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Se invirtieron los papeles y Pep fue el «blocker»

El partido más esperado de la temporada, al menos en Inglaterra, decepcionó en parte por la escasa vistosidad del mismo, sobre todo comparándolo con los anteriores enfrentamientos. Y precisamente esos duelos previos influyeron, y mucho, en este partido. Pep Guardiola, aprendiendo la lección, no permitió que el Liverpool actuase como un equipo de Klopp, y para eso tuvo que renunciar a cierto ritmo que hizo que el partido quedase en 0-0 hasta el final, pese a que los de fuera tuvieran ocasiones para llevarse el premio, penalti de Mahrez incluido.

El Manchester City se plantaba en Anfield el domingo con el «miedo» de caer estrepitosamente, ya fuera por resultado o por sensaciones, como las últimas veces. Guardiola y Klopp se conocen bien, y el de Santpedor sabía que el alemán le está ganando el head to head por ahora, con 7 victorias de 13 encuentros entre ambos. Y empatados a puntos en liga, que también, quieras o no, influye. A sabiendas de todo eso, y de los problemas que le generan los equipos de Klopp, el técnico catalán preparó un plan, un bloqueo, que funcionó. El éxito fue relativo claro, debido a que los Cityzen no consiguieron ganar el partido, pero sí obtuvieron un empate que beneficia más a los visitantes que a los locales.

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Pep planteó un bloqueo al bloqueo habitual del Liverpool. Y minus por minus siempre es plus, ¿no?

Los anteriores Liverpool vs Manchester City se caracterizaban por varios aspectos. Uno, la superioridad de los reds reflejada en los marcadores y en las sensaciones del partido. Dos, el momento de forma de los tres de arriba del Liverpool. Tres, la presión altísima que ejercían los de Klopp a la salida de balón del City. Y cuatro, los errores de los Cityzen en la salida de balón, provocados por esa presión, y que originaban los goles del Liverpool, que al final, marcaban la diferencia.

Sin embargo, Guardiola no es ningún primerizo. Disponía de toda la información necesaria sobre los problemas que le crea Klopp habitualmente. Y esta vez decidió cambiar de plan, para evitar otra sangría. La primera decisión del catalán fue alinear a los dos centrales con mejor salida de balón del equipo: Stones y Laporte. El francés realizó un partido espectacular y se vuelve a confirmar como el mejor defensor del equipo esta temporada. Pep también decidió poner a los hombres con mejor toque en segunda y tercera línea. Bernardo Silva de interior con Silva, y Mahrez y Sterling en las bandas, prescindiendo de Sané, para luego meterlo en la segunda parte y dinamitar el encuentro.

Y es que Pep Guardiola quiso minimizar los errores en el pase en fase de iniciación o en sitios y momentos peligrosos. Y lo consiguió. Pero por si acaso, el técnico catalán ejecutó un plan de seguridad frente a los contraataques del Liverpool en pérdidas del City. Se puede decir sin miedo que Pep renunció a parte de su estilo habitual para fulminar las virtudes del Liverpool, y esa renuncia llevaba el partido hacia el 0-0. Cerró muy bien el equipo visitante, con mucha gente cerca, y el conjunto local no pudo soltarse tras recuperar balón. Al principio se veían intentos de los tres de arriba por correr sin mirar balón y esperar un pase al espacio, pero el centro del campo y la defensa Cityzen cerró muy bien. Hasta Mendy, que no realizó un buen partido, y Walker, que suele ser el que no cierra y deja espacio, ayudaron en la recuperación de balón y el Liverpool de Klopp se vio bloqueado.

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El Liverpool, además, volvió a no ser el equipo que atemoriza a todas las defensas de Inglaterra, al igual que en el partido ante el Napoli, y eso contribuyó al empate, y casi al 0-1.

El plan de Guardiola estaba funcionando, pero una de las razones de peso para que el City no encajara gol -ni recibiera ocasiones claras- fue el bajo rendimiento ofensivo del Liverpool. Cosa que se vio también en Champions ante el Napoli y, en parte, en Premier ante el Southampton. A los jugadores red se les ve cansados, sin chispa en estos últimos encuentros. Puede ser que la carga de partidos les esté afectando, pero si no le dan la vuelta a la situación, tendrán difícil seguir peleando por todo, puesto que la base del éxito del equipo de Klopp es la chispa e intensidad constante. Aun así, el bueno de Riyad Mahrez ayudó al equipo de Anfield a seguir en el coliderato de la Premier, fallando el penalti decisivo que podía haber dado tres puntos de oro al City. Siguen buscando el balón.

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