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Con el freno de mano echado

Garitano no da con la tecla para que la Real carbure, y no se ven indicios de que eso vaya a pasar en un corto-medio plazo. Y eso es un problema para Asier.

La Real Sociedad no ha comenzado la temporada como se podía esperar en San Sebastián. En un entorno exigente como lo es el donostiarra, el juego que practica el equipo de Asier Garitano queda lejos de lo que se vio los últimos años en Anoeta, y es que ya en pretemporada se podía atisbar una ruptura total con el estilo tan marcado de los técnicos txuri urdines en las últimas campañas.

A pesar del cambio de modelo, lo cierto es que a Asier le está costando mucho asentar sus ideas en un conjunto de jugadores encaminados a otra cosa. No se ve la solidez propia de un equipo con estilo similar al de Garitano, ya sean los de Bordalás, Mendilibar o Simeone, ni tampoco se ven brotes verdes en cuanto a idea de juego creativa y ofensiva se refiere. Esta impersonalidad deja a la Real decimosegunda con 12 puntos, y lejos de estar aprovechando el mal arranque de muchos de los grandes, se ha quedado por detrás de los equipos revolución de la temporada. Cuatro puntos por encima tiene el objetivo, y cuatro por debajo el descenso. Una situación muy alejada del objetivo realista.

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El juego ofensivo de la Real no está siendo nada fluido, y está siendo el principal problema en la filosofía de juego donostiarra.

Uno de los graves problemas del equipo donostiarra desde la llegada al cargo de Garitano es la identidad ofensiva del equipo. El qué hacer con el balón y de qué manera tratar de hacer gol son dos de las incógnitas que se planteaban en su llegada, y que, a día de hoy, están lejos de ser resueltas. Preguntas que hacen plantearse cuestiones como si el de Bergara debería ser más flexible en sus planteamientos o buscar nuevos sistemas que ayuden a potenciar las piezas clave de su equipo, algo que hasta el momento está siendo uno de los mayores déficits de los txuri urdin.

El 4-4-2 de Garitano está teniendo distintas variables, convirtiéndose a veces en un 4-5-1, pero lo cierto es que de ninguna de las maneras se ha visto a la Real generar un juego ofensivo certero. Esto nos lleva al pasado reciente, cuando los txuri urdin jugaban con entrenadores que apostaban por desarrollar un juego de posición. La Real jugaba con 4-3-3 la mayoría de veces y, si no, con 4-2-3-1. En base a esos sistemas pudimos ver potenciadas las cualidades de una plantilla plagada de calidad, desarrollando un fútbol asociativo y más adaptado a sus características.

¿Y qué tiene que ver esto con la Real actual? Prácticamente todo. La plantilla de la Real está formada por futbolistas de muchísimo talento del centro del campo hacia delante: Merino, Zubeldia, Illarramendi, Zurutuza, Januzaj, Willian José, Sandro… Y esos jugadores no están siendo potenciados con el estilo actual. A Illarra se le ve incómodo con balón, Willian José está demasiado aislado en la punta de ataque, Zurutuza ha perdido el sitio después de todo el protagonismo de las últimas temporadas… son solo algunos ejemplos de los múltiples casos en los que las piezas clave de la Real no encajan con el modelo que plantea el técnico.

Garitano no está consiguiendo potenciar a los talentosos con el 4-4-2. Solo Zubeldia, Juanmi y Bautista han incrementado su nivel, y en ocasiones Pardo. Eso lleva a plantear una cuestión muy clara: ¿Debe Garitano renunciar a su estilo para potenciar a sus jugadores más talentosos? Es cierto que su estilo permitió al Leganés ser lo que es hoy en día, mostrándose como un entrenador camaleónico, que se adaptaba a lo que tenía y a lo que se enfrentaba, pero más allá de unas cuantas telas de araña bien planteadas ante Barça y Athletic, no se ha visto ese perfil de entrenador por ahora en Donosti.

Garitano tiene la opción de modificar su sistema, pero sobre todo su estilo. El 4-2-3-1 podría ser el punto intermedio entre lo que le viene bien a la plantilla y lo que él ha querido siempre. Mezclando una salida de balón ordenada desde atrás con el juego directo sobre su delantero o abriendo a banda a extremos puros, con un sistema defensivo hermético con un doble pivote fijo y un equipo junto que pueda salir con vertiginosidad a la contra. Veremos si con las vueltas de Januzaj, Willian José y Sandro se ve una modificación, o si por lo contrario se sigue apostando por jugar al espacio y salir en largo desde atrás, minimizando las virtudes de las piedras angulares del conjunto txuri urdin.

La solidez defensiva que se espera de los equipos de Garitano no está viéndose por Anoeta, siendo el equipo muy frágil atrás y con problemas para mantener resultados favorables.

Vistos los problemas ofensivos del equipo, se podía esperar que al menos la Real fuese un equipo sumamente fiable en defensa, difícil de batir y que tuviese la suficiente solidez como para edificar un estilo ofensivo desde la idea de proteger el área propia, pero no está siendo así. La realidad indica que la Real es un equipo frágil, que ha encajado más de un gol por partido y que no logra sostenerse. Algo nada habitual en equipos de entrenadores de un perfil parecido a Asier.

La defensa realista no parece estar entendiendo el sistema defensivo del equipo, o no encaja bien con la manera de defender de los centrocampistas. Y es que, pese al alto nivel que están mostrando individualmente Aritz, Zubeldia, Zaldua, Llorente o incluso Navas en bastantes partidos, la sensación defensiva colectiva no es buena. Solamente dejaron la portería a cero en Huesca -sorprendentemente y con dos menos- y ante el Girona en un encuentro con pocas ocasiones claras.

Es una zaga llena de fallos puntuales, hecho muy significativo e inusual, y con momentos de angustia colectiva que desembocan en gol de los rivales. Quizás los laterales realistas no tengan el nivel defensivo suficiente para competir de la manera que busca Garitano, con demasiada vocación ofensiva, o quizás la dupla de centrales no se entiende con la pareja de pivotes, o simplemente que no terminan de encajar dos centrales diestros juntos. Muchas incógnitas a las que Garitano debe encontrar soluciones. ¿Pasará la mejora defensiva por una revolución en la forma de atacar y tener la pelota? Es una opción, pero está claro que Asier necesita modificar cosas no solo para que su Real convenza, sino para que venza y se acerque a su objetivo.

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