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Portu sin Stuani

Cristian Portugués comenzó la temporada sin estar del todo, y al Girona, en una incertidumbre preocupante, no le fue bien. Ante el Rayo, el murciano retornó.

El Girona es el equipo con menos goleadores de la competición doméstica. Solo Stuani, Borja García y Pedro Alcalá han podido encontrar la meta del gol. Un dato que gana aún más atención si añadimos que cuenta con el máximo artillero de la liga, un Christian Stuani que sigue fiel a la intención de alargar su juventud. Con el estado pletórico del charrúa, no es nada raro que sin él, el Girona se sienta desubicado en ataque, sobre todo dentro del área. Y esto ocurre por dos motivos, más allá del evidencia de no contar con la determinación del uruguayo. Por un lado, la falta de alternativas que sopesen las funciones del ‘7’ sin poder llegar a representar su jerarquía.

Tanto el Choco como Doumbia han estado lejos de ser esta pieza, ya no de poner en entredicho su titularidad sino ser el doble de Stuani cuando este falte. Por el otro, la irregularidad de Portu en la toma de decisiones, en su poder de intimidación, en la falta de convicción. El murciano siguió en Girona después del mercado, pero no de la misma forma. Aunque ahora marche para ir a la enfermería, parece que lo hará habiendo vuelto a ser este Portu incansable e indetectable. Con cada vez menos recursos, este Girona de Eusebio, que en Anoeta selló el rumbo por donde quiere avanzar, parece tener un guion establecido pero sin la mayoría de actores protagonistas.

La falta de un relevo fiable de Stuani ha menguado la propuesta ofensiva.

Y, frente el Rayo, Cristian Portugués reivindicó que se le tratara como uno de ellos. El murciano necesitaba de esta actuación que le permitiera reconectarse con lo que fue. Un felino imprevisible en el cambio de ritmo, en el ataque al espacio, en la voluntad de dar profundidad, capaz de sorprender en un espacio tan limitado como el área. Sin su socio goleador Stuani, Portu asumió las riendas de la actividad ofensiva gerundense aliándose con su pareja en la mediapunta, un Borja García que volvió a aparecer con continuidad, un síntoma muy positivo para Eusebio.

El ‘9’ también se alimentó de la presión voraz de su equipo en campo contrario: 9 de las 16 intervenciones que realizó el Girona fueron en territorio contrario. De hecho, los dos goles de Portu se generaron en recuperaciones en esta zona, con el murciano como activo principal de distinta forma. En el primero, fue él quien recuperó y envió el centro que provocó el penalti. En el segundo, fue el ejecutor de la recuperación. A diferencia de Anoeta, su acompañante más adelantado fue un Choco Lozano que demostró más cosas que Doumbia, pero no demostró fiabilidad como secundario de Stuani.

Portu renació después un inicio irregular condicionado por su tentativa de marchar al Sevilla.

El hondureño fue un mejor receptor en el área. Leyó bien los movimientos sin balón, bastante mejor que el inflexible costamarfileño, pero con él estuvo apartado del contexto del partido. La imprecisión en la ejecución le restó determinación al Girona y fuera del área estuvo muy espeso cuando quiso entrar en contacto con el juego. Siendo el objetivo principal de los envíos en largo por su envergadura, no fue al choque con intención, y cuando quiso participar por abajo, tampoco tuvo ningún aporte con sentido. Si con la ausencia de Stuani se genera un vacío muy grande, no es el caso de Portu, que va a estar un mes apartado del terreno de juego.

La baja del murciano permitirá dar continuidad a Patrick Roberts, desplazado del once pero muy valorado como jugador 12.

La opción de Patrick Roberts parece la más lógica mientras Eusebio no pueda contar con Portu. El inglés es un perfil de jugador que no se entiende tanto sin balón como con él. Necesita del esférico para expresarse, y lo necesita en un contexto concreto: pegado a la cal. Pero frente al Rayo, aunque chocaran el mal momento anímico del equipo y su nueva situación en el rectángulo, el jugador británico no pudo ser muy regular, pero sí que dejó destellos esperanzadores de lo que puede ser partiendo de titular. Si Portu se caracteriza por ser lo opuesto a su homólogo en el costado contrario (Borja García), Roberts se desempeñó mejor en la asociación con el madrileño y, aunque no tuviera el espacio suficiente para mostrar su capacidad de desequilibrio, tiró de recursos combinativos para adaptarse debido a su buena técnica. Por otro lado, si bien pisó sobre todo el pasillo interior, también se le pudo ver pegado a la banda, su zona predilecta, intercambiando posición con un Pedro Porro que pasó por el terreno central. Un recurso, el de Roberts, que, a falta de tener más continuidad, no se intuye tan poco efectivo como las alternativas de Stuani.

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