Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Equipos

De Machín a Eusebio

El principio de la andadura de Eusebio en Girona se ha desarrollado desde una ambigüedad táctica poco productiva. El vallisoletano llegó a Montilivi con la misión de transmitir unos conceptos determinados a un grupo de futbolistas que no les eran conocidos. Esta dualidad ideológica ha desembocado en un ambiente de incertidumbre por el hecho de combinar un sistema al que el plantel no está hermanado con otro que el nuevo entrenador no defiende. Después de probar el sistema de cuatro centrales con diferentes intenciones, el de La Seca ha utilizado el dibujo de Machín cuando su rival ha sido más capaz que él con balón (Villarreal, Celta, Barça, Betis) o se ha expresado con un idea singular contra su inestabilidad con el esférico (Eibar), para fortalecer la personalidad del grupo en pos de optar por sus mecanismos, poco interiorizados hasta el momento. Todo este cóctel táctico se ha mantenido con cierto equilibrio gracias a la aportación goleadora de Christian Stuani pero el uruguayo no va a estar siempre. A la espera que los automatismos preferidos de Eusebio vayan cogiendo recorrido hasta que devengan discurso, el planteamiento del vallisoletano según las especificidades de los diferentes contextos que se vaya enfrentado va a regirse bajo la misma cuestión: ser o no ser Eusebio.

El vallisoletano se ha decantado por un dibujo u otro según la permisividad del rival para que tuviera el balón

La mayoría de escenarios a los que se ha enfrentado el Girona hasta la fecha ha sido contra equipos que querían definirse a través del balón y esto ha mermado las intenciones del vallisoletano a la hora de desarrollar su propuesta. Aun así, hay dos razones que invitan a ser optimistas de cara a la adecuación del sistema de cuatro centrales para una plantilla pensada para Machín: el calendario, con buena parte de los rivales priorizando los espacios al balón, y el margen de mejora que tiene el equipo al dibujo del de La Seca, mucho más grande que al de Machín por el hecho de que son los jugadores los que tienen que adaptarse al entrenador y no el entrenador al método favorito de sus jugadores. La forma de expresión del soriano ha devenido una alternativa competitiva notable mientras se van introduciendo los principios de Eusebio pero cuando este ha decidido darlos luz, el experimento no ha convencido.

La carencia más llamativa que ha mostrado el Girona con balón es su pobre ritmo de circulación como consecuencia de sus criterios posicionales inmaduros en el juego de posición. La falta de mecanismos es evidente pero no es el único problema. En el partido en El Alcoraz donde el Girona pudo tener más la posesión, el carril por el que el balón transitó menos fue el central, un sector que debe ser protagonista innegociable de la idea. Y esto se debe no solo a un problema de automatismos sino de recursos.

El Girona le está costando mover el balón con rapidez y sentido y esto se debe a su relativa incapacidad y la herencia de Machín a jugar por fuera.

Está por ver si el Girona llega a ser capaz de aunar poder asociativo en el medio del campo porque ni Pere Pons ni Granell obedecen a ello y Borja García lejos de su hábitat (el pico del área) es menos determinante aunque ahora sea la única opción que permitiera crear un triángulo sólido con el balón en los pies, junto a un Aleix García sacrificado y un Douglas Luiz intocable tanto por su perfil como por la falta de alternativas. Al primero, que se le esperaba más con Eusebio, no está acabando de tener la continuidad deseada y cuando ha participado, el vallisoletano lo ha utilizado más sin balón, para corregir los movimientos de Borja García. Al segundo, que ya ha superado con creces los minutos que jugó con Machín, aun le falta recorrido en la posición en escenario competitivo pero ya ha dejado destellos de lo que pueda ser cuando lo consiga.

Se espera que la variable de Mojica equilibre el centralismo del sector derecho y desahogue de responsabilidades ofensivas al izquierdo.

En las bandas, la combinación de Pedro Porro y Mojica deberá dotar de profundidad y calidad exterior al equipo. El retorno del colombiano después de ser baja por lesión es un activo de gran valor que aun no estaba incluido en la ecuación de Eusebio y que va a aportar mucho. Sobre todo, se espera que mejore el protagonismo de la banda izquierda después que Aday hubiese paliado el problema ofensivo que estaba teniendo el equipo con la poca predisposición ofensiva de Muniesa. Esto había centralizado el juego a la banda derecha, donde Portu y Porro habían formado una asociación efectiva, mientras había ahogado a Borja García en el carril contrario, a expensas de los movimientos de sus compañeros para abandonar la cal e interiorizar su zona de influencia. Aquí cabría incluir la posibilidad de Choco Lozano en el once como extremo izquierdo, con Borja García de interior, que aunque no está teniendo continuidad sí que está demostrando cosas interesantes y, con Borja y Mojica de compañeros de banda, las podría enseñar con más regularidad.

¿Algo que añadir?