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Siguen los problemas por el Turia

El Valencia fue incapaz en Berna ante el Young Boys de corregir los errores que vienen habituando en el conjunto de Marcelino.

Los números no siempre reflejan con fidelidad nuestras sensaciones, y mucho menos en un deporte como el fútbol. Sin embargo, el caso del Valencia sí está bien representado en las estadísticas. En 12 partidos oficiales el conjunto che tan solo ha perdido dos esta temporada, pero más llamativo es que ha ganado menos, tan solo un encuentro ante la Real Sociedad en la pasada jornada 7 de Liga. Y es que tan solo Espanyol y Juventus han sido capaces de vencer en lo que va de temporada a los de Marcelino, algo meritorio habiendo jugado ya ante equipos de la talla del Barcelona, Manchester United o Atlético de Madrid. A pesar de ello, el cuadro valencianista está mostrando graves problemas a la hora de generar ocasiones de peligro en área contraria, partiendo de la poca fluidez en su juego, algo que se refleja en los escasos 8 tantos a favor por los 11 que acumula en contra.

Números y datos que corresponden más a un equipo de la mitad baja de la tabla que a uno que aspira a repetir clasificación a la máxima competición continental. Y es que esa es la situación actual de este Valencia; un conjunto de la zona templada de la clasificación, siendo 14° en Liga, y cuya continuidad en la Champions League pende de un hilo. Y es que en la competición estrellada el cuadro che sigue sin conocer la victoria habiendo alcanzado ya el ecuador de la fase de grupos. A sabiendas a priori de la dificultad del grupo habiéndose emparejado con dos gigantes del continente como el Manchester United y la Juventus, se esperaba que ante un teóricamente inferior Young Boys los de Marcelino consiguiesen un resultado que sirviera como punto de inflexión a su trayectoria y, sin embargo, parece que no hace más que dar continuidad a esta dinámica errática.

A pesar de no contar apenas con derrotas, las malas sensaciones en juego impiden a este Valencia cosechar mejores resultados. Solo una victoria en lo que va de temporada es un balance realmente pobre.

El Valencia aterrizó en Berna dispuesto a dar presión a sus rivales, que se enfrentarían minutos después en Old Trafford, aunque con el principal objetivo de recuperar unas sensaciones perdidas desde que arrancase la campaña. Sin embargo, como si de una serie se tratase, en la segunda temporada de Marcelino en la capital del Turia, el partido en tierras suizas pareció ser un capítulo más, una continuidad a la trama que actualmente trae de cabeza al aficionado che. Sin variar sus intenciones, el técnico asturiano apostó por su clásico 4-4-2 con la dupla BatshuayiRodrigo en punta para buscar el gol y con Ferrán Torres como única novedad, obligatoria por las bajas, en el costado izquierdo. Prácticamente estos tres fueron los únicos que ofrecieron cosas positivas, al menos de manera propositiva, en una primera mitad que les dio ventaja en el marcador, pero que dejaban la sensación de que acabaría siendo un partido muy largo.

Los constantes movimientos de Batshuayi entre centrales suizos o bien entre central y lateral del perfil zurdo fueron el principal canal de generación de peligro hasta que así terminó llegando el gol. Sin embargo, estos movimiento no fueron del todo complementarios con un Rodrigo que seguía echándose a banda, como ya acostumbra, y que al final eran desplazamientos demasiado independientes como para entenderse entre sí. Esta distancia entre los puntas, poco coordinados en sus movimientos, dificultaba aún más la poca fluidez en el juego valencianista. Y es que la mala ocupación de espacios por parte de las piezas ofensivas y la excesiva distancia entre ellas provocaron innumerables imprecisiones en las entregas. Ni Parejo ni Kondogbia lograban encontrar a sus compañeros por fuera o por dentro, y la poca pausa a la hora de mantener la posesión terminaron por restar protagonismo a un Valencia que concedió demasiadas oportunidades a un Young Boys que sí tenía una mejor disposición sobre el césped.

La escasa fluidez en el juego responde a la poca complementariedad de movimientos, la mala ocupación de espacios y la excesiva distancia en las piezas de ataque.

El conjunto suizo mostró estar muy trabajado por parte de su entrenador, el suizo de origen gallego Gerardo Seoane, con un plan de juego identificable y con atrevimiento y voluntad de dominar el balón, sea cual sea el rival que tiene delante, como bien manifestó en la previa del partido el técnico suizo. El Valencia, como ya viene habituando esta temporada, se mostró más equilibrado en defensa de lo que fue capaz de proponer en ataque, algo que Marcelino ya valoró en sus declaraciones, pero que sigue haciendo del conjunto che el rey del empate a partir de su escasa capacidad para dañar al rival. La complementariedad de sus puntas y el recuperar el mejor momento de sus piezas clave, como un errático Parejo en este inicio o un Guedes irregular en base a sus lesiones serán capitales para recuperar la mejor versión del Valencia.

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