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El FC Barcelona llega al Clásico habiendo encontrado una estructura sobre la que crecer, pero sin Leo Messi.

Ernesto Valverde descubrió en Wembley algo nuevo, una fórmula que hizo reconocible la idea de juego que el Txingurri trató de buscar en el inicio de la campaña. Por una razón u otra, el plan inicial que Valverde había configurado en su cabeza no terminó de funcionar. “El talento siempre en el campo”, resonaba en la cabeza del técnico. Y tal vez esta sea la mejor respuesta, pero Ernesto descubrió uno totalmente nuevo y revelador. El que, desde las botas de Arthur Melo, dibujaba escenarios mucho más propensos al equilibrio y la solidez. Fue desde el talento del centrocampista brasileño que el conjunto culé dio ese vuelco necesario para ganar soltura y estructura, creando rutinas y estableciendo unos patrones que, hasta la fecha, le han sentado de lujo al Barça.

El Clásico es siempre un partido que mide estados de ánimo. Si el fútbol lo es, el Clásico es el máximo exponente de esta máxima balompédica. Si bien Lopetegui llega tocado, este partido es la posibilidad -siempre- de redimirse. Basta ganar para cambiar la dinámica. El conjunto catalán llega a la cita sin Leo Messi y esto ya configura un escenario completamente distinto al imaginado hace unos días. Sin Leo, el Barça no podrá permitirse según que tics, manías o concesiones propias de la brutal capacidad correctora del argentino.  Messi es el factor diferencial, y es que imaginar un mal partido del FC Barcelona jugando mal y ganarlo sin Lio se antoja difícil.

Rafinha permitió a Valverde no alejarse de la idea de Messi manteniendo intacto el esquema ante el Inter.

Quién tendrá la pelota y cómo la va a tener. El Madrid tiene a la medular que ha tiranizado Europa el último lustro pero que por ahora “no están”. Por incomparecencia (Modric), por falta de acoplamiento (Casemiro) o por poca continuidad (Isco), los centrocampistas del Real Madrid no llegan en ese punto óptimo, por lo que el FC Barcelona tiene más opciones de adueñarse de la pelota. Julen Lopetegui sí ha mostrado la obsesión que Zidane descuidó; la pelota siempre para los suyos. Sin Messi, pero con Arthur, el FC Barcelona tiene argumentos de peso para dominar el cuero y jugar en campo rival. La ausencia del 10 y quien le sustituya van a ser claves para entender qué buscará Ernesto Valverde. Ousmane Dembélé y Rafinha lanzan mensajes contrapuestos al equipo. El primero es un “no nos importa no tenerla, podemos correr”. Ousmane a la espalda de Marcelo podría ser una baza a considerar, aunque corres el riesgo de no amasar demasiado la pelota si no se tiene continuidad, algo que de momento Ousmane no tiene. Rafinha, por su parte, es querer tener la pelota, agredir desde el ataque posicional, asentarse arriba.

Para que el cuero gane altura y se pierda donde Valverde quiera será capital el papel de Luis Suárez, en clara cuesta ascendente desde hace unos partidos. La ausencia de Messi empuja al uruguayo, por experiencia, calidad y determinación, a hacerse con el rol de líder. Sus apoyos, mucho más finos, y su inteligencia para sacar cuajo de cada duelo individual son vitales para que el Barça pueda ser un bloque en campo rival. Si Suárez está atinado, el FC Barcelona gana 10 bombonas de oxigeno. El otro nombre será el de Philippe Coutinho, que sin Messi perdió a su socio, quedando desdibujada su participación y su mordiente. Que pueda ganar con asiduidad el pico del área será otro de los retos que tiene el Txingurri de cara a este partido. Aunque al brasileño le baste una sola vez para asestar un duro golpe. Así de bueno es.

Sin Messi, el protagonismo de un Suárez en crecimiento y un Coutinho afilado serán claves en la ofensiva culé.

Acercarse a la velocidad de Jordi Alba es también algo que deberá recaer en un trabajo coral, y no en la inspiración y el talento de Messi. Coutinho es propenso a limpiarle la zona de influencia, facilitando sus recepciones, pero el trabajo previo deberá ser minucioso. La última duda es saber si Valverde apostará por Nélson Semedo y su velocidad para corregir al espacio o repetirá con Sergi Roberto. El portugués ganó mucha soltura en su juego las últimas jornadas y su velocidad es un activo imprescindible para corregir al espacio, y más teniendo en cuenta que Piqué y Lenglet no son centrales especialmente rápidos en vuelo.

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