Balón en Profundidad

Fútbol hasta la línea de gol

Jugadores

La alternativa Gonalons

La profundidad en una plantilla, y más cuando se disputan tres competiciones de forma regular, es de vital importancia para los técnicos y los propios jugadores. Es el caso, por ejemplo, del Sevilla de Pablo Machín. El técnico soriano ya ha tenido que hacer frente a bajas importantes como las de Escudero, André Silva o Kjaer mientras se mantenía la exigencia en Europa League, daba continuidad al buen arranque en liga situando al conjunto hispalense como segundo tras doce jornadas disputadas e iniciaba su andadura en la Copa del Rey. Sin que esto pase factura a los once protagonistas habituales, el fondo de armario se torna crucial para no resentirse en los meses avanzados de competición, en los que se decide todo.

Ahora, prácticamente con la enfermería vacía y un once y un sistema establecidos, parecía difícil variar la ecuación que tanto rédito le está dando a Machín, pero en el último partido ante el Espanyol, pudimos ver una variante que permitió a los hispalenses remontar un encuentro que estaba cuesta arriba. Machín planteó un partido muy orientado a minimizar las virtudes del rival y tratar de aprovechar sus posibles debilidades. Partiendo de la naturalidad del Espanyol de Rubi para dominar en torno a la pelota y su facilidad para asentarse en campo contrario, el soriano estructuró una presión en un bloque medio-bajo y decidió apostar por Quincy Promes en detrimento de Wissam Ben Yedder que, además, llegaba de lesión, para tratar de aprovechar su velocidad y desborde en alguna transición ofensiva propicia.

Machín apostó por la verticalidad y velocidad de Promes para tratar de aprovechar la altura media sobre el campo de su rival.

La primera parte no le dio esa oportunidad, y el delantero holandés estuvo demasiado aislado, poco integrado en el circuito de juego sevillista y apenas pudo conectar con un André Silva más orientado al remate que de costumbre. El Sevilla no pudo convertir el dominio del Espanyol en su beneficio, y terminó llegando al descanso por debajo en el marcador tras el enésimo gol de Borja Iglesias. Fue en la segunda parte cuando, a raíz de dos sustituciones desde el banquillo, Machín consiguió cambiar el encuentro. Primero dio entrada a Ben Yedder para acompañar a Silva en la que es su dupla de delanteros más prolífica y asentada, dejando en el vestuario a un Promes que no está siendo capaz de encontrar su rol en un sistema que no le beneficia dado el peso que tienen únicamente los carrileros en el juego exterior.

Con Ben Yedder el ataque sevillista ganó en dinamismo y en presencia en el área, y él mismo se encargó de poner la guinda para la remontada en los últimos minutos del encuentro con un gol que define a la perfección al punta francés. Sin embargo, aunque llegase varios minutos más tarde, fue clave para el juego ofensivo hispalense la segunda sustitución del partido. Un cambio que a priori podría parecer de corte más defensivo, al retirar a uno de sus interiores con más proyección como el Mudo Vázquez para dar entrada a un Gonalons más enfocado a la medular, pero fue precisamente esa altura del francés la que permitió desplegar al hombre con más fútbol en sus pies en el Ramón Sánchez-Pizjuán: Éver Banega.

La entrada de Gonalons permitió a Banega acercarse al área y con ello al Sevilla al gol.

El argentino sumó metros en sus intervenciones y tomó peso en la zona crítica de juego, alejándose de una generación de la que se encargaría el propio Gonalons. Con el talento de Banega asomando cerca del área de Diego López los problemas se multiplicaron para la defensa perica. De sus botas nacería el citado gol de Ben Yedder que confirmó la remontada, fruto de un pase filtrado perfecto al interior del área que el francotunecino definió a las mil maravillas. Que esta situación se produjera, con un Banega más abierto, con opciones de recibir y con menos metros de distancia respecto al área rival es una consecuencia directa de lo que buscó Machín con la entrada de Gonalons. Con un partido cerrado como el que se le había planteado, un marcador adverso y la necesidad de generar peligro en pocos minutos, la opción del centrocampista francés se tornó en fundamental por su efecto colateral. Es por ello que llegamos a cuestionarnos, teniendo en cuenta el rendimiento actual del Sevilla y de Banega en esa posición de pivote, siendo el jugador que más recuperaciones suma en La Liga (110), ¿es Gonalons un recurso desde el banquillo para desatascar encuentros de este tipo o más bien es una opción para el once que permita adelantar a Banega y aprovechar su capacidad asociativa y generadora? Obviamente no hay una única respuesta, cada una tiene sus pros y sus contras, pero seguro que a Machín no le supondrá ningún problema el hecho de poder contar con una opción más dentro de su esquema, lo utilice como y cuando lo utilice.

¿Algo que añadir?