Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

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El prolongado letargo de quien besó el cielo

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La temporada 2017/2018 en Europa será recordada por muchos acontecimientos históricos como, por ejemplo, la tercera Champions League consecutiva del Real Madrid. Sin embargo, separándonos algo de los focos que otorgan los títulos, podemos poner el foco en otro ganador de la competición continental. El Hamburgo, después de varios años consecutivos coqueteando con su primer descenso oficial, confirmó su caída a los infiernos de la 2. Bundesliga. Uno de los clubes con más historia dentro del fútbol germano confirmaba lo que años antes había ido evitando en una situación que parecía tener un final claro. De esta forma, el viejo continente pasaba a tener un nuevo campeón de Europa en una Segunda División. Ya queda lejos aquel disparo de Magath ante el que Zoff no tuvo nada que hacer hace más 35 años. 

Como anteriormente comentamos, este conjunto del norte de Alemania se encuentra en una posición complicada. Desde el quinto lugar logrado en el año 2009, el Hamburgo fue descendiendo posiciones hasta confirmar su descenso a 2. Bundesliga de forma definitiva en 2018. Hablamos de un equipo histórico del fútbol alemán que nunca había estado en el ‘infierno’ de la Segunda División del fútbol germano. El club hanseático nació de la fusión de tres clubes en junio de 1919, recién finalizada la Primera Guerra Mundial. Y los títulos comenzaron a llegar ya en la década de los veinte. Tras algunos años en la zona de ocupación británica donde se consiguieron varios entorchados más, fue traspasado a la competición del norte, la 1. Oberliga donde fue campeón todas las campañas menos una. 

Los grandes años disputados en la Oberliga finalizaron en seco con la creación y fundación de la Bundesliga -liga alemana actual-, donde el Hamburgo fue admitido en calidad de fundador. En la recién nacida Bundesliga, el rendimiento del club no fue el esperado por sus actuaciones en la Oberliga. Los años siguientes fueron temporadas de transición, donde los mayores éxitos de los hanseáticos fueron un quinto puesto en la Bundesliga y una copa de la liga alemana ante el Borussia Mönchengladbach. Con el segundo puesto de 1976 llegaron los años dorados europeos y domésticos del club. Anteriormente, en el curso 60-61, llegó hasta las semifinales de la Copa de Europa, donde fue eliminado por el Barcelona. Aunque el primer título europeo que lograron fue la Recopa de Europa al vencer al Anderlecht en la final, el trofeo de liga conseguido en 1979 supuso la participación directa en la Copa de Europa del año siguiente. El premio que realmente ansiaba la afición. Con un gran juego, el club del norte llegó a la final de dicha competición, en la que cayó ante la gran revelación de la competición y una de las grandes sorpresas del fútbol mundial: el Nottingham Forest de Bryan Clough. 

Los buenos puestos en la competición doméstica aseguraban, año a año, su participación en Europa. En 1982 vuelve a conseguir la Bundesliga y llega a otra final europea, esta vez de la UEFA, donde vuelven a caer derrotados. La mala suerte se cebaba con los alemanes en competiciones europeas después de sus dos finales perdidas.

Fue de la mano de Ernst Happel cuando los alemanes consiguen su mayor logro desde que se creara allá por un uno de junio de 1919: la Copa de Europa de clubes. 

El éxito del trabajo 

El Hamburgo de Happel será recordado por sus títulos y su juego a comienzos de la década de los ochenta, pero sobre todo por la Copa de Europa conseguida ante la Juventus de Trappatoni. Los italianos se presentaban como los, a priori, favoritos. Juntaban a un grupo de jugadores temidos dentro del panorama europeo como eran los Zoff, Gentile, Scirea, Tardelli o Rossi; todos ellos miembros de la Italia campeona del mundo un año antes en España, precisamente ante Alemania. La revancha del pueblo germano quedaba en las manos de un Hamburgo que ya recelaba por conseguir un gran título europeo, pero de por medio, además de los jugadores nombrados anteriormente, se encontraba un joven, pero decisivo, Platini.

