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Los caminos de Sergio González en Pucela

El Real Valladolid de Sergio González continúa dando pasos consistentes para conformar un equipo compacto, con ideas claras y unos mecanismos para llevarlas a cabo cada vez más ajustados. El domingo logró su tercera victoria consecutiva ante otro recién ascendido, la SD Huesca, transmitiendo una planificación desde la pizarra excelente que le permite exprimir al máximo la calidad de su plantel y haciéndonos sentir que el nivel neto de este equipo es superior al de su rival en estos momentos. Pudimos apreciar con claridad los diferentes caminos que ha trazado su entrenador para facilitar la labor a sus jugadores y ponerles el contexto a favor.

En el duelo de recién llegados, pudimos ver al Valladolid disfrutar más del choque.

Los dos delanteros que coronan el 4-4-2 son parte muy activa del sistema. Más allá de la obvia misión de garantizar remate dentro del área, son los encargados de permitir al equipo situarse en campo contrario a través de unos movimientos coordinados y en definitiva útiles para los centrocampistas y defensores que les ven de cara a la hora de dirigir una posesión. Enes Ünal gestionando el ancho y Duje Cop alternando alturas, trazan diferentes líneas de pase que Rubén Alcaraz y Míchel por dentro y Toni Villa y Leo Suárez por fuera están sabiendo encontrar dando una amplitud, profundidad y continuidad a los ataques que el conjunto de Leo Franco tuvo dificultad para comprender y neutralizar.

Mientras, para dar otro toque de luz y complejidad a un ataque que ciertamente está bien sujetado por el sostén táctico que organizan Sergio González y sus dos mediocentros, la banda izquierda se viene erigiendo como el látigo más punzante del equipo. Nacho Martínez mantiene su vuelo profundo y puntual desde el lateral adornado por una muy acertada toma de decisiones y, por delante, Villa. El extremo y el lateral se reparten los espacios con armonía, siendo Toni el que cae hacia el interior trazando diagonales que mezclan muy bien con la gestión de pases de líneas posteriores y las recepciones de los puntas.

La SD Huesca consiguió emparejar el encuentro tras reforzar su línea ofensiva.

En la segunda parte del citado encuentro, el paisaje fue variando conforme pasaban los minutos en virtud a una SD Huesca que inclinó el campo hacia la portería de Jordi Masip ante la cercanía en el marcador. Y los cambios de los dos entrenadores facilitaron el proceso. Leo Franco agitó al ataque con el efervescente Juan Cucho Hernández, que encaró al lateral Javi Moyano desde la izquierda con insistencia y con Samuele Longo para plantar otro foco de remate en el área con el que dividir atenciones. Por su parte, el técnico local retiró a Ünal y a Villa, dos piezas clave a la hora de dar salida al equipo por su capacidad de recibir y transitar. Sin ellas, el Valladolid tuvo dificultades para ocupar con eficiencia el campo contrario y comenzó a defender en el propio, aunque manteniendo la seguridad y tranquilidad del que se sabe aprendida la lección porque la ha entendido y trabajado con un profesor de primera.

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