompatibilidad del de Azkoitia e Illarramendi, demostró que puede jugar con el de Mutriku, siempre que este se adapte a él. Illarra no está bien con balón, pero sin él, robó una cantidad insana de balones junto a Zubeldia, desesperando a los creadores de fútbol rojiblancos. Una declaración de intenciones del capitán realista, que está para jugar, sea con quien sea y como sea.

Sangalli es una realidad. Su trabajo le viene como anillo al dedo a Garitano y se nota.

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El «descubrimiento» de la temporada no es otro que Luca Sangalli en el entorno realista. Quienes ya le tenían fichado de antes, conocían su talento y sus condiciones, pero hasta a estos les ha sorprendido. De aquel jovencito que disputaba la UEFA Youth League y sumaba minutos en el Sanse de Alguacil a este jugador hecho y derecho hay un trecho. Con el cambio de entrenador y estilo, el de Intxaurrondo tenía más oportunidades de encontrar su sitio en el primer equipo, y Garitano enseguida se dio cuenta de que ahí tenía un jugador distinto, y no tardó en darle minutos y galones en pretemporada, así como tampoco después en liga.

El de San Mamés fue, seguro, el mejor partido de su carrera. Provocó varias tarjetas amarillas con sus internadas por dentro y por fuera que desquiciaron a los rivales. También provocó el penalti de Iñigo Martínez, por tener fe y pelear ese balón imposible con todo lo que tenía. Y cómo no, marcó el 1-2, su primer gol como profesional, en una brillante jugada tras robo de la Real que él finalizó después de un desmarque muy inteligente alejándose de la jugada para entrar por sorpresa. Una oportunidad de lucirse que le brindó Garitano y que aprovechó sin ningún tipo de dudas.

El trabajo, trabajo y más trabajo de Oyarzabal y Bautista dan un plus increíble a una Real tan pobre de fútbol por momentos.

Cuando hay poco fútbol, cuando el equipo está mal, cuando lo que vale es el resultado, cuando tienes que darlo todo para sacar algo mínimo, entonces es cuando deben jugar Bautista y Oyarzabal. Dos chicos que tienen muy claro que están ahí por su ímpetu, por su trabajo incansable, por su pasión por la Real. Y eso les impulsa aún más en los partidos como el del viernes. Oyarzabal venía de partidos malos y Bautista está en una temporada en la que tiene tres delanteros de nivel por delante. Y con todo ello ambos triunfaron en San Mamés.

El extremo eibartarra fue el que trabajó sin descanso y el que prendió fuego a San Mamés con sus dos goles y posteriores celebraciones señalándose el escudo. Su tranquilidad para materializar las dos penas máximas fue digna de Xabi Prieto, y su sangre fría para acordarse de los aficionados en cada uno de los goles, también. Recibió una ensordecedora pitada, pero dejó huella. Es el heredero del 10 por algo.

Por su parte, Bautista demostró ser ese delantero antiguo que todo equipo debería tener como recurso. Ese punta que se pelea con Yeray, con Iñigo, con De Marcos, con Yuri, con Beñat, con todos, y que termina sacando un penalti de Unai Simón gracias a su fe y a su trabajo persiguiendo ese balón atrás del central rojiblanco que se quedó corto. Pelea, pelea y más pelea para demostrar que está ahí para cuando se le necesite.

También cabe mencionar los nombres de Kevin y Gorosabel en los laterales y de Aritz en el centro de la zaga. Tres canteranos que realizaron un muy buen partido en un estadio difícil de defender. Sobre todo Kevin y Gorosabel tuvieron más mérito por no estar jugando con continuidad hasta ahora. Sufrieron a Muniain, pero superaron al resto. En ataque y en defensa. Chapeau por todos ellos.

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