Hamburgo 1

El panorama era el deseado por cualquier jugador, pero la presión era máxima en estas alturas y esta podía hacer mella en el devenir del partido. Happel decidió alinear a Stein en la portería. La línea defensiva estuvo formada por Kaltz en el lateral derecho, Hieronymus y Wehmeyer como centrales y Jakobs en el costado izquierdo. El sistema defensivo se completaba con la ayuda de los dos mediocentros por el carril central y de los extremos a sus respectivos laterales. El sacrificio defensivo de los hombres de banda era clave para dejar sin ideas al ataque italiano. Groh se colocó en la derecha y Milewski como falso banda izquierda. Magath y Rolff fueron los teóricos mediocentros. Esta dificultad en la colocación de los mediocentros surge de la continua movilidad y polivalencia de la que gozaban y que era clave dentro del planteamiento de Happel. La punta del ataque la formaron Hrubesch y Bastrup. 

Félix Magath fue el auténtico controlador del medio campo alemán, ya que además de organizar, se quedaba y lanzaba los balones largos hacía las posiciones de arriba mientras sus llegadas al ataque se producían escorado a la banda izquierda. El dominio al comienzo del encuentro corrió a cargo de los alemanes, mérito de una buena presión de los mediocentros en la zona de salida rival. A la hora de sacar el balón, el punta Hrubesch se quedaba enganchado en el medio para apoyar en la salida y rápidamente incorporarse a las posiciones de arriba. Con el rival replegado, el plan para hacer daño era la incorporación de los hombres del medio a las zonas cercanas a la frontal del área rival. El toque-movimiento/incorporación era una de las premisas en el juego de los alemanes. 

Las combinaciones por la banda se realizaban por la constante superioridad, contando con el apoyo del lateral y del mediocentro escorado al lado de progresión. El repliegue del rival beneficiaba por ello el planteamiento de Happel. Ante los balones perdidos, el peligro a la espalda del doble pivote era claro, de ahí la presión en bloque alto para forzar el despeje orientado de los italianos. Estos balones largos, hacia la carrera de uno de los nueves eran, normalmente, neutralizados por los corpulentos centrales alemanes. Platini era la única opción en esas ocasiones. La perla francesa retrasaba su posición al nivel de sus propios centrales para iniciar una conducción en salida. Su contrastada técnica era la encargada de salvar la presión alta del Hamburgo y los replegaba en campo propio. Milewski y Groh eran esenciales para esa movilidad en el centro del campo. El primero de ellos era más bien un falso extremo por la izquierda por su constante tendencia al medio desde la banda que dejaba el carril libre para las subidas de Jakobs. Groh no subía la banda en casi ninguna ocasión llevada por ese costado. El alemán recogía el balón y se iba hacia el medio. En ocasiones se le podía ver atravesar el campo de banda a banda, pasando de la derecha a la izquierda, generando superioridad en un costado, pero desequilibrio en el otro. 

Hamburgo 2

Otra de las variantes en ese juego de movimiento y rotación constante es la capacidad del nueve con el balón. De los dos hombres de arriba, uno de ellos es más móvil que el otro, y ese es el encargado de venir a recibir y aguantar el balón para la subida de los hombres de mediocampo. Ese movimiento se complementaba con la diagonal interior del otro delantero para aclarar el espacio en una de las bandas y que los extremos percutieran por ese costado. Los disparos lejanos eran otra opción clara en ataque, sobre todo tras una jugada a balón parado. Para tratar de sacar tajada de ellos, los laterales ubicados en el lado débil se mantenían fuera del área para enganchar un disparo en caso de centro pasado o mal despejado. También fueron esenciales las ayudas defensivas sobre Platini y sobre Rossi. El pichichi del mundial 82 tuvo que jugar alejado del área por la acumulación de jugadores en la frontal, en una línea de cinco en repliegue. En defensa y, sobre todo tras el gol de Magaht, se pasó a un mayor repliegue en 4-4-2, con la variante de una línea de cinco cuando uno de los mediocentros se metía entre los centrales. Ante esa colocación los italianos no encontraban huecos y el marcaje de Platini les restaba imaginación. Esta fue la combinación defensiva ganadora, junto un seguro Stein en la portería. 

Las grandes vigilancias sobre Platini y la inspiración de Magaht otorgaron la ‘orejona’ a un gigante sumido en un profundo letargo actualmente. No se puede hablar de la formación del fútbol actual conocido sin tener en cuenta a un Hamburgo que, pese a encontrarse en 2. Bundesliga, es uno de los clubes con más historia de la competición germana. No obstante, es uno de los tres equipos alemanes que han levantado la Champions League, junto a Bayern de Múnich y Borussia Dortmund.

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