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Algo más que un punto

Valencia CF y FC Barcelona llegaban al duelo inmersos en dinámicas negativas en la competición doméstica. El duelo, uno de los clásicos de La Liga, cogió aún a ambos equipos reconociéndose, y si bien el partido les sirvió como espejo para medir y ver sus fuerzas, el desarrollo del mismo ayudó a ambos técnicos a la hora de seguir creando un plan. En el caso de Marcelino, el mismo que vimos el pasado curso. Es Valverde quien encontró en Valencia la siguiente piedra del camino que en Wembley empezó a construir, si bien el resultado no dejó satisfecho a ninguno de los dos.

Repitió Ernesto Valverde «su once» de Wembley con Thomas Vermaelen por Clément Lenglet en la zaga. En semana de tres partidos, con dos salidas complejas, el técnico extremeño priorizó seguir buscando una fórmula que potencie y haga mejor a su equipo que las rotaciones, tan demandadas por una parte del aficionado culé. El inicio pilló adormilados a los blaugrana, que vieron cómo el Valencia imponía su ritmo, basado en activar a Guedes y que desde el portugués fueran naciendo las ventajas. Con un Batshuayi atinadísimo en el juego de espaldas, el Valencia castigó cada mala transición defensiva culé. Obligando a Gerard Piqué y a Thomas Vermaelen a correr hacia atrás en desventaja vimos los mejores minutos ligueros del Valencia.

Fue desde Arthur y Busquets cuando el FC Barcelona logró lo que Valverde pretende con este nuevo esquema. Con ambos jugadores amasando la pelota, el flujo era más fluido y Leo Messi no tenía que bajar tanto para recibir. Así pues, el Barça fue asentándose en campo rival paulatinamente y fruto de una posesión de calidad gozó de los mejores tramos en lo que a recuperación tras pérdida se refiere. Sin llegar a lo que se vio el pasado curso en el feudo valencianista, los de Valverde presionaron y mordieron mucho y muy bien. Arthur les permite lo que Dembélé les quita. Pero si bien el brasileño te da mucho, el conjunto catalán dejó a deber mayor profundidad y agilidad en tres cuartos. El ejercicio defensivo de los de García Toral fue más que notable -a pesar de Messi- con ayudas constantes y tapando siempre la línea de pase de Jordi Alba-Leo, que nunca se dio.

Arthur Melo dio 135 pases correctos, el jugador que más ha dado en lo que va de Liga.

Con la tempranera lesión de Gonçalo Guedes el conjunto ché perdió su mayor baza al espacio, y su recambio, Cheryshev, nunca fue un aval lo suficientemente poderoso como para amedrentar a un Barça que vivió mucho tiempo en campo ajeno. Ahí se notó lo que va a ser lo habitual. El 4-3-3 desaparece rápido, porque Leo Messi nunca pisó la banda, nunca buscó refugio ahí, dejando huérfano el sector de Rakitic y Semedo. A destacar el buen partido del lateral brasileño, que si bien no asumió los riesgos que pedía el posicionamiento ofensivo culé, cerró su banda con autoridad haciendo uso de una velocidad y potencia descomunales.

La entrada de Rodrigo Moreno, con el Barça ya asfixiado, reabrió una posibilidad que desde el minuto 15 dejó de existir para el Valencia. Su movilidad y lectura permitieron a los de Marcelino agilizar un partido que parecía encallado. A pesar del reparto de puntos, ambos equipos se (re)encontraron con una idea de juego reconocible, pudiendo agarrarse a tierra firme tras días de naufragio. Si Valencia y Barça quieren prolongar el plan visto en Mestalla no les queda otra que confiar en Rodrigo Moreno y Leo Messi, esto nunca va a cambiar.

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